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Fernando Ravsberg (BBC): “Se vienen tiempos muy duros para la oposición en Cuba”

Una serie de cables filtrados por WikiLeaks reveló un diagnóstico muy crítico que diplomáticos de Estados Unidos (EEUU) hacen sobre la disidencia cubana: la consideran “envejecida”, con poca incidencia en la isla, incapaz de coordinar entre los distintos grupos que la integran y demasiado preocupada por obtener fondos para mantener su nivel de vida y el de sus simpatizantes. Fernando Ravsberg, colaborador de la BBC en La Habana, dijo a En Perspectiva que “se vienen tiempos muy duros para la oposición en Cuba” y destacó que, de todos modos, hace falta una “autocrítica de EEUU” sobre su participación en esta “debacle”. Con respecto a las reformas económicas anunciadas por el Gobierno de Castro, afirmó que el pueblo escucha estos proyectos con desconfianza. “Están muy escépticos, repiten que esa historia ya se la contaron varias veces y que después todo se echa para atrás”. En cuanto a una posible apertura política, manifestó: “Es muy difícil que eso ocurra porque ni siquiera hay presión. Lo que la población está pidiendo son mejores condiciones económicas”.

Fernando Ravsberg (BBC): “Se vienen tiempos muy duros para la oposición en Cuba”


(emitido a las 8.54 Hs.)

EMILIANO COTELO:
“En Cuba la disidencia interna está envejecida, sufre divisiones internas, carece de incidencia en la sociedad e incluso sus representantes son muy poco conocidos entre la gente”.

Estos comentarios críticos están incluidos en informes de diplomáticos estadounidenses, que fueron obtenidos por el portal WikiLeaks y difundidos por el diario El País de Madrid el viernes pasado.

En esos reportes se considera improbable que los representantes de esa oposición tradicional puedan jugar un papel importante en la era posterior a los hermanos Castro. En cambio, se sugiere que hay que prestar atención a las nuevas generaciones de disidentes –artistas, músicos e intelectuales como la bloguera Yoani Sánchez– cuyos reclamos sintonizan mejor con la población disconforme de la isla.

La revelación de estos documentos coincide con un momento muy particular que se está viviendo en Cuba. Durante el fin de semana, el presidente Raúl Castro reclamó un “cambio de mentalidad” para encarar reformas trascendentes y urgentes que hay que aplicar en la economía cubana. En su discurso ante el congreso, el general Castro instó a superar los errores del pasado porque, de lo contrario, se podría “hundir” el “esfuerzo de generaciones enteras”, advirtió. “Se trata sencillamente de transformar conceptos erróneos e insostenibles”, agregó.

De estos dos temas vamos a conversar en los próximos minutos con el periodista uruguayo Fernando Ravsberg, colaborador de la BBC en Cuba, a quien ubicamos esta mañana en La Habana.

Las revelaciones de WikiLeaks que yo estaba mencionando, ¿circularon dentro de Cuba, se han conocido en estos días?

FERNANDO RAVSBERG:
Sí, han circulado ampliamente dentro de Cuba, incluso ha habido programas de televisión donde han sido trasmitidas. De hecho, al Gobierno le interesa que la gente conozca el punto de vista de los diplomáticos norteamericanos sobre la oposición; el verdadero punto de vista, porque en público siempre la han defendido.

EC – Voy a leer algunos párrafos de la nota con la que El País de Uruguay, citando a El País de Madrid, sintetizó el contenido de esos cables: “EEUU modificó su enfoque sobre la importancia de la disidencia tradicional dentro de Cuba, que considera entrada en años y de escasa incidencia, y apuesta por la rebeldía y la mayor penetración social de los jóvenes.

Blogueros, músicos y artistas opuestos al régimen de Fidel Castro están en la mira de Washington. Sin menospreciar el trabajo de las plataformas tradicionales, cuyo activismo torpedean los servicios de inteligencia, y la entrada en colisión de egos y disputas en su seno, un crítico informe de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, enviado el pasado año, revelado por WikiLeaks, descarta que esos grupos puedan llegar al poder: ‘Debemos mirar en otros ámbitos, incluyendo dentro del propio gobierno, para identificar sucesores’.

