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Josep Ramoneda: La "contradicción" entre el pedido de rescate de Cataluña y el reclamo de su independencia "es lo que mejor explica" esta situación

Josep Ramoneda: La "contradicción" entre el pedido de rescate de Cataluña y el reclamo de su independencia "es lo que mejor explica" esta situación

La semana pasada los habitantes de Cataluña salieron a las calles para manifestarse a favor de la soberanía de la región. En Perspectiva dialogó con el periodista catalán Josep Ramoneda, escritor, filosofo y columnista del diario El País de Madrid, quien definió estas manifestaciones como "las más importantes desde la recuperación de la democracia". Este hecho se da en un contexto económico crítico para España, y a esto hay que agregarle el pedido de rescate del Gobierno autónomo. Ramoneda explica esta paradoja alegando que Cataluña considera que estar junto con España "es un pésimo negocio", y "no se discute el hecho de que la región contribuye con más de lo que recibe", además cree que "España no ha entendido del todo lo que pasa en Cataluña, y Cataluña ha jugado el papel de víctima frente a España". Al ser consultado sobre si él era independentista, respondió que no, pero que estaba de acuerdo con la autonomía de Cataluña: "pienso que en una independencia no tendría que pelearme con los nacionalismos", aseguró.


(emitido a las 8.36 Hs.)

EMILIANO COTELO:
La semana pasada, más de un millón y medio de catalanes sorprendieron a España y también a buena parte del mundo.

(Audio marcha.)

“Independencia” fue el grito que más se escucho en la gigantesca marea humana que el martes desbordó las principales calles de Barcelona. “Cataluña, un nuevo Estado en Europa”, decían cientos de carteles escritos en catalán que podían verse entre las miles de banderas rojas y amarillas que poblaban la marcha. La reivindicación no es nueva en esa región, pero esta vez impresionó de manera especial por lo masiva de la convocatoria, por la fuerza con la que se expresaba la gente que participó, por las personalidades que acompañaron el reclamo y por la actitud del presidente de la Generalitat, Artur Mas, que asumió como propia la demanda y anunció que comenzaba a dar los primeros pasos en esa dirección.

¿Qué está pasando? ¿Qué se puede esperar que ocurra a partir de estos hechos? ¿Por qué ocurrieron de esta manera?

Hoy vamos en busca de respuestas, vamos a conversar con Josep Ramoneda, periodista, filósofo y escritor catalán, columnista del diario El País de España y tertuliano en la Cadena Ser.

¿Usted también se vio sorprendido por la magnitud de la marcha independentista del martes pasado?

JOSEP RAMONEDA:
En parte sí. Aunque ya se veía venir en los días anteriores, la movilización era muy grande en todos los espacios de Cataluña. Pero realmente me sorprendió cuando pisando la calle me di cuenta de que era la manifestación más importante que ha habido en Cataluña desde la recuperación de la democracia. Cerca podríamos situar la manifestación contra la guerra en Irak, pero las demás han sido claramente inferiores. Por tanto, ello es indicativo de un salto cualitativo en el nacionalismo catalán cuyo eje se ha desplazado hacia el independentismo. Esta es la gran novedad de la que esta manifestación deja constancia.

EC - Usted habla de un salto cualitativo, pero también es cuantitativo. ¿Cómo se entiende que ahora esta demanda tenga esta envergadura?

JR - Hay muchos factores. Uno muy importante es el cambio generacional, ya no está en los puestos de mando la generación de la transición, la mayoría de la sociedad es gente que tiene una idea muy lejana del franquismo y de la resistencia. Los nuevos ciudadanos catalanes han sido educados en la escola catalana con sus referencias culturales propias, les han enseñado en el colegio que Cataluña es una nación, y como tal tiene aspiraciones a un destino propio. Les han enseñado todos los elementos de carácter político-culturales que han ido configurando una mentalidad y los han ido alejando de los miedos, de los prejuicios, de las complicidades y de muchas cosas de las generaciones de la transición. Por lo tanto, para ellos la independencia no tiene el carácter trágico, dramático, o el presuntamente conflictivo que podía tener para nosotros. Ha adquirido una cierta carta de normalidad, de naturaleza.

EC - Usted decía recién: “los jóvenes catalanes carecen de los miedos, las complicidades y los prejuicios que teníamos nosotros”. ¿Qué tipo de miedos había antes?

