Congreso argentino vuelve a tratar reforma de pensiones tras un intento fallido

Congreso argentino vuelve a tratar reforma de pensiones tras un intento fallido

    La Cámara de Diputados argentina volverá a tratar este lunes la reforma de las pensiones, después de un intento fallido de votación el pasado jueves en una sesión que tuvo que ser suspendida por el desorden dentro de la Cámara, acompañado de graves disturbios en el exterior del recinto.

    Además de los insultos y los golpes que se cruzaron los diputados, que ocasionaron el aplazamiento de la votación, el Gobierno se encontró con que algunos de los legisladores cuyo voto ya había quedado apalabrado a favor dudaron a la hora de respaldar la impopular reforma, lo que obligó al presidente del país, Mauricio Macri, a hacer nuevas concesiones.

    Para asegurarse de la aprobación del proyecto, que ya había sido negociado previamente con los gobernadores provinciales peronistas, que ejercen gran influencia sobre el grupo de diputados de esa orientación, el Gobierno acordó el lanzamiento de un bono adicional único para los pensionistas que se encuentren en una situación más complicada.

    En concreto, se concederá a los jubilados que reciben una pensión inferior a los 10.000 pesos argentinos, que son el 70 % del total, y a los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, que engloba a 4 millones de niños.

    Con esta fórmula, el oficialismo busca zanjar cualquier posible disidencia dentro de las filas del bloque al que necesita como aliado.

    "Comprometieron sus votos", subrayó este fin de semana en una entrevista el diputado del frente gobernante Cambiemos Eduardo Amadeo, y recalcó que "cree en los caballeros, en la gente de palabra".

    El nuevo pacto fue la alternativa a la opción que se planteó en primer lugar Macri, según trascendió en los medios argentinos, de aprobar la reforma por decreto de urgencia, una medida a la que tuvo que renunciar tras las críticas provenientes desde sus propias filas.

    Otro de los puntos clave será el orden en la Cámara de Diputados, tras los forcejeos y agresiones que protagonizaron la sesión del jueves pasado, por la que varios diputados oficialistas interpusieron una denuncia penal contra el kirchnerismo por la "actitud violenta y desestabilizadora" que ven como premeditada, con el objetivo de frenar la votación.

    Pero la oposición tampoco ha dudado en acudir a la justicia, con denuncias contra el Gobierno por el fuerte operativo de seguridad, que, además de dejar decenas de heridos y detenidos, tuvo como "víctimas" incluso a algunos legisladores opositores, según denunciaron.

    Las críticas hacia el despliegue de policía en torno al Congreso no han procedido solo de los bloques contrarios a Macri, ya que en el mismo día de la votación la diputada Elisa Carrió, que lidera una de las corrientes de Cambiemos, declaró que "no se necesitan tantos gendarmes".

    "La ministra de Seguridad tiene que parar", dijo acerca de Patricia Bullrich, a la que se ha cuestionado en repetidas ocasiones por la dureza de la policía; unas palabras que Carrió remató afirmando que "no hay que hacer tanta ostentación de la fuerza".

    Más allá del debate parlamentario, la reforma de las pensiones ha puesto en pie de guerra al sindicalismo, y las principales centrales de trabajadores del país, entre ellas la Confederación General del Trabajo, la mayoritaria, iniciarán una huelga general el lunes al mediodía, momento en que comenzará la sesión para validar la ley que modifica el sistema de actualización de las jubilaciones. EFE