Afrodescendientes en Uruguay

Afrodescendientes en Uruguay

    Situación de los afrodescendientes en Uruguay y nueva campaña del Estado contra la discriminación. Informe del Servicio Informativo de Radio El Espectador.


    El colectivo afrodescendiente en nuestro país constituye el 10,4 % del total de la población.

    De ese número, el 51,8 % son mujeres.

    La mayor concentración de población afrodescendiente se encuentra al norte del Río Negro y en particular en los departamentos de Artigas y Rivera.

    En la capital, la concentración es menor en los barrios costeros, escasa en la zona céntrica y aumenta a medida que se acerca a la periferia.

    Por su parte, la fecundidad en la población afrodescendiente es mayor que en otros grupos, y el inicio a la vida reproductiva es más temprano.

    Con respecto a la educación, la población afro muestra un promedio de años de estudio menor al alcanzado por la población blanca.

    Del total de los mayores de 25 años de edad, más del 50 % cuenta con seis años de estudio o menos.

    Aquellas personas que lograron terminar con 12 años la educación formal e incluso llegaron a la enseñanza terciaria representan el 6% del total.

    En lo que tiene que ver con la situación laboral, la tasa de actividad en la población afrodescendiente se ubica en 67%; está cuatro puntos porcentuales por encima del promedio de la población total.

    Esto significa que de las personas en edad de trabajar, los afrodescendientes trabajan o buscan empleo en mayor número que el conjunto de la población.

    Además, ingresan al mercado laboral a más temprana edad que el promedio de la población. Un 53% de las personas de entre 14 y 24 años trabajan o buscan empleo, lo cual se puede relacionar con su más temprana salida del sistema educativo.

    Un 40% de la población afrodescendiente se concentra principalmente en ocupaciones no calificadas.

    Sólo el 7% del total se concentra en puestos directrices, profesionales o técnicos.

    En cuanto a la cobertura de la seguridad social existe una brecha importante entre los afrodescendientes y el total de la población.

    Casi el 50 % de las personas afro que trabajan no tienen cobertura jubilatoria, mientras que en el total de la población del país esa cifra desciende al 33 %.

    La remuneración promedio también es inferior para los afro, aún cuando residan en la misma ciudad y tengan la misma educación que las personas blancas.

    Por otra parte, la pobreza tiene mayor incidencia en la población afrodescendiente, en tanto la mitad vive en hogares pobres, así como el 67% de la población menor a 12 años.

    Estos mismos valores varían si tomamos al conjunto de la sociedad; 26 % vive en situación de pobreza y 47 %  son las personas menores de 12 años que viven en esa situación.

    Con respecto a la indigencia, los valores también son más altos para la población afro. El 5% vive en hogares indigentes mientras que 2% es la cifra para el conjunto de la población.

    En diálogo con la directora del departamento de mujeres afrodescendientes del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), Alicia Esquivel, expresó que la situación social de la población afro en nuestro país es igual o peor que hace 200 años.

    Esquivel se pregunta qué pasa con este colectivo. Y la respuesta desde una mirada racista podría ser que quizás sean menos inteligentes, o no les guste trabajar, o les guste dedicarse solo a la bebida o al tambor.

    Por su puesto, Esquivel dice que eso no es así, sino que esa mirada quedó implantada desde la época de la trata hasta hoy.

    A mí me ha pasado, y no una sola vez, de abrir la puerta de mi casa y que me pregunten si está la señora. Esto es algo que le ha pasado a la gran mayoría de las mujeres (afrodescendientes), incluso a universitarias y técnicas, que son mujeres de tercer nivel de formación”, contó Esquivel.  

    La directora recuerda, en lo que se denomina racismo sutil, a madres de sus compañeros de escuela decir: “Alicia, qué dientes, qué moña, qué túnica tan limpita” y agrega que a la mayoría de los blancos no se los recuerda por eso,  recalcando la pulcritud como algo no habitual en los afrodescendientes.

    Esquivel dice que el colectivo afro concursa en los diferentes ámbitos sociales todo los días, que son “estudiantes evaluados todos los días” para poder lograr lo mismo que cualquier persona blanca.

    En cuanto al ámbito laboral, Esquivel dice que con las mismas posibilidades, a igualdad de aptitudes y actitudes el empleador elige a un chico o una chica no afro.

    Según varios empleadores consultados, cuando se ponen los lentes y levantan la vista eligen a una persona blanca, y admiten que les genera más confianza, pero que no lo van a hacer más, apuntó Esquivel.

    También señaló que esto es un problema de toda la sociedad, no del colectivo afro.

    Que el 18,5% de mujeres afrodescendientes esté desempleada frente a un índice de desempleo general que en la actualidad no llega al 10%; que el embarazo adolescente se dé más temprano que el de jóvenes blancas y el no ocupar cargos de relevancia en diferentes ámbitos es un problema que tiene la sociedad en su conjunto, ya que los afrodescendientes también son uruguayos.

    Consultada acerca de si gobiernos de izquierda o derecha le han dado más o menos importancia en lograr la igualdad social en cuanto a la piel, Esquivel dijo que no se trata de izquierda o derecha. La lucha contra el racismo no tiene que ver con quiénes ostentan el gobierno.