Los jóvenes desilusionados con el régimen no pertenecen a organizaciones pero adoptan ‘mucho mejor posiciones rebeldes de gran impacto popular. Estrechamente vigilados por el gobierno, evitan la etiqueta de disidentes, y no parecen aspirar a ningún papel de liderazgo’, dice el cable enviado al Departamento de Estado.

(…)

La representación de EEUU insta a la oposición a conciliar objetivos o, al menos, a no malgastar energías boicoteándose unos a otros; a pesar de que la disidencia afirma representar a miles, ven ‘pocas evidencias de tal apoyo’. Y afirman que el principal esfuerzo de la oposición es obtener recursos para mantener su nivel de vida y el de sus simpatizantes.

Aunque EEUU aprecia los esfuerzos de los disidentes para conseguir la liberación de los presos políticos y señalar las vulneraciones de los derechos humanos, lamenta que esos esfuerzos no coincidan con las prioridades de la mayoría de los cubanos, interesados ellos en tener oportunidades de viajar y de vivir confortablemente.

Los informes casi adquieren la categoría de denuncia cuando recuerdan que la dirección de un grupo opositor ‘dijo, abiertamente, al consejero político que necesitaban fondos para pagar salarios, y le presentó un presupuesto con la esperanza de que la Sección de Intereses lo abonara’. Al ser la obtención de fondos la primera preocupación de esas plataformas, ‘el siguiente objetivo sería limitar o marginalizar las actividades de antiguos aliados (en la oposición) mediante la retención de poder y el acceso a los recursos’, según el cable enviado a Washington”.

Es interesante destacar que el cable cita un par de crónicas de prensa, y una de ellas es un informe tuyo, escrito para la BBC en marzo del año pasado, con el cual marca varias coincidencias.

FR – Sí, exactamente. Dice que los informes –uno elaborado en Miami y otro que es un análisis crítico de la disidencia que hicimos en BBC Mundo– son objetivos y equilibrados. Lo curioso es que en el momento en que hicimos ese análisis tuvimos una reacción muy fuerte, dentro y fuera de Cuba, contraria a lo que estábamos diciendo.

Es bueno poder confirmar que por lo menos en privado los diplomáticos norteamericanos, que tan bien conocen el tema, nos hayan dado la razón a lo que estábamos diciendo.

De todas formas, no es nada que sea desconocido ni para los diplomáticos ni para los periodistas extranjeros que estamos aquí.

EC – Igualmente, el cable marca algún matiz, en particular con el informe tuyo, en cuanto a que tu reportaje no subrayaría de manera suficiente el acoso al que son sometidos esos movimientos por parte del Gobierno, ¿no?

FR – Sí, efectivamente. Ni el mío ni el de Miami hacen referencia a ese acoso. Pero el acoso no es el tema esencial, y eso es lo que dice el diplomático. Ni siquiera creo que la síntesis que hace El País del cable sea del todo exacta. Porque la referencia que hace a quienes van a tomar el Gobierno después de los Castro no es ni siquiera a los disidentes jóvenes, sino que ellos consideran que van a ser los cuadros intermedios del actual Gobierno cubano. Esa es la conclusión final que saca el diplomático y que no se refleja totalmente en la síntesis que hace el diario El País.

EC – ¿Qué otras reacciones han ocurrido en Cuba tras la circulación de estos cables?

FR – También ha habido muchas acciones de la disidencia. Hemos conversado con los disidentes y la mayor parte no quiere hablar sobre el tema, mientras que otros han demostrado estar un tanto irritados con la posición de los norteamericanos. Ellos afirman que los diplomáticos nunca les habían dicho personalmente algo así, otros dicen que lo del dinero no es cierto, porque se lo queda la mayor parte de los anticastristas que viven en Miami, que es el puente por donde pasa el dinero de Washington hacia aquí. Y algunos, por ejemplo, dicen que es un análisis severo pero bastante real.

EC – ¿Cómo es que ha ocurrido este fenómeno, que ahora analizan los cables diplomáticos estadounidenses pero que ya había sido públicamente mencionado en estos despachos de prensa que recién citábamos? ¿Qué es lo que ha ido pasando con la disidencia interna en Cuba? Porque antes gozaba de mayor prestigio y de mayor peso, ¿no?

