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Chile: a 40 años del golpe de Estado

El 11 de setiembre se cumplieron 40 años del golpe de Estado que inició una de las dictaduras más terribles que haya sufrido América Latina: el que encabezó el general Augusto Pinochet y en el que murió el presidente chileno Salvador Allende. El politólogo uruguayo Fernando Rosenblatt, colaborador de En Perspectiva en Santiago de Chile, elaboró un análisis especial para conocer cómo vive Chile el recuerdo de aquellos acontecimientos. En él, Rosenblatt profundizó en por qué el aniversario número 40 del golpe de Estado chileno ha tomado tanta trascendencia en el plano político pero también social y cultural, y por qué se ha vivido "de manera más intensa" que otros aniversarios. Además del análisis, el texto a continuación incluye contenidos multimedia tales como hipervínculos a notas periodísticas, videos de archivo, documentales, galerías de fotos, investigaciones y encuestas de opinión.

Chile: a 40 años del golpe de Estado


(emitido a las 8.45 Hs.)

EMILIANO COTELO:
El 11 de septiembre de 1973, todo era tensión en Chile. Especialmente en la capital, Santiago, que sería protagonista de uno de los episodios más dolorosos en la historia de América Latina.

Ese día, el Palacio de la Moneda –sede de la Presidencia de la República– recibía un fuerte ofensiva militar por aire y tierra. En su interior, antes de morir en ese ataque, Salvador Allende pronunció su último discurso, a través de Radio Magallanes.

“Trabajadores de mi Patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor. ¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!”, decía Allende en ese entonces.

 
 Ataque al Palacio de la Moneda del 11 de setiembre de 1973.

Encabezada por el General Augusto Pinochet, ese 11 de setiembre de 1973, comenzaba la dictadura chilena.

Ayer se cumplieron 40 años de aquellos hechos. ¿Cómo vivieron los chilenos esta fecha? ¿Qué ocurrió ayer pero sobre todo cuál ha sido el ambiente en los últimos meses en torno a este aniversario?

Vamos a conversar con el politólogo uruguayo Fernando Rosenblatt, profesor asistente en la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales y candidato a doctor en Ciencia Política por la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Fernando, hace pocos días conversábamos fuera de micrófonos y tú me llamabas la atención sobre la profundidad que estaba teniendo esta vez el aniversario del Golpe de Estado. ¿Por dónde venía tu observación?

FERNANDO ROSENBLATT:
En Chile, los aniversarios del golpe de Estado siempre se viven de una manera especial. Siempre la conmemoración de lo que ocurrió el 11 de Setiembre de 1973 es una marca del calendario.

De hecho, una encuesta de MIDE UC, el Centro de Medición de la Universidad Católica, concluyó que la importancia de lo ocurrido aquel 11 de setiembre se pasa de generación en generación, es decir que su relevancia trascendió a la generación que vivó ese evento. Además, el golpe de Estado es percibido como el hecho más relevante de la historia chilena de los últimos 100 años.

Cada 11 de setiembre, además, hay un repertorio de acciones y discursos que todos conocemos; una liturgia que corresponde al 11 de setiembre. Hace más de cinco años que vivo aquí y uno puede identificar una dinámica propia de ese día.

EC - ¿Cuál es, entonces, ese denominador común que tienen los “11 de Setiembre” en Chile?

FR - Los familiares de los detenidos desaparecidos concurren al cementerio general. Es una marcha convocada por la Asamblea Nacional de Derechos Humanos. Allí se pasa por la tumba de Salvador Allende y por el memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político.
 
 Decenas de personas visitan las dependencias que servían como salas de detención y tortura en el Estadio Nacional, durante los actos en conmemoración del 40 aniversario del golpe de Estado.

Además, la gente concurre al Estadio Nacional y otros centros y casas de tortura (como Villa Grimaldi) y se encienden velas en honor a las víctimas de la represión. A diferencia de la marcha, esto no es convocado por alguna organización. Es decir, si bien ya es un rito de la fecha, no es convocado por alguna organización.

También, cada 11 de setiembre hay enfrentamientos en distintos puntos de la ciudad. Un lugar emblemático es Villa Francia, un barrio de la comuna de Estación Central que fue foco de resistencia durante la dictadura.

Hay incidentes en la periferia de Santiago, por ejemplo, en los sectores de Quilicura o Lo Hermida. Toda la periferia de Santiago sufrió especialmente de las intervenciones de los aparatos de la represión, allanamientos, etcétera. Estos puntos de la periferia también se han consolidado como puntos de enfrentamiento con la policía. Es un día de tensión en la ciudad y la gente sabe que tiene que tomar recaudos.

