Informe DW

Tailandia: unida en el rescate, dividida por la política

Tailandia: unida en el rescate, dividida por la política

    El drama en torno al rescate en Tailandia ha terminado de manera feliz. Sin embargo, después de la ola de solidaridad nacional, la polarización política del país continúa.

    Desde hace más de dos semanas, la prensa mundial sigue fervientemente todo lo relacionado con las tareas de rescate de doce niños y su entrenador de fútbol en una cueva en la provincia de Chiang Rai, en el norte de Tailandia. Hoy (10.07.2018) se han finalizado con éxito los últimos rescates.

    En Tailandia, el tema ha predominado en la prensa y en las conversaciones de la gente, según Stine Klapper, de la Fundación Friedrich-Ebert (FES), en Tailandia: "Nada más conocerse la desaparición de los niños, se convirtió en el tema más importante del país".

    Poco después de que buzos británicos y tailandeses localizaran a las personas desaparecidas en la tarde noche del 2 de julio, el primer ministro tailandés, Prayuth Chan Ocha, viajó al lugar. Pronunció un discurso dirigiéndose también a las familias de los niños atrapados: "Necesitamos fe. Solo la fe hace posible el éxito. Tienen que creer en el gobierno. Tienen que creer en la fuerza y el poder de sus hijos. Todo volverá a la normalidad".

    Comportamiento del gobierno

    Andrew MacGregor, periodista y docente en la Edinburgh Napier University, quien es muy crítico con la junta militar tailandesa, reprochó al "dictador” Prayuth en su cuenta de Facebook que, durante su discurso, solo habría elogiado su propia grandeza. Klapper, en cambio, opina que es normal que las autoridades de Tailandia, en una situación de crisis como esta, acudan a los lugares donde han tenido lugar las tragedias. Considera inevitable que el gobierno use la situación a su favor: "No se puede culpar al gobierno por tratar de explotar el evento mediáticamente", añade.

    Si el Ejército tailandés ha desempeñado un papel tan crucial en el rescate de los niños no es por el hecho de que quiera ser el foco de atención, sino simplemente porque en Tailandia no hay organizaciones civiles que lleven a cabo tales operaciones.

    Unidad y división de la sociedad

    Lo que el rescate de los niños en el país sí ha causado es la solidaridad y la unidad de casi todos los tailandeses. "Este suceso es un elemento de conexión. Es algo que une a todos, tanto en sus esperanzas como en sus miedos", dice Klapper.

    Pero, en realidad, la sociedad tailandesa está profundamente dividida. Por un lado están las élites tradicionales de la familia real, el Ejército y la burocracia. Por otro lado, hay sectores de la clase media emergente, apoyados por agricultores del norte del país, que desean más participación política.

    Años de altibajos

    De estas nuevas fuerzas políticas se aprovechó la familia Shinawatra para romper, en parte con políticas populistas, el monopolio de poder de las viejas élites. El resultado: el sistema político de Tailandia no ha vivido momentos de paz desde hace décadas. Las elecciones van seguidas de protestas masivas, impugnaciones y/o golpes de Estado. La polarización de la sociedad aumenta. La crisis más reciente se produjo en 2014 cuando, en mayo, los militares derrocaron a la primera ministra Yingluck Shinawatra y tomaron el control del país.

    Desde hace más de cuatro años, el Consejo Nacional para la Paz y el Orden (NCPO) gobierna el país. El derecho de reunión y la libertad de prensa están severamente restringidos. Entre otras cosas, el Gobierno trata, a través de una nueva Constitución adoptada por la mayoría de la población en agosto de 2016, de crear un sistema mediante el cual las élites tradicionales mantengan el control sobre los acontecimientos políticos. El primer ministro Prayuth declaró hace tiempo que las elecciones no podrían tener lugar hasta después de la ceremonia oficial de coronación del nuevo rey tailandés, quien ascendió al trono en 2016. La fecha de este acto es aún incierta y, por lo tanto, no habrá previsiblemente elecciones en 2018 en Tailandia.

    Klapper, de la FES, opina que muchos tailandeses, antes del drama de la cueva, ansiaban votar: "La gente quiere ya acudir a las urnas”. El experto no cree que el espíritu de unidad de las últimas semanas de los tailandeses pueda también estar presente cuando tengan lugar las elecciones en un futuro: "No habrá una unidad sostenible es este país tan dividido”.DW