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Internacionales

¿Cuáles fueron las principales conclusiones de la V Cumbre de las Américas?

Contacto con el politólogo Fernando Rosenblatt, desde Santiago de Chile

(Emitido a las 8.34 horas)

EMILIANO COTELO:
La V Cumbre de las Américas, que tuvo lugar este fin de semana, no fue una reunión más de los 34 jefes de gobierno de la región.

Este encuentro, que se desarrolló en Puerto España, Trinidad y Tobago, venía precedido de una gran expectativa. En primer lugar porque se trataba de la presentación oficial del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ante sus pares de América Latina y el Caribe. Pero además, porque sobre la mesa estarían varios asuntos que hoy preocupan mucho al continente: por ejemplo, la crisis financiera internacional, la inmigración, el desarrollo y la relación de Estados Unidos con Cuba.

¿Cuáles fueron las principales conclusiones y qué deja este encuentro de cara a los próximos años?

Estamos en contacto con el politólogo Fernando Rosenblatt, estudiante de doctorado en la Pontificia Universidad Católica de Chile y colaborador de En Perspectiva.

***

EC - ¿Cuáles son tus primeras impresiones sobre lo que sucedió en Trinidad y Tobago?

FERNANDO ROSENBLATT:
La Cumbre reivindicó dos cosas: primero, como decíamos el viernes, lo importante es la “mesa” y la mesa dio sus frutos. El encuentro generó un cambio en el discurso. En segundo lugar, creo que reivindicó el rol de la política, entendida como diálogo entre actores que no sólo compiten en las elecciones, sino que también permite la construcción de “cursos de acción” a partir del discurso.

Indudablemente, el hecho de la Cumbre fue la relación de Estados Unidos con los países de América Latina y, en particular, con Cuba. Y las declaraciones de Obama, que está dispuesto a un “nuevo comienzo” en las relaciones con Cuba –acompañados de gestos de acercamiento que se produjeron hace pocos días- determinaron un clima de “entendimiento” y “diálogo” en la Cumbre.

La declaración de Obama de que está dispuesto a acercarse a Cuba fue muy inteligente, porque sabía que todos los países le iban a reclamar el fin del embargo. Así que Obama “movió” primero, generando, de entrada ya un clima distendido con sus pares. Cristina Fernández (presidenta argentina), por ejemplo, dijo: "Que el presidente norteamericano diga que está dispuesto a dialogar con Cuba, ya eso solo justifica la Cumbre".

EC - Ahora, y hablando de Cuba, ¿cómo se dará ese “nuevo” acercamiento entre Estados Unidos y la isla? ¿Se pueden esperar cambios drásticos en el corto plazo?

FR – Hay algo que decir en primer lugar: Lawrence Summers, director del National Economic Council, dijo que el “deshielo” en las declaraciones ha sido impresionante. Sin duda, el piso se está moviendo (como se señalaba en una nota en el New York Times este fin de semana) y se vuelve, quizá, un poco impredecible afirmar cuán rápido se van a mover las cosas.

Lo cierto es que si todo sigue así, en el corto plazo podemos esperar que sucedan cambios importantes. Por lo pronto, este año, en junio, se va a realizar la Asamblea General de la OEA (Organización de los Estados Americanos) y quizá allí podamos ver algún cambio importante…

EC – …¿La reincorporación de Cuba?

FR – Quizá la reincorporación de Cuba sí. Yo creo que en todo caso eso depende de cómo sigan todos los acontecimientos. Es evidente que los países de América Latina seguirán con el planteo de que Estados Unidos levante el embargo a Cuba y que se admita su reingreso a la OEA.

Para eso hay que ver cómo maneja Obama las presiones internas, por ejemplo, porque está claro que Obama quiere caminar hacia eso, al menos esa es mi sensación; en particular, el lobby de los cubanos que residen en Estados Unidos. Aunque hay que decir que este lobby se ha alejado un poco de las posturas más rígidas en relación con Cuba, producto del cambio generacional creo.

Un factor importante que se puede sumar es que Estados Unidos abandone o al menos flexibilice la pretensión de normalizar las relaciones con Cuba. Que Cuba tenga que cambiar de régimen. Al menos, por ejemplo, la normalización de las relaciones con Vietnam, o incluso con China, no implicaron tal exigencia.