Además, cada 11 de setiembre hay entrevistas en los medios a familiares de detenidos desaparecidos y hay discursos políticos que buscan mantener la memoria activa.

EC - Pero este 11 de setiembre de 2013 ha transcurrido de una manera muy especial. ¿Por qué? ¿Qué elementos destacas tú que han hecho diferente la conmemoración esta vez?

FR - Sí, de los ya cinco que yo viví acá, este es indudablemente diferente. Estamos asistiendo a la mayor cantidad de producciones científicas, artísticas y culturales respecto al tema. Han abundado las conferencias, los seminarios, las mesas redondas, los documentales, las series de televisión, las muestras fotográficas, la publicación de libros. Chile explotó en memoria. Se vivió un período muy interesante y muy fértil en el ejercicio de una memoria activa y en la reflexión sobre este período histórico.

EC - Los oyentes pueden acceder a varios de esos aportes que han nutrido los debates y que comentaba Fernando. Por ejemplo, una serie documental de televisión que él recomienda calurosamente.

FR - Sí, en relación a la serie documental “Chile: Imágenes Prohibidas” fue una producción emitida en Chilevisión. Más allá de su calidad, lo que pasó con esta serie refleja la ebullición de estos días; tuvo un rating altísimo, lo que refleja de algún modo que la ciudadanía está interesada en el tema. Son cuatro capítulos. Cada uno repasa períodos de todo el régimen autoritario de Pinochet: el golpe, la consolidación del régimen, la institucionalización de reformas y los rasgos de la transición. Una imagen que se repite es el de la falta libertad, la represión.

Chilevisión también emitió una mini serie de tres capítulos llamada “Ecos del Desierto”, del director Andrés Wood, que trató sobre la operación conocida como “Caravana de la Muerte”.

Invito a los oyentes a que buceen en las diferentes actividades y materiales que se han generado. Realmente ha habido mucho y muy bueno desde distintas aristas.

EC - Pero además ha habido varios hechos políticos muy destacables y que también hicieron que este 11 de setiembre fuera especial. Uno de ellos tiene que ver con el hecho de que ahora esté la centro-derecha en el poder y es la primera vez, desde el retorno a la democracia, que a este sector político le toca, estando en el gobierno, un 11 de setiembre “de número redondo”.

FR: Efectivamente, gobierna la centro-derecha. Acá hay varios puntos a destacar. Hay varios integrantes del gobierno o parlamentarios que ocuparon cargos de distinto rango durante la dictadura militar. Otros eran militantes. En este sentido, cabe recordar el acto de Chacarillas de 1977. Fue un acto con una estética fascista, con antorchas, que ofició de acto de consolidación del régimen. En las imágenes de ese evento se puede ver a jóvenes militantes que ahora integran el gobierno o son parlamentarios de la derecha. Es decir, jóvenes de ese entonces que ahora regresaron a la Moneda con legitimidad democrática.
 
 Homenaje a Pinochet en el acto de Chacarillas de 1977.

En este sentido hay un presidente de centro derecha, Sebastián Piñera, que es a su vez diferente del resto de su coalición. Pertenece al sector ubicado más al “centro” de su coalición y del partido (Piñera se lleva muy mal con el sector conservador de Renovación Nacional, aunque no siempre por razones de alta política).

En estos días Piñera tuvo un rol protagónico. Hoy no se lo valora mucho porque tiene la popularidad por el piso pero embretó a su coalición. Habló de responsabilidad, habló de la necesidad de reconocer que no se hizo lo suficiente, que la Justicia no estuvo a la altura, que los medios de comunicación no cumplieron su rol y que hubo civiles que fueron “cómplices pasivos.” En entrevista con el diario La Tercera dijo:

“Hubo muchos que fueron cómplices pasivos: que sabían y no hicieron nada o no quisieron saber y tampoco hicieron nada. También hubo jueces que se dejaron someter y que negaron recursos de amparo que habrían permitido salvar tantas vidas. También periodistas, que titularon sabiendo que lo publicado no correspondía a la verdad”.

Nos tenemos que colocar en el sentido histórico de estas expresiones para ver sus dimensiones.

Esto que repasábamos lo dijo un presidente electo por una coalición de partidos de centro-derecha (Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente) que tienen matices respecto a la dictadura pero que en sus declaraciones de principios reivindican el valor de la “gesta libertadora” del 11 de setiembre de 1973. Y lo dijo el primer presidente de centro-derecha desde el regreso a la Democracia. Creo que también refleja la soledad de este presidente que es diferente a muchos en su coalición. Estas declaraciones de Piñera no alivian al familiar del detenido desaparecido, al torturado. Pero tienen un valor simbólico.