FR – No, nunca lo tuvo. Lo que tuvo fue mejor publicidad que la que tiene en este momento. Hace ya dos años que planteábamos esto. Tenía una mejor publicidad, que por supuesto ahora ha perdido en gran medida con este informe de los norteamericanos. Lo que pasa es que el informe de los diplomáticos norteamericanos no asume su propia responsabilidad en el debate de la oposición. Critican a la oposición cubana por estar buscando dinero y sin embargo todos los años dedican decenas de millones de dólares a enviárselo a la disidencia. A mi me suena un poco como que un narcotraficante esté criticando moralmente la adicción de sus clientes.

Realmente quien ha provocado mucha de las situaciones que hay con la disidencia son los propios EEUU. La agenda de la disidencia, que ellos dicen que es lejana al cubano de la calle, al cubano común, es la agenda de los EEUU –el tema de los derechos humanos, el tema de la democracia, etcétera–, y que pierde de vista los temas de la calle, los temas cotidianos, que son lo que le interesa a la gente aquí y en la mayor parte del mundo, que tiene que ver con su calidad de vida, con comer mejor, vivir mejor, tener una mejor casa, etcétera.

Yo creo que lo que falta en los cables es una autocrítica de los EEUU sobre su participación en esta debacle. Hay que tener en cuenta que cuando [James] Cason era embajador norteamericano aquí, hace cuatro o cinco años, la disidencia se reunía en su casa. Elaboró una lista de 10 puntos para que la disidencia se uniera en torno a esa lista. O sea, la participación de los EEUU en lo que es la disidencia hoy ha sido muy grande y todavía no asumen la autocrítica por eso.

EC – Tú mencionabas las inquietudes de la población en cuanto a la disconformidad con el Gobierno de los hermanos Castro y la revolución cubana y decías por dónde vienen esos reclamos, que no van por el lado de la libertad ni de la los derechos humanos. ¿Cómo se entiende esto último?

FR – Ya lo hablamos una vez en este mismo programa. Cuba no tiene una tradición democrática como la de Uruguay, Costa Rica u otros países, la historia de Cuba ha sido una historia de golpes de Estado, en un año han tenido cuatro presidentes. Es una historia muy convulsa en cuanto a las instituciones democráticas. La mitad de la vida republicana de Cuba tenía una enmienda que le permitía a EEUU intervenir militarmente cuando quisiera, y de hecho lo hicieron tres o cuatro veces.

Y hay algo apremiante, que la gente quiere, que es la solución de los problemas económicos. Aquí hubo un debate en el año 2007 donde la gente reclamó puntos. Y en todos lados prácticamente se repitieron cinco puntos: la mejora del salario, el que haya una sola moneda en vez de dos, la vivienda, el transporte y algo muy importante para los cubanos, mejores condiciones para divertirse, mejores centros de diversión. Esos son los temas fundamentales que todavía hoy están en la calle y a los que el Gobierno de alguna manera desde el 2007 a la fecha ha ido respondiendo. El transporte ha mejorado sustancialmente, en la vivienda se están aligerando los trámites burocráticos para poder construir o reparar tu casa, se va a permitir la venta de casas. Se ha ido tratando de dar respuestas. Y además la apertura del trabajo por cuenta propia, algo que ha sido masivo en los últimos días.

EC – ¿Qué pasa mientras tanto con esa otra disidencia, la conformada por jóvenes, básicamente artistas, músicos, intelectuales, por ejemplo Yoani Sánchez, que los propios cables de la representación diplomática estadounidense menciona. ¿Qué pasa en cuanto a su incidencia en la sociedad?

FR – Yo creo que es muy relativa. Primero, creo que EEUU está repitiendo sus equivocaciones. Por ejemplo, el caso de Yoani ha recibido más premios internacionales en metálico que los que debe haber recibido Gabriel García Márquez en toda su vida. Entonces prácticamente es como que vuelve a repetirse la historia.

Hay muy poca incidencia en la población, internet es algo que está extendido pero no tanto, abrir los blogs de estas personas es bastante difícil en Cuba, están filtrados y tardan muchísimo en abrirse. Realmente creo que la incidencia social de estos jóvenes opositores es más o menos la misma que tienen los antiguos opositores.

Yo coincido con el diplomático norteamericano cuando vaticina que después de los Castro asumirán los cuadros intermedios del actual Gobierno.

EC – De todos modos, pese a la crítica que el diplomático formula a la disidencia tradicional, también dice que EEUU debe seguir apoyando a esos movimientos, porque son como una referencia en el reclamo por los valores que están en sus plataformas.