    Hizo énfasis en que en Cuba, por ejemplo, este flagelo sigue existiendo.

    En este momento, en el país se están llevando a cabo algunas políticas que contribuyen a mitigar la discriminación, afirmó Esquivel.

    “Este Estado se ha comprometido a incorporar en todas las políticas sociales la variable etnia-raza. Entonces, si nosotros logramos transversalizar (sic) este tema en las políticas sociales, a nivel de especialistas que van a formar o educar a los decidores y de ahí a quien sea, entonces, además del enfoque que tenemos, va a haber un enfoque hacia ese colectivo. Vamos a dedicarnos de una manera especial y vamos a tener que hacer algo que cuesta y que ahora por fin se ha entendido, que son las políticas de discriminación positiva; esas políticas que por un tiempo toman a un colectivo para poder resolver la gran brecha existente y hacen una discriminación positiva. Se generan lugares en los cuales se les da mayor acceso o mayores posibilidades que al resto de la población”, dijo Esquivel.

    Al respecto se hizo un seminario a nivel de los ministerios sobre la inclusión de la variable etnia-raza en los registro del Estado y se conformó un grupo de trabajo sobre este tema.

    Según Esquivel, se va más lento que lo que la sociedad necesita, pero se está avanzando.

    En relación a los jóvenes, Esquivel afirmó que hoy en día son mucho más libres y más inclusivos.

    En este marco, hay que apuntalar a los jóvenes afro porque son una población muy vulnerable, agregó. Hay que sacarlos de la autoestima pisoteada, porque a poco de trabajar con ellos, dice Esquivel, logran encontrar su lugar y se reconocen como ciudadanos libres y  poseedores de derechos.

    Aclaró que otra que se presenta de primera es la discapacidad, pero ya hay políticas al respecto e incluso la sociedad lo toma de otra manera.

    La discriminación es aún más acentuada en las mujeres, dice Esquivel, ya que además de sufrir la discriminación de género, se le agrega la afrodescendencia, la pobreza y sufren, en la diaria, el sexismo y el racismo en conjunto. La gran mayoría son jefas de hogar.

    A raíz de esta situación es que se crea el departamento de mujeres afrodescendientes del MIDES, que más allá de haber comenzado a trabajar en políticas contra la discriminación, apuesta a la participación en popular en estos temas.

    “Este departamento ya viene realizando y va a realizar con más asiduidad lo que llamamos ‘conversatorios’, en los cuales se escucha lo que la sociedad civil está planteando. Primero escuchar, segundo escuchar y tercero escuchar. Y tratar de implementar en políticas públicas lo que la sociedad está pidiendo. Nosotros vamos a hacer un llamado ampliado a las organizaciones de la sociedad civil a nivel de todo el país. Allí tenemos un diálogo entre el departamento de mujeres afrodescendientes y las organizaciones de la sociedad que no son solamente organizaciones de mujeres”, dijo Esquivel.

    En el departamento de San José habrá un congreso de mujeres emprendedoras y el departamento de mujeres afro del Mides va a becar a un grupo de mujeres para que participen.

    Otro punto que destacó Esquivel es la campaña publicitaria que se implementó, denominada “¿Qué parte no entendés?”, que por los costos no se puede llevar a la televisión abierta, aunque se está en tratativas con la televisión nacional.

    La campaña consiste en un folleto que muestra a tres perros: uno blanco, uno marrón y uno negro, y dice: “¿entendés? Perros”; luego muestra tres vasos de cerveza, uno rojo, uno blanco y uno negro, y dice: “¿entendés? Cerveza”;  después hay tres morrones, uno amarillo, uno rojo y uno verde, y dice: “¿entendés? Morrones”; por último aparecen dos chicas, una de tez blanca, rubia, de pelo largo, y una de tez negra, de pelo largo también, y dice: “¿qué parte no entendés? Celebramos la diversidad en tantas cosas, ¿por qué nos cuesta tanto en los seres humanos?”.

    También se está trabajando para implementar estos temas en internet con los niños, previo trabajo con los docentes. La pretensión es que llegue a las ceibalitas.

    Esquivel es doctora, formada en la Universidad de la República, con post grado en pediatría. Fue docente universitaria, hasta que la dictadura la retiró. Es docente de la Asociación de Medicina Homeopática del Uruguay, y tiene un magistrado en Homeopatía.

    “Atrás de mí hay una familia que fue la que sembró e hizo que lográramos vencer esta situación que está impuesta de ‘el negro no puede, la negra no puede, no va a llegar’, siempre fue igual. Bueno, mi familia pensaba completamente distinto y tenía muy claro que la única forma de poder salir era a través del estudio. Había un plan a y un plan a, no había un plan b”, dijo Esquivel.

    Alicia Esquivel no comparte la idea de la autoexclusión. Dijo que “la que escupe hacia fuera es la sociedad. Una vez que se está enguetizado (sic) me comporto como tal porque la sociedad me colocó en otro lugar. Es un mecanismo de defensa”.

    Foto: www.flickr.com // UNIFEM Región Andina