También es un período de campaña electoral y las dos principales candidatas, Michelle Bachelet y Evelyn Matthei son hijas de esta historia. Michelle es hija de Alberto Bachelet, general de la Fuerza Aérea de Chile (FACH), que se opuso al golpe de Estado y sufrió torturas  en la Academia de Guerra Aérea por sus propios compañeros de armas. Alberto Bachelet murió el 12 de marzo de 1974, de un infarto –justamente debido a las torturas– en una de sus detenciones, cuando la dictadura lo acusaba de “traición a la patria”.

Mientras tanto, Evelyn Matthei es hija de Fernando Matthei, general retirado de la FACH, que fue miembro de la Junta Militar entre 1978 y 1990.

Michelle y Evelyn compartieron su infancia en un ambiente común, el de la familia militar, especialmente de la Fuerza Aérea. Luego sus familias quedarían de lados opuestos, aunque la madre de Bachelet, Ángela Jeria, ha repetido muchas veces que Fernando Matthei no estuvo involucrado en la tortura de su marido. Michelle Bachelet misma estuvo recluida en Villa Grimaldi, un centro de detención y tortura, aunque ella no se refiere públicamente a esto.

En este contexto en el que recuerdan los 40 años del golpe, Evelyn Matthei se despegó de los pedidos de perdón de algunos de sus correligionarios y optó por una actitud que se ajusta más a las expectativas de los sectores más pinochetistas de la derecha.

EC - Tú estabas reseñando algunas de las salidas públicas de protagonistas políticos. Pero también ha habido expresiones desde otras instituciones…

FR - Recordemos que el Poder Judicial ha sido muy cuestionado—no sólo por Piñera—en torno a su rol durante la dictadura. Un dato: de los 10.000 recursos de amparo (habeas corpus) presentados ante la Justicia fue acogido únicamente uno.

La Asociación de Magistrados emitió hace pocos días una declaración pidiendo perdón por acciones y omisiones de la Justicia y llamaron a la Suprema Corte a reflexionar. Y la Suprema Corte reaccionó emitiendo una declaración pública.
 
 Varias personas encienden velas frente a una foto gigante del presidente Salvador Allende en el Estadio Nacional.

Cabe señalar que quizás muchos de los pronunciamientos que hemos escuchado estos días en realidad ocurrieron debido a un clima que, creo, se fue generando especialmente desde la sociedad civil y los movimientos sociales.

Además, como decíamos antes, muchas instituciones vienen realizando actos conmemorativos. Pero este año la Pontificia Universidad Católica homenajeó a 28 profesores y estudiantes y entregó a esos estudiantes asesinados o desaparecidos títulos póstumos.

Otro elemento a destacar tiene que ver con la discusión al interior de la Democracia Cristiana, partido de centro. Recordemos que este partido era en ese entonces, durante el gobierno de Allende, el más grande de Chile y durante el gobierno de la Unidad Popular estaba en la oposición. Era un partido de centro que poco a poco se fue volviendo cada vez más intensamente opositor. El día del golpe de Estado se redactó lo que se conoce la carta de los 13. Esta carta firmada por 13 dirigentes de la Democracia Cristiana, rechazó el golpe de Estado.

Sin embargo, hay mucho debate en torno al rol de la Democracia Cristiana y especialmente de su líder, Patricio Aylwin, en el golpe y en los primeros momentos de la dictadura. Eso sí, a los pocos años estaba claro su rol opositor a Pinochet y su participación en lo que fue la “Concertación”.

***

EC - Todos estos ejemplos que nos contás subrayan lo especial que ha sido la conmemoración de los 40 años en el plano cultural y político. Ahora, ¿por qué se dio este clima? En tu criterio, ¿qué es lo que explica toda esta reflexión y esta producción relacionada a este momento?

FR - Uno podría decir, bueno, tenemos una irracional relación con los números “redondos” y celebramos o conmemoramos fechas “como importantes” cuando se cumplen los 10 o 200 años de algo. Pero creo que esto no explica por qué este 11 de Setiembre fue vivido, por ejemplo, de manera más intensa que los 30 años. Periodistas, analistas, políticos y amigos con los que uno conversa todos señalan que esta conmemoración ha sido muy especial.
 
 Augusto Pinochet

Por un lado, creo que el paso del tiempo y la pérdida de miedo ha sido fundamental en la generación de una memoria más activa. El dictador está muerto (recordemos que había permanecido como comandante en jefe del ejército y que por unos meses ejerció como senador vitalicio).

