|
HISTORIA
Hitos
de El Espectador y la radiofonía uruguaya
Noviembre
de 1920: La emisora KDKA de EEUU se convierte en la primera
radio en transmitir regularmente en el mundo
Abril de 1922: Primeras emisiones de prueba radiofónica
en Uruguay, en la frecuencia de 810 AM.
1º
de octubre de 1922: Realizamos la primera transmisión
radial de un partido de fútbol (para muchos, la primera
en el mundo)
1923: Se regularizan las transmisiones y adoptamos la denominación
de Radio Sud América General Electric
1931: Firmamos el primer contrato del mundo de una radio con
una agencia internacional de noticias (UPI)
La historia
de El Espectador comenzó en abril de 1922, cuando la
filial uruguaya de la compañía General Electric
puso en el aire, con un pequeño transmisor de 10 vatios
de potencia, las primeras emisiones de prueba.
La radio
había irrumpido en el mundo apenas 17 meses antes,
con la estación norteamericana KDKA, y todavía
habría que esperar unos días para que la BBC
de Londres estuviera en el aire.
General
Electric no pretendía, en realidad, instalarse como
operador radiofónico, sino impulsar la creación
de un nuevo mercado. Pocos meses antes había introducido
a Uruguay los primeros receptores a galena, que se agotaron
pocas horas después de ser puestos a la venta.
El ahora
histórico transmisor -que se conserva en la sede de
la gremial de broadcasters uruguayos, Andebu- sirvió
para emitir los primeros espacios musicales, transmisiones
en directo desde teatros e incluso la primera transmisión
de un partido de fútbol, en 1º de octubre de 1922,
considerada por muchos como la primera en la historia.
Ese día,
Claudio Sapelli -un destacado empleado de General Electric-
se instaló en la azotea del desaparecido diario Del
Plata y relató, en base a los reportes cablegráficos
que recibía, todo un partido entre Uruguay y Brasil
que se disputaba en Río de Janeiro por el V Campeonato
Sudamericano.
En 1923
las transmisiones de prueba se convirtieron en regulares y
radio general Electric asumió el nombre de Radio Sud
América General Electric (e identificada por la sigla
CWOS), basando su programación en la información
deportiva y la música.
La fecha
oficial de inauguración asumida por la radio es el
14 de diciembre de 1923. La inexistencia de registros oficiales
hizo imposible determinar con exactitud el momento en que
nuestra emisora comenzó a emitir regularmente, razón
por la cual hubo que adoptar arbitrariamente una fecha en
la cual no hubiera ninguna duda sobre la vigencia de la radio.
La potencia
de salida, a esa altura, era de 1.000 vatios.
En ese
momento la emisora se había instalado en lo que era
el Colegio Americano de Señoritas (hoy Instituto Crandon,
en las calles Ocho de Octubre y Garibaldi). La antena estaba
en la azotea del edificio y el estudio en una pieza en el
subsuelo, en el mismo piso donde dormían las internas
del colegio.
La actual
denominación se asume formalmente el 15 de mayo de
1931, cuando General Electic se desvinculó definitivamente
de la emisora.
El Espectador
era, antes de ser el nombre de la emisora, el de su principal
programa periodístico (radio Diario El Espectador,
donde confluían la información y la sátira
política), y rinde homenaje a una de las obras fundamentales
del pensador español José Ortega y Gasset.
Ya en
ese entonces, cuando hacer radio tenía un fuerte componente
de experimentación e improvisación, el perfil
periodístico estaba claramente delineado en nuestra
radio.
En 1931 El Espectador da otro paso que marcará un camino
en la radiofonía mundial: firma el primer contrato
de la historia entre un medio de comunicación oral
y una agencia internacional de noticias.
La situación
resultó tan extraña para la propia agencia de
noticias que sometió el tema a un estudio particular
antes de acceder a prestar el servicio. Hasta entonces, las
agencias sólo prestaban servicios a los medios escritos
y las radios se nutrían de lo publicado en la prensa.
Así,
se obtuvo por primera vez el acceso directo a la información
internacional.
Los teletipos
estaban en la sede de la agencia de donde, dos o tres veces
al día, un mensajero en bicicleta recogía los
cables.
Pero es
espíritu innovador no se detenía ¿Por
qué no llevar las terminales al mismo estudio de la
radio y disponer así de la información al instante?
Hasta entonces, a nadie se le había ocurrido y hubo
que vencer muchas resistencias de UPI para lograr concretar
el proyecto.
Con la
complicidad del gerente general local y sin el conocimiento
de la casa matriz, el experimento se llevó a cabo.
Nuevamente,
El Espectador abría un camino que después se
convertiría en una rutina en todo el mundo.
1940 - 1970: la consolidación
La Segunda
Guerra Mundial agudizó la necesidad de recibir información
y El Espectador terminó de consolidar su perfil periodístico.
El Reporter
Esso, con la voz de Héctor Amengual, se convirtió
en un ícono de la primicia informativa.
Simultáneamente,
el apoyo de Uruguay a los aliados lleva a institucionalizar
espacios editoriales: Opina El Espectador pasa a ser otro
emblema de la radio uruguaya, difundiendo los ideales democráticos
dominantes en el país.
También
en esta década se consolida como género ineludible
para el gran público el radioteatro. Actores y actrices
de primer nivel integraron los elencos de El Espectador.
Empresarialmente,
se convierte en una sociedad anónima que opera con
el nombre de Difusoras del Uruguay S.A., integrando a una
segunda emisora --Radio Sport-- al proyecto.