JR - Teníamos la memoria de la guerra civil y del franquismo muy cerca, no teníamos claro el estado de las relaciones de fuerza cuando se hizo la transición, y además había complicidades muy fuertes con los ciudadanos de otras zonas de España con las que habíamos compartido la resistencia. Ahora los desencuentros son abundantes, España no ha entendido del todo lo que pasa en Cataluña, y Cataluña ha jugado el papel de víctima frente a España.

Hubo un episodio que me parece decisivo: cuando el Tribunal Constitucional se cargó el estatuto aprobado en referéndum por el pueblo catalán en 2010. Esto fue un elemento catalizador, y la principal espoleta del salto que ha habido a favor de la independencia. En aquel momento se hacía muy difícil entender que un proceso que había seguido todos los mecanismos democráticos y que había culminado con un referéndum en Cataluña se perdiera por una decisión del Tribunal Constitucional. En aquel momento ya emergió en una manifestación con cierta potencia, se le restó importancia, y ahora ha emergido apoderándose por completo de la manifestación.

EC - ¿Por qué este proceso que usted describe adquiere esta contundencia ahora? ¿Cuánto juega la crisis económica de España?

JR - La crisis económica juega un papel muy importante, porque en Cataluña se ha impuesto la idea de que estar juntos con España es un pésimo negocio, y que entre las causas de la crisis y del malestar que esta genera, está lo que se llama el déficit fiscal, la cantidad de dinero neto con el que contribuimos a España. La idea de que Cataluña contribuye a España con ocho puntos del PIB, más de lo que recibe, se ha instalado en la sociedad y se ha convertido en una verdad casi indiscutible.

EC - El periódico Cinco Días se preguntaba si es viable el reclamo de independencia, teniendo en cuenta que pocos días antes el Gobierno autónomo le había exigido al Gobierno nacional la puesta en marcha con carácter urgente del Fondo de Liquidez Autonómica para obtener 5.000 millones de euros de asistencia para hacer frente a los gastos, por ejemplo nada menos que la plantilla de funcionarios públicos o el pago a proveedores.

JR - Esta es una de las paradojas de la situación. El jueves de esta semana Artur Mas se entrevistará con el presidente Rajoy para pedirle el rescate. Esta es la paradoja: Cataluña está pidiendo un rescate, que sin duda significará mayor control del Estado sobre sus políticas financieras, y al mismo tiempo pide la independencia. Pero esta contradicción es lo que mejor explica la situación en la que estamos, una cosa se alimenta con la otra. Tarde o temprano tendrá que haber una verificación democrática de la realidad, y a través de unas elecciones o de un referéndum saber exactamente el peso de cada cosa, exactamente si la independencia tiene ya una mayoría política o no la tiene todavía en Cataluña. Es una de las grandes incógnitas.

EC - Si hablamos de números, Cataluña tiene 7,5 millones de habitantes, la población total de España es de 47 millones. O sea que estamos hablando de la sexta parte. En cuanto al PIB, es el 18-19% del PIB total del país. ¿Es razonable pensar en Cataluña como un Estado independiente? Habría que armar toda la estructura correspondiente, debería tener fuerzas armadas, por ejemplo.

JR - Un divorcio de este tipo es complicado. Cataluña ya ha dicho que no tiene intención de tener fuerzas armadas, pero esto es simplemente un detalle. ¿Cómo se reparte la deuda? ¿Cómo se reparte la bolsa de la seguridad social? Muchísimas cosas que si no se hacen en un clima de respeto y entendimiento podrían tener efectos catastróficos. El problema es para Cataluña, pero también para España. Existe la convicción de que sin los ingresos de Cataluña, España es un país insolvente y por tanto tendría consecuencias para el euro, porque una separación de este tipo acabaría con dicha moneda. Habrá muchas fuerzas interesadas en intentar evitar que esto ocurra.

EC - ¿Cómo observa el papel que está jugando el presidente de la Generalitat, Artur Mas?

JR - La sorpresa es que, de una manera más decidida de lo que algunos se imaginaban, el presidente se puso al frente de la manifestación para asumir los retos que la manifestación planteaba, lo que llamó el proceso de transición nacional. Esta es la novedad. Un día después tenía una conferencia en Madrid, fue y explicó lo mismo que en Cataluña, de modo que por una vez no se puede hablar de doble lenguaje, un lenguaje para un sitio y otro para otro.