FR – Sí, yo diría también que porque no tienen más nada que hacer. El enfrentamiento bilateral no podría seguir si no apoyaran a esos grupos, no hay más nada en el país, no hay otra oposición.

Y sobre el tema de la represión a esos movimientos es verdad, pero también la hubo en Uruguay cuando la dictadura y la hubo en Chile, y sin embargo se desarrolló un movimiento masivo antidictatorial. La represión no justifica el hecho de que la gente no te apoye.

EC – Para terminar con este tema, ¿qué otras derivaciones puede tener esta filtración, estos análisis y el debate que se ha generado en torno a ellos?

FR – Creo que vienen tiempos muy duros para la oposición, esto ha sido una especie de puñal clavado en el corazón de la disidencia. El Gobierno norteamericano va a tener que reactivarse y buscar otra contraparte dentro de Cuba que les permita de alguna manera continuar su política. En principio no va a haber mucho, EEUU seguirá sus relaciones y aparentemente, por lo que yo hablé con los disidentes, también ellos continuarán sus relaciones sin problema con EEUU. La mayoría de los disidentes con los que conversé, algunos de ellos mencionados en el cable, dicen que EEUU tiene derecho a opinar y que ellos van a seguir las buenas relaciones con el Gobierno estadounidense, que esto no cambia nada.

EC – ¿Para el Gobierno no tiene repercusión negativa? Te lo pregunto entre otras cosas porque tú decías que el Gobierno ha fomentado la difusión de estos cables. ¿Los ha difundido íntegramente, con los contenidos críticos que tiene por ejemplo a propósito de la persecución y el hostigamiento a estos grupos de oposición?

FR – Sí, en las páginas de internet del Gobierno están las traducciones completas. Y en la televisión lo de siempre, lo han comentado dando prioridad a lo que les conviene, por supuesto, sin mencionar la parte que no les convendría. El país está cambiando pero la prensa cubana sigue inalterable, es lo más fijo que tiene el régimen, lo más inamovible.

EC – Oficialismo cien por ciento.

FR – Sí. Yo te diría cien por ciento y más.


***


EC – En Cuba se viven los preparativos del VI Congreso del Partido Comunista que, según se anticipa, abrirá el país a un modelo de economía mixta, con mayor espacio para la iniciativa privada y un menor papel del Estado. En ese contexto, el presidente Raúl Castro dirigió el sábado un discurso cuando se clausuraban las sesiones de este año del Parlamento.

Entre otras cosas, en esa ocasión, dijo las siguientes frases: “O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras. Se trata sencillamente de transformar conceptos erróneos e insostenibles acerca del socialismo, muy enraizados en amplios sectores de la población durante años como consecuencia del excesivo enfoque paternalista, idealista e igualitarista que instituyó la revolución en aras de la justicia social. Es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse”, dijo, luego de destacar que “el Partido Comunista debe dirigir y controlar, y no interferir en las actividades del Gobierno a ningún nivel”. Según Raúl Castro, “los acuerdos del Gobierno deben cumplirse y no terminar en letra muerta como ha sido habitual” e insistió en que “repetir errores pone en juego la vida de la revolución”.

Castro puntualizó que las reformas son para hacer “sostenible el socialismo, no para volver al capitalismo”. “La apertura y el impulso a la iniciativa privada y al trabajo por cuenta propia son algo irreversible”, sostuvo, pero aclaró que “no se permitirá a estos nuevos empresarios la acumulación de capital. Seguirá primando la planificación. No al mercado, pero se abrirá la puerta a los cambios”.

Fernando, no estamos ante novedades, este discurso ya venía siendo planteado por las autoridades cubanas. ¿Cuáles fueron las sorpresas, si las hubo?

FR – En realidad venía siendo insinuado por las autoridades cubanas, hasta ahora el presidente nunca había hablado tan claro. De hecho, el Gobierno quería hacer cambios diciendo que no estaba cambiando nada, algo así como que todo está bien pero vamos a hacer algunos retoques. Y realmente no son retoques, son reformas de fondo y cambios de fondo.

Es la primera vez que el presidente pone las cartas encima de la mesa y hay cosas importantes, como por ejemplo aceptar que su generación cometió errores durante los 50 años y que tienen el deber de corregirlos.