Las dos
décadas siguientes son consideradas como la época
de oro de la radiofonía uruguaya, donde florece con
éxito una gran diversidad de formatos y contenidos.
Avanzando
en la línea periodística, El Espectador crea
el primer Servicio Informativo tal como se le concibe hoy.
El periodista Hugo Milton Infantino, que luego sería
figura central en ambas márgenes del Río de
la Plata, fue en estas instancias pieza clave para esta consolidación.
De cualquier
manera, en el recuerdo colectivo son las fonoplateas los productos
dominantes. Era la radio en vivo y las entradas se agotaban
siempre al menos dos semanas antes de la transmisión.
Las fonoplateas
abarcaron programas cómicos, de entretenimiento y musicales.
En los
primeros participaron libretistas y artistas de la calidad
de Julio Suárez ("Peloduro"), Carlos Maggi,
Manuel Flores Mora, Paco Amaral, Boby Pimentel, Julio César
Castro y Roberto Barry. Programas como "La gaceta sideral",
"Los risatómicos", "Humoradas",
"La patrulla chiflada" o "El comisario de Cerro
Mocho" perduran aún hoy en el recuerdo popular.
Los programas
de entretenimiento precedieron a los que luego popularizaría
la televisión. Preguntas y respuestas, sorteos y premios
se alternaban en la programación de El Espectador con
gran aceptación del público.
Los musicales
en vivo tuvieron en la dirección de Walter Alfaro una
usina generadora de algunos de los eventos más memorables
de la época. Nat King Cole, Marlene Dietrich, Dizzy
Gillespie y Paul Anka desfilaron ante los micrófonos
de El Espectador en exclusiva para todo el país.
1970 - 1980: la caída
Dos hechos
golpean con fuerza a la radio uruguaya en la década
del '70: el auge de la televisión y el golpe de Estado.
La radio
pierde lugar a favor de su nuevo competidor y la información
comienza a ser un terreno muy peligroso.
El Espectador
sufre la situación general y la pérdida de Héctor
Amengual en su dirección, lo que la priva del tipo
de liderazgo que entonces se precisaba.
La crisis
deriva en un deterioro general de la radio y pérdida
de posicionamiento, situación de la que no se saldrá
sino hasta la década del '90, cuando se produce un
nuevo cambio en la titularidad de la empresa, ingresando la
actual directiva.
Luis de
María -destacado empresario hotelero de Punta del Este
y hombre vinculado a las comunicaciones-encara la dura misión
de recuperar un lugar de privilegio en el dial uruguayo.
El nuevo despegue
Con De
María inicialmente y el escribano Javier Massa (hijo
político de De María) continuando su tarea,
El Espectador retoma el camino del crecimiento y el lugar
que históricamente le pertenecía.
Con convicción
y perseverancia, los conductores del nuevo proyecto de El
Espectador, centrado en su misión histórica
de liderar el segmento de radios periodísticas y basado
en los valores que la habían conducido a ese sitio.
El producto
recupera su lugar central en el proyecto, la independencia
periodística vuelve a ser "una religión"
y se procesa una adaptación a las nuevas tecnologías
y conceptos que propiciaron el boom de la radio hablada sobre
todo en Estados Unidos y España.
La innovación,
así, vuelve a ser un valor esencial, tal como exigían
los tiempos y como reclamaba la propia historia de El Espectador.
Además
de la adecuación tecnológica, El Espectador
volvió a marcar el camino que, lentamente, resultó
luego inexorable para todos los medios de comunicación:
tener una presencia fuerte en Internet.
El 7 de
noviembre de 1995 -cuando no hacía más de un
año que Internet empezaba a generalizarse gracias al
desarrollo de la www- Espectador.com, la web de El Espectador,
se convierte en la primera radio uruguaya en Internet.
Desde
entonces, el crecimiento de E.com ha sido exponencial, volcando
cada vez más contenidos, hasta convertirse en uno de
los tres medios de comunicación en Internet más
importantes del país.
La madurez
El 14
de diciembre de 1998 El Espectador festejó sus 75 años
de existencia.
Este hito
fue celebrado durante todo el año, con la organización
de una serie de conferencias inéditas en el país.
El ciclo
apuntó a generar reflexión sobre los principales
temas de discusión en el mundo, apoyado en 4 expositores
de proyección planetaria.
Con la
presencia de los principales líderes políticos
-incluyendo al propio presidente de la República, Julio
María Sanguinetti--, empresariales y sindicales del
país, el ex presidente de Polonia, Lech Walesa, abrió
el ciclo de conferencias el 5 de agosto de 1998.
"Socialismo,
liberalismo y globalización. ¿Qué rol
deberá tener el Estado en la sociedad
del próximo milenio?" fue el tema sobre el cual
expuso Walesa.
El 4 de
setiembre siguiente se realizó la segunda conferencia,
esta vez con la mira puesta en la clonación y con uno
de los protagonistas del tema, Keith Campbell, uno de los
creadores de la oveja Dolly.
Jeremy
Rifkin, reconocido pensador norteamericano, fue el tercer
invitado de El Espectador. El 2 de octubre obligó a
la sociedad uruguaya a pensar sobre el fenómeno mundial
del desempleo y cómo enfrentarlo.
El ciclo
culminó con otro referente del pensamiento mundial
contemporáneo, el politólogo italiano Giovani
Sartori.
El 28
de octubre, Sartori disparó el debate sobre la televisión
a partir de sus reflexiones incluidas en su última
obra, "La sociedad teledirigida".
El Espectador
marcaba, así, que había recuperado su sitial
de privilegio en la sociedad uruguaya, que ya no volvería
a abandonar.
|