Esto se conecta además con un cambio generacional.

EC - Sí, yo recuerdo que en tus análisis sobre el movimiento estudiantil hacías referencia a este punto.

FR - Exacto. Cuando interpretábamos la explosión del movimiento estudiantil y de todas las movilizaciones de los últimos años en Chile hacíamos referencia a este punto.

El cambio generacional, que fue válido como parte de la interpretación del porqué de la explosión del movimiento estudiantil, también es válido para comprender el cambio con respecto a la mirada sobre ese período.

Es un país donde muchos perdieron el miedo y el respeto por la dictadura y la figura de Pinochet. Sigue habiendo defensores de la dictadura, sí, y sigue habiendo personas que más o menos ambiguamente justifican las violaciones a los DDHH.

Pero, el cambio gradual que se percibe es, creo yo, producto entre otras cosas del cambio generacional en la sociedad chilena. Hoy ya hay jóvenes de 22-23 años que nacieron en democracia sumados a los que nacieron en transición y que por lo tanto hay una masa importante de gente no tiene ese temor que tanto permeó a la sociedad chilena que vivió los 17 años de la dictadura.

Pero hay otros elementos. Lo simbólico del regreso de la derecha al poder también refuerza la memoria. Como decía antes, es la primera vez que gobierna un sector que mayoritariamente respaldó a la dictadura (aunque con el paso del tiempo se han alejado especialmente de las violaciones a los derechos humanos). Esto hace que entonces que se refuerce el sentido del 11 de setiembre.

Además, como ya hemos comentado otras veces, estamos en un contexto político de movilización. Chile ha vivido múltiples movilizaciones y, en cierto sentido, todas ellas han puesto en cuestión los pilares fundamentales del modelo heredado de la dictadura. Esto no es menor y tampoco es una constatación antojadiza.

EC - Precisamente, ¿qué análisis haces tú a propósito del golpe y la dictadura en Chile?

FR - Esta pregunta también es parte de la respuesta sobre por qué el 11 de setiembre es una marca del calendario. El 11 de setiembre no sólo es importante porque hubo un golpe de Estado. El 11 de setiembre es importante porque marca el inicio de una dictadura que se constituyó y consolidó como régimen, en el amplio sentido del término.

A partir del golpe de Estado la dictadura, que luego duraría 17 años, fue pasando por etapas que la fueron consolidando en un régimen que modificó la institucionalidad política y económica de Chile y la cultura chilena.

A finales de los años 70 se comenzó a institucionalizar con un conjunto de reformas estructurales que dan inicio a lo que luego conocimos como “el modelo chileno.” Desde un inicio la dictadura contó con el sustento de los economistas llamados “Chicago Boys.”

Es importante subrayar que al otro día del golpe de Estado, la Junta tenía disponible el: “Programa de Desarrollo Económico”, conocido como “El ladrillo.” Este texto, elaborado por un grupo que se reunió meses antes del golpe, contenía un diagnóstico de la economía chilena y un set de medidas a tomar para transformar la estructura de la economía chilena.

Se tomaron medidas vinculadas a la organización social. Las reformas se instalaron, por ejemplo, la reforma laboral de 1979, un código que sentó las bases de un relacionamiento empresarios-trabajadores; muy desfavorable en lo que tiene que ver con la organización sindical o la negociación colectiva. También estuvo la reforma educativa; cuyos pilares hoy cuestionan los movimientos estudiantiles.
 
 Jaime Guzmán

Pero también fue una dictadura que tuvo un fuerte componente de elaboración ideológica, filosófica. Allí la figura de Jaime Guzmán es fundamental para entender las bases de este régimen. Jaime Guzmán era un abogado constitucionalista de la Universidad Católica que fue muy influyente en el régimen, desde el primer día. Fue el fundador del movimiento Gremial asentado en la Universidad Católica. El Gremialismo era un movimiento conservador, con inspiración corporativista.

El pensamiento de Guzmán fue muy influyente en la dictadura en el plano político, ideológico y marcó a toda una generación de políticos. Esta influencia se plasmaría en la idea de la “democracia tutelada” y en la Constitución de 1980.

EC - Entonces fue una dictadura que, desde distintos ángulos, dejó una huella que marca hasta hoy a la sociedad chilena.

FR - Que dejó una huella y que dividió y sigue dividiendo a la sociedad chilena. No podemos negar que incluso a nivel conceptual Chile sigue dividido. Por ejemplo, los chilenos no se ponen de acuerdo sobre cómo llamar a aquel período. Todavía hoy hay algunos que rechazan hablar de “dictadura” o quienes prefieren hablar de “pronunciamiento” para no decir “golpe de Estado.”