EC - ¿Cómo se ubica ese posicionamiento en la trayectoria de su partido y de la coalición Convergencia y Unión?

JR - Es verdad que hace tiempo que Convergencia y Unión ha ido evolucionando desde el pujolismo, un movimiento nacionalista dispuesto al pacto y al acuerdo, ir conquistando pequeñas cuotas de poder poco a poco, una opción soberanista que en este momento representa el núcleo dirigente de Convergencia. Una vez más hablamos del cambio generacional, Pujol era un hombre de la transición, Mas y su gente no.

EC - ¿Cómo lo caracteriza políticamente a Artur Mas?

JR - Es un nacionalista catalán económicamente liberal, de políticas económicas neoliberales y conservador en el sentido abierto de la palabra.

EC - ¿Cómo quedan plantados los dos grandes partidos españoles, el PP (Partido Popular), que es gobierno desde el año pasado, y el PSOE (Partido Socialista Obrero Español), que fue gobierno en los dos períodos anteriores?

JR - Los dos lo han acogido con un cierto desconcierto e incredulidad. El PP, siguiendo el estilo Rajoy, intentar minimizar el problema, restarle importancia, considerar que se acabará imponiendo la situación económica y que finalmente no pasará nada. El PSOE ha reaccionado un poco más, pero tampoco tiene en estos momentos gran capacidad de respuesta ni de intervención. Está en un momento muy bajo, todavía está en pleno luto por la fuerte derrota que tuvo hace un año.

EC - ¿Cómo sigue ahora este debate? ¿Con cuánta fuerza ha quedado en la agenda política española este asunto?

JR - El debate está abierto. En algunos sectores se están empezando a sentir palabras gordas, algún medio de comunicación español ya ha pedido la suspensión de la autonomía catalana. Pero el calendario está, y Artur Mas y el presidente Rajoy se verán este jueves, veremos si hay algún acuerdo. Parece difícil, por no decir imposible. En Cataluña se da por hecho que la propuesta de pacto fiscal del Gobierno catalán será rechazada por el Gobierno español, y a partir de eso lo más probable es que Mas convoque a elecciones, probablemente en primavera, y se presente a ellas con un programa abiertamente soberanista, de ruptura con España. La ventaja de la democracia es que tarde o temprano las cosas se aclaran en las urnas.

EC - ¿Puedo hacerle una consulta personal a propósito de esta polémica?

JR - Sí.

EC - ¿Usted es independentista?

JR - No, no soy independentista, pero me parece razonable la independencia de Cataluña. Sobre todo soy muy antinacionalista, tanto catalán como español, pienso que en una independencia no tendría que pelearme con los nacionalismos.

EC - ¿Entonces?

JR - En un país normalizado no tendrías necesidad de mostrar si eres patriota o no.

EC - ¿Qué ocurre con las otras demandas independentistas o soberanistas? Pienso en la del País Vasco como la más fuerte de las que hemos escuchado y visto en los últimos tiempos.

JR - En el País Vasco hay elecciones dentro de poco, allí se verá cuál es la fuerza de los partidos soberanistas. Pero por toda la historia reciente del País Vasco y de ETA es mucho más difícil que se concrete rápidamente. El País Vasco y Cataluña tienen una diferencia muy importante: en el País Vasco hay una verdadera división entre españoles y vascos, en Cataluña nunca ha habido esta división, a pesar de que la mayoría de la población catalana es de origen de fuera de Cataluña, nunca ha habido esta división, y esto me parece muy importante.

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EC - Josep Ramoneda es conocido actualmente por su actividad como columnista en el diario El País de España, y por sus comentarios en distintos programas de la Cadena Ser. Hasta el año pasado presidía el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, hoy está al frente del Instituto de Investigación e Innovación de París. Enseñó filosofía durante 13 años en la Universidad Autónoma de Barcelona. En el  campo periodístico fundó la revista cultural Saber y dirigió, durante los años 80 y 90, la sección de Cultura de La Vanguardia. Entre los libros que ha publicado están Sentido íntimo (1982), La apología del presente (1989), Después de la pasión política (1999), Del tiempo condensado (2003) y el más reciente, Contra la indiferencia (2010).

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Transcripción: María Lila Ltaif

Foto: Archivo

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