EC – Tú hablabas de un cambio de discurso que reivindica el rol de la política. Una política que, entonces, con gestos, con palabras puede hacer la diferencia. Ahora, ¿ese cambio de “discurso” no abarcó sólo a Cuba?

FR – Digamos que en términos generales se vio un nuevo clima y que todos los presidentes destacaron. Ahora, hay que ver hasta dónde llega, cuáles son las repercusiones en el corto y mediano plazo.

Indudablemente, no se limitó al tema “Cuba”, pero lo que sucede es que fue el tema “estrella”, por así decirlo. Sí es cierto que el clima general de la Cumbre fue así, aunque creo que fue el producto de la actitud conciliadora de Estados Unidos, principalmente en relación a Cuba y al continente. Obama movió primero y era su responsabilidad como presidente de la principal potencia.

Obama dijo: "Yo tengo que aprender y tengo muchas ganas de escuchar", repitiendo una premisa que se ha vuelto la principal carta de presentación en materia de política exterior en estos primeros meses de gestión. El propio primer ministro de Canadá, Harper, analizando esta actitud, dijo que esta postura “le trajo muchos amigos”. Algo extraño en un presidente de Estados Unidos que sume amigos, digamos “amigos como aliados”, cuando estamos tan acostumbrados a ver lo contrario.

Obama mostró que realmente quiere cambiar el tono. Al igual que los foros en los que participó la semana pasada (reunión del G20, OTAN), Obama está mostrando su intención de cambiar la política exterior de Estados Unidos.

Hillary Clinton volvió a reconocer, como lo ha hecho en otras ocasiones (recuerda una nota del New York Times) que Estados Unidos se ha equivocado en el pasado. En relación a la política con respecto a Cuba, dijo: “Cincuenta años de una política que no ha generado el resultado que se buscaba, puede considerarse un fracaso”.

Pero todo esto depende de cómo se den los acontecimientos. Y Obama también se ha mostrado un poco cauto en relación a todo esto.

EC - Quizá uno de los indicadores de este posible cambio que estás analizando es la actitud que mostró el presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

FR - Sí, hasta Chávez se mostró optimista ante una posible nueva relación. Eso ya es un buen indicador. Manifestó, por ejemplo, tener esperanza de una recomposición en las relaciones de Venezuela con Estados Unidos y hasta dijo que iba a analizar la posibilidad de nombrar un nuevo embajador en Estados Unidos.

Un detalle que seguramente los oyentes observaron es que Chávez le regaló a Obama “Las Venas Abiertas de América Latina”.

EC – Sí, no hablemos de ese punto (Risas). Viste que se convirtió de golpe en el libro más vendido en Amazon, en el fin de semana, como consecuencia de todas las noticias que hablaron justamente de ese gesto.

FR – Sí, y que la edición en inglés está totalmente agotada en ese portal Amazon.

Yo creo que hay que decir que esto también coincide, y siendo justos con la coyuntura, que Venezuela enfrenta un presente y un futuro complicado por los precios del petróleo. No es lo mismo protestarle a Estados Unidos con un barril de 130 o 140 dólares que un barril de petróleo a 45, 50 dólares.

EC – La dedicatoria que tenía el libro, ¿qué decía? Porque no era cualquier dedicatoria la de Chávez.

FR – Decía: “Con afecto” y Obama la leyó en voz alta en la reunión con los líderes de la Unasur.

EC – Más allá de Chávez, más allá de Cuba, ¿qué otros elementos te parece bueno destacar de esta Cumbre?

FR - Podemos decir que la “mesa” también rindió para los países de América Latina. El clásico encuentro bilateral también demuestra la importancia de este tipo de cumbres.

Vamos a poner un ejemplo que me es cercano por estar viviendo en Chile: Perú y Chile se están enfrentando en La Haya por un problema de límites marítimos y dialogaron para separar el conflicto, que está bastante complicado en estos últimos tiempos, de la relación bilateral, por ejemplo en lo que refiere, principalmente, a lo económico.

También Chile y Paraguay empezaron a estudiar la posibilidad de un acuerdo energético.

