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Situación fiscal y billetes digitales

Situación fiscal y billetes digitales

Germán Deagosto dedicó su columna a repasar la situación fiscal y las perspectivas hacia adelante.

En lo que refiere a la situación actual, el déficit fiscal en el año móvil cerrado en setiembre fue 3,6% del PIB, lo que evidencia los escasos avances que viene mostrando el país en este frente. De hecho, los avances han sido mucho más magros de los previstos en la Rendición de Cuentas y realmente comprometen el cumplimiento de las metas que se trazaron hacia 2019. Si bien hay una mejora de los ingresos fiscales, que provienen del propio ajuste fiscal y del hecho de que la economía haya crecido más de lo programado, la inercia del gasto endógeno dificulta la corrección de las finanzas públicas en la magnitud que estaba prevista. Al mismo tiempo, la moderación de la inflación tiene efectos negativos sobre la fiscalidad, dado que los gastos y los ingresos tienen “distinta memoria”. Los ingresos tienen memoria corta, y los egresos tienen memoria larga, lo que determina que el aumento del gasto sea mayor al de los ingresos. A este respecto, la situación de las pasividades resulta ilustrativa.  Sin embargo, pese a que la mejora es muy modesta, la amenaza sobre el grado inversor se diluyó. Esto es así en tanto el mayor crecimiento de la economía aleja al ratio Deuda/PIB de la trayectoria más insostenible que venía mostrando el año anterior. 

En términos de perspectivas, no parece probable que la trayectoria fiscal converja a las metas  trazadas para el resto del período (2,5% para 2019). Detrás de este argumento, no solo pesa la situación actual, sino los potenciales riesgos que hay por delante:

  1. Calendario electoral: la norma es que el gasto público tiende a subir en vísperas de elecciones.
  2. Los mecanismos de corrección no son sostenibles.
  3. La caída de la inversión pública no es sostenible dado que hoy la inversión está en torno al 2% del PIB, que es el niveles más bajo de la última década..
  4. No es sostenible seguir usando las “tarifas como estabilizador fiscal”, dado que agrava los problemas de competitividad del sector transable.
  5. Queda una Rendición de Cuentas adicional, que se va a discutir en un contexto de crecimiento alto y con mejores perspectivas (lo que podría conspirar en detrimento de la prudencia).

Adicionalmente, hay riesgos internacionales asociadas a la reactivación de la transición financiera hacia un mundo de tasas de interés más altas, con menor liquidez y con un apetito por títulos emergentes más moderado.  

El otro tema que abordó la columna fue el plan piloto que lanzó el BCU para estudiar la viabilidad de los billetes digitales. El piloto se va a extender por los próximos seis meses y va a tener un alcance limitado en monto y en acceso. Cabe destacar, que no se trata de una nueva moneda, ni de una criptomoneda, ni de un nuevo medio de pago. Es solamente una nueva forma de tener billetes, apoyado en una plataforma digital. De hecho, a nivel mundial es la primera emisión de billetes digitales por parte de un banco central. Con esto se busca reducir costos, ganar eficiencia y aumentar la seguridad.

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