Incluso en varias ocasiones habló del anterior Gobierno, lo cual implica tomar distancia de un Gobierno donde él mismo fue ministro de Defensa…

EC – …Y de un Gobierno, el anterior, encabezado nada menos que por su hermano.

FR – Exactamente. Me parece muy novedoso el hecho de separar las tareas del Estado de las del partido, algo que ha estado siempre mezclado. Incluso en las provincias y en los municipios el partido hasta ahora ha sido mucho más poderoso que el propio Gobierno, es el poder real, al igual que a nivel nacional, en que la presidencia tiene un papel mucho menor que el buró político del Partido Comunista, que es donde se decide realmente qué es lo que se va a hacer.

Y sobre todo le ha dicho claramente a la gente –o ha querido decirle–que no hay marcha atrás, que no es una jugada táctica, que esta vez la apertura económica es definitiva y para siempre, algo que ya se insinuaba pero que nunca se había dicho con tanta claridad. Incluso dice que el papel del partido y del Gobierno hacia estos cuentapropistas –como le llaman aquí a los trabajadores que trabajan por su cuenta– es facilitarles las cosas y no entorpecerles.

EC – Dijo Raúl Castro, y tú recién lo subrayabas, que lo que se propone no es un abandono del socialismo, no se va hacia el capitalismo. Pero en la medida que las reformas que se impulsan son tan profundas, ¿puede realmente sostenerse eso? ¿Cuál es el análisis?

FR – Él menciona un poco el tema teórico del asunto. En realidad lo que había en Cuba no era un modelo socialista, lo que había era un modelo stalinista. Y él habla de que tanto Marx como Lenin –el modelo socialista tradicional o teóricamente tradicional antes de Stalin– planteaban todas estas formas diferentes de propiedad y de mecanismos de producción. Es recién con el stalinismo donde se nacionaliza todo y Cuba entra dentro de ese modelo. Lo que está haciendo en este momento realmente es salir del modelo stalinista copiado a los soviéticos.

EC – ¿Y está yendo hacia dónde?

FR – Él lo dice, está yendo hacia un terreno ignoto. Él dice que no hay libros sobre la creación de un socialismo, pero que una vez ya copiaron a otro país y fracasaron, y que esta vez intentarán no copiar a nadie.

Pero yo me imagino que se acercan un poco a lo que es el Vietnam actual más que a China, porque en China hay mayores concentraciones de capital, que aquí no se van a permitir. Aquí el máximo que el Gobierno va a autorizar son empresas con 15 empleados. Puede ser que se trate de una primera fase, pero en principio lo que está aprobado es que después de 15 empleados son tantos los impuestos que ni siquiera es rentable.

EC – El propio Raúl Castro reconoce el modelo vietnamita como una referencia, pero como una de varias, y descarta que se vaya a ir estrictamente por ese camino, ¿no?

FR – Sí, así es. Pero un número enorme de economistas cubanos acaba de llegar de Vietnam, después de pasarse un mes empapándose del modelo económico vietnamita.

EC – En cuanto a las medidas que se van a adoptar, quizás la más inmediata y la que más impresiona es la reducción de la plantilla de funcionarios del Estado, se va a ir a un proceso muy drástico que de aquí a abril implica la salida de 500.000 empleados públicos, ¿en una población de cuánto en Cuba?

FR – Hay 11 millones de habitantes y alrededor de 3 o 4 millones de trabajadores.

EC – Entonces 500.000 empleados públicos van a dejar sus cargos en poco menos de seis meses. ¿Eso es viable? Y si ocurre, ¿va a ser algo pacífico y tranquilo?

FR – Sí. Ten en cuenta que a lo que la gente realmente aspiraba era a tener la posibilidad de trabajar por su cuenta. Los salarios del Estado son tan bajos que no se pierde tanto cuando te dejan sin trabajo estatal, estamos hablando de 17, 20 dólares al mes, entonces realmente mucha gente prefiere trabajar por su cuenta. Lo que pasa es que no daban licencias y no daban permisos para trabajar. En cuestión de un mes se pidieron más de 100.000 licencias para poder trabajar por cuenta propia, realmente la explosión de trabajo por cuenta propia ha sido muy grande. Yo creo que sí van a poder asimilar.