La situación más tensa de la cumbre es la de Bolivia, podría decirse, porque por un lado Evo Morales pidió que Obama rechazara el supuesto intento de atentado que la Policía en Bolivia desarticuló hace algunos días. Ayer domingo, Obama señaló que está absolutamente en contra y que condena cualquier intento de derribar por la fuerza un gobierno electo democráticamente. Evo Morales mantuvo la tónica del encuentro y dijo: "Si Obama cumple su palabra, si hay un cambio de verdad, no sólo en la relación internacional, sino cambios en políticas económicas, todo irá bien; y si hay relaciones de respeto mutuo, mucho mejor todavía".

EC – Ese cara a cara entre Evo Morales y Barack Obama –según dicen las crónicas- fue de los momentos tensos que tuvo esta cumbre de las Américas.

FR – Sí y además podemos decir que también fue tenso no sólo por esa situación, sino también porque Bolivia se oponía a la inclusión de los biocombustibles en la declaración final.

Yo creo que las reuniones sirven y sirven mucho. Creo que no hay que detenerse en las resoluciones, que son muy complicadas porque son por consenso, sino en lo que se genera en la interacción de los actores y esta cumbre fue un buen ejemplo de eso.

Fue importante porque hubo gestos. Se puede esperar un nuevo relacionamiento de los países de la región con Estados Unidos -que era el detalle más importante-. Quizá esté marcado por un mayor diálogo.

EC- Está claro que no va a ser fácil modificar un tipo de relacionamiento como el que estados Unidos ha tenido hacia la región y el ambiente que en la región ha existido con Estados Unidos en los últimos años. De un día para el otro eso no se logra.

FR - Estamos ante un tema muy delicado, no sólo por Cuba, sino por años de desconfianza mutua. Por años de una política exterior reprochable de parte de Estados Unidos. Pero todos los líderes concordaron en que el futuro se presenta optimista. Creo, sobre todo, porque se puso a Estados Unidos “contra las cuerdas”, porque hubo un discurso uniforme en ese sentido y porque también había un interlocutor dispuesto a escuchar.

Pero nada va a ser fácil. El domingo, en una conferencia de prensa, cuando termina la Cumbre, Obama manifestó que tiene grandes diferencias con los líderes, principalmente con Chávez, obviamente, y que el “horizonte” para Estados Unidos es ver una Cuba “libre”…

EC – …Entre otras cosas, Obama estaba respondiendo a críticas que dentro de Estados Unidos surgieron a propósito de algunos de sus gestos en Trinidad y Tobago. Hubo, por ejemplo, una censura muy dura del senador republicano por Nevada, John Ensign, que se quejó de “la actitud irresponsable” de Obama al aparecer riendo y bromeando con Chávez, uno de los líderes más antiamericanos del mundo. En fin, no fue el único que hizo este tipo de planteos, ¿no?

FR – Sí, está claro que las presiones al interior de cada país se van a hacer sentir, tanto en Estados Unidos como en la región. Ahora, creo que en ese sentido principalmente va a ser Obama el que va a tener que manejar las presiones internas y, entre otras, están estas declaraciones que tú señalabas.

EC – Hubo también algunos otros temas sobre la mesa; estabas haciendo un repaso. ¿Cuáles mencionamos en el cierre?

FR - Se habló de seguridad, de cambio climático, por supuesto de la crisis económica y la inclusión de los biocombustibles generó diferencias, porque Bolivia hizo una aclaración en la resolución que no se firmó, señalando que el desarrollo de estos combustibles pueden afectar la disponibilidad de alimentos o generar el alza de precios.

En relación a la resolución, el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, dijo que algunos presidentes "no ratificaron" la llamada Declaración de Compromiso, por lo que fue aprobada "sin unanimidad". Manning explicó que los presidentes, de todas maneras, aprobaron "por consenso" que él fuera el único que la firmara. Esto es un hecho inédito…

EC – …Sí, una fórmula muy heterodoxa, ¿no? En la historia de la Cumbre de las Américas nunca había pasado algo así.

FR – Sí. Ahora, más allá de lo que sucedió con la resolución, creo que todos los presidentes estuvieron de acuerdo en que hubo un clima especial. El presidente de México resaltó eso. En la diversidad se construyó un discurso bastante “nuevo”, porque fue un discurso de acuerdo, de compromiso. Ahora, la política, los gestos, fueron las claves de la Cumbre en relación a otros temas.

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