En cambio, sí se va generando poco a poco una especie de consenso sobre lo atroz de las violaciones a los derechos humanos y el terrorismo de Estado.

Fue un evento, el golpe de Estado, que dejó un trauma en la sociedad chilena y en los partidos. En los partidos, dejó una marca respecto de su rol en el ejercicio del gobierno. Previo al golpe de 1973 gobernaba la Unidad Popular. Ya en el exilio o durante la dictadura la izquierda hizo una profunda autocrítica sobre la unidad de acción durante el gobierno de Allende.
 
 Salvador Allende

Precisamente, en los 20 años de gobiernos de centro-izquierda, de la “Concertación”, existía una preocupación fuerte por asegurar la estabilidad de la democracia, para lo cual debían evitar la repetición de aquellos errores del pasado.

Para la Concertación, esa coalición que gobernó hasta el año 2010, la consolidación de la democracia fue una meta en sí misma. Y los desafíos eran muchos.

Esto es importante porque incluso mucha gente en Chile olvida lo difícil de la transición. Olvida que la dictadura no terminó, por ejemplo como la Argentina, derrotada, sino que se adjudicaba un cierto éxito en materia económica y el régimen de Pinochet se jactaba de haber devuelto al país una estabilidad.

Frente a ese relato, frente al temor de una regresión autoritaria; ante la presencia del dictador; frente al esquema institucional y la transición pactada con el conjunto de reglas de juego que contenían lo que aquí se llama “enclaves autoritarios.”, el margen de maniobra en los primeros años de la transición no era mucho. Además, la Concertación tenía el desafío de mantener unida una coalición muy diversa, compuesta incluso por antiguos rivales, la Democracia Cristiana y el Partido Socialista, pro ejemplo.

Patricio Aylwin, demócrata cristiano y primer presidente de la democracia, hablaba de “avanzar en la medida de lo posible”. Y hay que tener claro que, a mi criterio, Chile ha hecho mucho por avanzar y trascender ese legado autoritario. Hoy se avanza también en una evaluación más crítica sobre todo el régimen.

EC - Fernando, frente a una dictadura que permeó tanto en la sociedad y que generó transformaciones que han calado tan hondo, ¿cuáles son los desafíos pendientes de la democracia chilena?

FR - Como desafío, la democracia chilena tiene que terminar de desprenderse del diseño institucional de la dictadura, cuyo máximo exponente es la Constitución de 1980.

Los partidos de la Concertación tienen que lograr construir un nuevo proyecto que de alguna manera trascienda la indudable épica de la transición a la democracia.

La centro-derecha, a su vez, debería ser capaz de hacer una crítica frontal y una auto-crítica sobre su valoración de la democracia sin condiciones; como valor supremo. Pero hay evidencia de un tránsito en ese sentido, aun quizás tenue.

Y quiero volver un poco sobre esa épica de la transición. El momento de la transición es un momento glorioso; que no se repite. El relato de devolver la libertad al país y sacar a un dictador está bastante más cargado de valor que convencer al ciudadano sobre las bondades del buen ejercicio del gobierno. Esa es la paradoja de nuestras democracias: estables y aburridas o épicas e inestables.

Es muy difícil sostener un proyecto que convoque y que movilice en democracia de manera intensa y por mucho tiempo. Hay formas pero, dados los desafíos de nuestras democracias, es una ecuación compleja.

Por lo tanto, para los partidos y los políticos que lideraron ese momento es complejo encontrar algo que seduzca tanto como recuperar la libertad, la democracia. Es más, ellos mismos me lo señalaban en las entrevistas que les realicé para mi tesis doctoral. Además, es complejo procesar una renovación de liderazgos cuando adelante están estos grandes líderes con tanta carga emocional. Bueno, más difícil aun cuando el esquema institucional atenta contra la competitividad del sistema.

***

EC - Para ir terminando, ¿cuáles son, entonces, tus conclusiones sobre la conemmoración de los 40 años del golpe de estado en Chile?

FR - Que se vivieron días intensos, de reflexión, muy ricos. Igualmente, incluso en un clima de reflexión profunda de todas las partes, la Moneda no logró reunir en un acto de Estado, republicano, a los diferentes actores, a los principales referentes de la oposición. El golpe y la dictadura siguen dividiendo, y siguen dividiendo porque aún falta más memoria, más verdad y más justicia.

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Contenidos multimedia detallados en el análisis de Rosenblatt:


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