Análisis DW

Laudato Si: ¿Puede la fe salvar al planeta?

Laudato Si: ¿Puede la fe salvar al planeta?

    Tres años después del lanzamiento de la primera encíclica del Papa Francisco, dedicada a la protección de la Madre Tierra, DW hace balance con motivo de una conferencia internacional celebrada en el Vaticano.

    La encíclica Laudato Si, la primera del Papa Francisco, dedicada al medio ambiente, cumple tres años tras su lanzamiento. Por este motivo y con el objetivo de proporcionar un espacio de discusión para concretar acciones para enfrentar la crisis climática, el Vaticano organizó la conferencia internacional "Salvar nuestra casa común y el futuro de la vida en la Tierra".

    El evento reunió a numerosos políticos, economistas, científicos, representantes de la sociedad civil, jóvenes y líderes de pueblos indígenas, así como autoridades católicas de todo el mundo, entre otros. “La religión nos puede ayudar a reconocer la obligación humana de preservar la Tierra para la próximas generaciones”, dijo a DW la Secretaria Ejecutiva de la Convención sobre Cambio Climático (CMNUCC), Patricia Espinosa.

    La experta mexicana, una de las oradoras de la conferencia, alabó el trabajo del Papa Francisco y el alcance del mensaje climático de la encíclica. “Contribuyó al impulso que condujo al Acuerdo de París sobre el cambio climático solo unos pocos meses después”, aseguró. “Su énfasis en el clima como un tema ético y la necesidad de proteger a los pobres y vulnerables, inspiró el debate y alentó a las personas éticas a involucrarse con el tema”, añadió.

    Espinosa no fue la única representante latinoamericana en el evento en el que la región tuvo un papel destacado debido al próximo Sínodo de la Amazonía en Brasil, en 2019, y a la participación de numerosos ponentes y asistentes como el Cardenal Pedro Jimeno, Arzobispo de Huancayo (Perú), que explicó cómo su comunidad está respondiendo al desafío del cambio climático.

    Cambio de modelo  

    El hecho de entender que “la humanidad es parte de la creación junto con la Tierra y no por arriba de la Tierra, es un punto central de la encíclica”, explicó a DW Mauricio Salazar, de la Academia Evangélica en Bad Voll (Alemania).

    Asimismo, otro de sus principales aportes es la inclusión de las perspectivas y experiencias de los pueblos del hemisferio sur. “Ha conectado el tema de la creación de Dios con los derechos humanos, ha conectado la crisis ecológica con el modelo económico dominante basado en la explotación ilimitada de los recursos naturales a costo de mucha gente, a costo de la naturaleza y a costo de futuras generaciones”, dijo a DW Yasna Crüsemann, pastora del Servicio de la Misión para el Ecumenismo y el Desarrollo (DiMOE, por sus siglas en alemán).

    Por este motivo, el rol de los actores sociales en América Latina es fundamental para visibilizar “una situación de despojo en la industria extractiva, petróleo, carbón, cobre, oro y plata” y gracias al soporte de la Iglesia “se han podido parar muchos procesos”, recalcó Salazar, que recordó la dependencia de los países de América Latina de la exportación de los recursos naturales que otros países como Alemania no disponen. “Los ejes principales de apoyo de Alemania están en la transferencia de tecnología y de conocimiento de su manejo. Se pueden formar think-tanks que incluyan los saberes de los actores  principales sin intereses económicos en donde la Iglesia, como “actor sin fines de lucro”, podría jugar un papel muy importante”, sugirió.

    En América Latina, la red Iglesias y Minería defiende el derecho de las comunidades a garantizar sus modos de vida proponiendo “una transición hasta la minería esencial, desvinculada de los intereses financieros, subordinada al consentimiento previo, libre e informado de las comunidades y a su derecho de decir ‘no’ a la minería”, dijo a DW el Padre Dario Bossi, representante de la organización eclesiástica que trató el impacto socioambiental de la industria minera y reivindicó un cambio radical de modelo durante la conferencia papal.  

    De sermones a acciones

    En Alemania “ha crecido la conciencia" y se están buscando e implementando acciones para buscar formas de apoyar una economía y un comercio más justo, y alianzas para la "justicia climática”, subrayó Crüsemann.

    Asimismo, en el llamado a la acción urgente del Papa Francisco contra el cambio climático destaca el movimiento para la desinversión en los combustibles fósiles. "Crece día a día y hasta hoy casi 100 instituciones católicas han dado ese paso crucial, pues para los fieles esta es una manera de vivir su fe”, dijo a DW, el director ejecutivo del Movimiento Mundial Católico Climático, Tomás Insua, que también participó en la conferencia papal.

    “Hay bancos e inversores dispuestos a redireccionar sus fundos en actividades que promuevan el bien vivir y la justicia socioambiental”, se congratuló Bossi, cuya organización está llevando a cabo una campaña de desinversión de las compañías mineras que violan los derechos humanos y de la naturaleza.  

    A nivel global, “hasta la fecha, han participado 3 instituciones en Brasil y Argentina, entre ellas una diócesis, y también 4 órdenes religiosas con presencia en América Latina”, recalcó Insua. En este sentido, la diócesis de Umuarama (Brasil) se convirtió, el pasado mes de octubre, en la primera institución de América Latina en adherirse a la campaña e implementó un proyecto de bajas emisiones de carbono en todas sus edificaciones. “Brasil está en la cima de la lista de los mayores emisores del mundo y lidera la lista de América Latina. Creemos que estas medidas inspiran a otras diócesis en Brasil y en la región a seguir el mismo camino”, dijo a DW Nicole Figueiredo De Oliveira, representante de la organización 350.org en Brasil y América Latina.

    No obstante, la activista alertó que “la tendencia de descarbonización de la economía en los países del norte global” ha provocado “la expansión del carbón y del fraccionamiento en la región” debido a  las inversiones extranjeras en combustibles fósiles con subsidios fiscales y otras medidas de incentivo.