INFORME ESPECIAL

Las tensiones en Medio Oriente

El gabinete de seguridad israelí autorizó a la policía a bloquear el acceso de diferentes partes de Jerusalén, en un intento de prevenir nuevos episodios mortales. Además, anunciaron que habrá una mayor presencia militar en las calles, luego de la muerte de tres israelíes y más de veinte heridos, en ataques de arma blanca. El miedo parece haberse instalado nuevamente.

“Esta es nuestra tierra. Aunque nuestro vecino fue asesinado, nos vamos a quedar porque sabemos que esto nos pertenece. No tenemos problema en que otra gente viva aquí, pero deben saber que viven bajo el gobierno israelí, en un país judío”, afirmó Judith, una israelí, que vive en la ciudad vieja, en una colonia situada en pleno barrio musulmán, a Radio Francia Internacional.

A su vez, Mahmud Ahmad –periodista palestino que vive en Jerusalén este– manifestó que la situación “está muy mal” y que “todo el mundo está asustando”. Incluso, contó que mucha gente que trabaja en el lado israelí no está concurriendo.  

Abbas –presidente de Palestina– expresó que “a los palestinos no les interesa una nueva escalada de violencia”. En el mismo sentido, Benjamín Netanyahu -primer ministro de Israel- llamó a la calma. Ante el congreso israelí dijo que “Israel ajustará cuentas con los asesinos, con los que intentan asesinar y con los que les asistan. No solo revocaremos sus derechos, sino que les haremos pagar el precio exacto”.

Por último, el embajador palestino en Uruguay, Walid Abdel Rahim, en entrevista con “La mañana”, rechazó las palabras de Netanyahu. Asimismo,  lo acusó de llevar adelante un “genocidio”: “Está llevando y aplicando, con sus fuerzas militares de ocupación, un genocidio contra los civiles palestinos. Están matando a más de 30 niños palestinos”. “Realmente lo que quiere es vaciar Jerusalén de los ciudadanos palestinos”, sentenció.

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