De todas maneras ten en cuenta que el Estado te ofrece cinco posibilidades de trabajar para él. Lo que se está eliminando es el sector burocrático, el sector administrativo. En las empresas cubanas la proporción actual es de un 80% de administrativos contra un 20% de productivos, no hay empresa que aguante.

El Estado te ofrece la construcción, la agricultura, la Policía y la educación si quieres seguir trabajando en el Estado, o sino el trabajo por tu cuenta.

EC – ¿Y en el trabajo por cuenta propia hay posibilidades reales de obtener un buen ingreso? ¿Hay a quien venderle un volumen suficiente de servicios como para obtener un sueldo interesante, teniendo en cuenta todas las dificultades por las que pasa la población cubana?

FR – Sí, por supuesto que lo hay. Aquí la gente que ha logrado abrir los “paladares” –que son los restaurantes privados– tiene un nivel de vida muy bueno, conozco a algunos que van de vacaciones a Europa todos los años.

En las cafeterías, que no tienen mesas, que no son restaurantes, los ingresos pueden oscilar entre los 600 y 1.000 dólares.

Los que trabajan como taxistas privados andan por los 600, 700 dólares. Estamos hablando en un país que la canasta básica está estipulada por los economistas en 100 dólares, un taxista gana el equivalente a seis canastas básicas.

Hay espacio para trabajo por cuenta propia, hay dinero en sectores de la población. Cada año entran 1.000 millones de dólares de la comunidad pero toda la gente que trabaja por ejemplo en turismo recibe propinas, toda la gente que trabaja para el Estado en tiendas y todo eso, roban. Entonces sí hay un movimiento de dinero que permite.

Y hay una escasez enorme de servicios. En Cuba tu puedes encontrar con mucha facilidad un físico nuclear pero es muy difícil encontrar un plomero, un carpintero, un afilador de cuchillos.

EC – Tú mencionaste al pasar con mucha naturalidad que quienes trabajan en determinados sectores roban, también existe corrupción. ¿Cómo se va a atacar esa parte del problema en la sociedad cubana?

FR – Raúl Castro habló de eso y tomó distancia del Gobierno anterior. Dijo: “En mi Gobierno esta gente van a pagar”, incluso habló de tres dirigentes que son amigos de él y que los acaba de destituir. Dijo que “siguen siendo amigos pero no tengo ningún compromiso más que con el pueblo”. Hay una política de saneamiento desde arriba.

Y realmente parece mucho más lógica, porque para qué arrestar al señor que vende cosas robadas si es mucho más fácil detener al administrador o al jefe o al dirigente que roba en las alturas, que es el que abastece a todos esos pequeños vendedores. Esa es la política que se está siguiendo y realmente eso ya se siente en la calle, porque el mercado negro se ha contraído enormemente, es muy difícil encontrar cosas que antes eran fáciles de resolver en la calle. Se dice que en este año, por esa vía de reordenamiento, se ha logrado ahorrar alrededor de 1.000 millones de pesos, lo que equivaldría a unos 400 millones de dólares.

EC – Para terminar, dos preguntas para respuestas breves. La primera:en este plan de reformas no está previsto que haya una apertura política, un camino de acercamiento a la democracia.

FR – En lo más mínimo. La reforma va a ser económica. Además es muy difícil que eso ocurra porque ni siquiera hay presión, no tienen ni una oposición que los empuje, ni la gente ni la población está pidiendo eso. La población está pidiendo –como el propio embajador norteamericano lo decía en su cable secreto– mejores condiciones económicas.

EC – Y la última: ¿cuál es la reacción de la gente, cómo observa la población estos planes de reformas, estas apelaciones tan enfáticas del presidente Raúl Castro?

FR – Están muy escépticos, repiten que esa historia ya se la contaron varias veces y que después todo se echa para atrás. Por eso era tan importante que Raúl Castro hiciera la autocrítica y dijera que se habían equivocado y que esto era definitivo. Porque hay mucho escepticismo en la gente, no es que no apoyen los cambios que se están haciendo, la mayoría están de acuerdo con esos cambios, el tema es que no creen que sean de verdad, que sean para siempre. Creen que es una jugada táctica, como ha habido en otros momentos y después se ha regresado a lo de siempre.


***


(Foto de portada: Thomassin Mickaël / http://www.flickr.com/photos/mickou/3191825585/)

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