Asia

Pakistán: miles esperan en el "corredor de la muerte"

Pakistán: miles esperan en el "corredor de la muerte"

    Uno de cada siete condenados a morir en la horca en todo el mundo es de Pakistán, denunció un organismo la víspera del Día Mundial contra la Pena de Muerte.

    Pakistán ha condenado a muerte desde 2004 a 4.500 reos, lo que supone que una de cada siete personas condenadas a la horca en el mundo es paquistaní, además de ejecutar a 496 reclusos desde que el país levantó en 2014 la moratoria a la pena capital.

    La ONG Proyecto de Justicia de Pakistán (JPP) presentó el estudio "Contando a los condenados. Estadísticas que subrayan la necesidad de una reforma de la pena de muerte", en el que pidió una nueva moratoria de la pena capital en el país asiático.

    Pakistán suma el 26 % de los presos en el corredor de la muerte, el 14 % de las sentencias a muerte en todo el mundo y el 13 % de las ejecuciones mundiales desde 2014 con 496 ejecutados, según datos de JPP.

    La ONG denuncia que el alto número de sentencias a muerte y ejecuciones se produce en un sistema judicial ineficaz que no garantiza la justicia a los acusados.

    "Se está haciendo más y más difícil justificar un castigo que es irreversible, cruel e inhumano", afirmó en un comunicado la directora de JPP, Sarah Belal.

    "Se están cometiendo demasiados errores y que el Supremo anule tantas sentencias (a muerte) es prueba de ello", aseguró la activista.

    Como resultado de la conmutación de penas de muerte por la máxima institución judicial del país, el número de reos en el corredor de la muerte ha descendido de 7.164 en 2012 a 4.688 este año.

    A finales de 2014 el entonces primer ministro paquistaní, Nawaz Sharif, levantó la moratoria que pesaba sobre la pena de muerte para los casos de terrorismo, un día después del ataque talibán a una escuela en la que murieron 125 niños.

    Cuatro meses después, Sharif lo extendió al resto de los delitos.


    La historia de Asia Bibi

    En el marco del Día Mundial contra la Pena de Muerte, que se celebra este 10 de octubre, vuelve a discutirse en Pakistán el caso de Asia Bibi. El Tribunal Supremo paquistaní se reservó el veredicto de la apelación a la condena a muerte de Bibi por blasfemia, tras una denuncia por insultar supuestamente al profeta Mahoma en 2010, al remarcar que existen contradicciones en las declaraciones de los testigos.

    Nisar afirmó que existen contradicciones en las declaraciones de los testigos acerca de lo ocurrido, así como sobre la reunión en la que supuestamente la cristiana admitió haber insultado a Mahoma.

    Bibi, madre de cinco hijos, fue sentenciada a muerte en 2010, perdió la apelación en el Alto Tribunal de Lahore, capital de Punyab, en 2014 y en 2016 el Supremo pospuso una vista tras la recusación de uno de los jueces.

    El caso de Bibi ha provocado indignación internacional, pero en Pakistán se ha convertido en una causa para los grupos y partidos islamistas, que en algunas protestas piden su ejecución.WD

    EL(EFE)