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"La enfermedad uruguaya"

"La enfermedad uruguaya"

En su columna, Germán Deagosto analizó los shocks que recibió la economía uruguaya con el libro "Un modelo para comprender la enfermedad uruguaya".

“Un modelo para comprender la enfermedad uruguaya” analiza los shocks que ha recibido la economía uruguaya con un modelo que tiene tres tipos de bienes:

  • Bienes que se comercializan en todo el mundo.
  • Bienes que se comercializan en la región
  • Bienes que se comercializan internamente.

Es un modelo que se nutre de la lógica de los de los modelos de enfermedad holandesa, o sea, que intentan explicar cómo hay determinados tipos de shocks externos  que tienen efectos asimétricos y generan ganadores y generan perdedores en una economía.

¿Qué es la enfermedad holandesa?

El término surgió en la década de los sesenta cuando los Países Bajos descubrieron grandes yacimientos de gas natural cerca del Mar del Norte. En lugar de hacerse ricos como pensaban, ese descubrimiento tuvo un efecto nocivo en la economía dado que la fuerte entrada de divisas apreció la moneda holandesa y barrió con la competitividad del resto de los sectores productivos  no vinculados a ese recurso natural.  

En términos de crecimiento

Uruguay creció en la primera mitad del año 4,5%. Esa tasa es la misma tasa a la que crecimos en promedio entre 2004 y 2014, que fue una década de oro  que no tiene precedentes en nuestra historia.

Sin embargo,  si hacemos DOBLE CLICK en el crecimiento lo que vemos es un crecimiento mucho más parecido al de la década de los noventa que al de la década anterior. O sea, tenemos una tasa muy alta de crecimiento que se parece a la de nuestros años dorados pero con una morfología similar a la de los años noventa.

En efecto, hoy la economía está creciendo impulsada por  CONSUMO y por EXPORTACIONES de servicios, y en ambos casos eso se explica por un shock que viene desde afuera y que hace que URUGUAY ESTÉ CARO EN DÓLARES, y eso empuja el consumo, PERO QUE ESTÉ MENOS CARO que sus VECINOS, y eso genera un BOOM DE TURISMO. Por eso es un crecimiento similar al de los 90´s.

Es un mismo canal, la apreciación del TIPO DE CAMBIO real, con dos manifestaciones: boom turístico y boom de consumo.

Sin embargo, ese crecimiento convive con una fuerte retracción de la INVERSIÓN, y por ende solo parece ser sostenible mientras se prolongue esa situación que viene de afuera, principalmente desde Argentina. Sin inversión, nos quedamos sin nafta para adelante.

ENTONCES CRECEMOS AL MISMO RITMO que en nuestros mejores años pero POR RAZONES MUY DISTINTAS, MUCHO MÁS PRECARIAS.

O sea, en clave de actividad, la noción de “enfermedad” uruguaya hace referencia a que si bien el shock es positivo para la economía en su conjunto genera ganadores y perdedores. O sea, tiene impactos asimétricos:

El CONSUMO y el TURISMO son los grandes beneficiados pero a costa de los sectores transables tradicionales que ven erosionada su rentabilidad.

  1. Otro de los temas que pueden ser abordados a la luz de este marco teórico es el del atraso cambiario.

Un cuidado que hay que tener es que no hay una definición técnica precisa respecto a lo que es el atraso cambiario y por eso no siempre se utiliza para describir exactamente el mismo fenómeno. Además es muy difícil determinar el umbral de equilibrio para decir que tan mal estamos.

Sin embargo, lo que es claro es que el concepto tiene una connotación de desequilibrio que refiere a una situación en la que el país está quedando más caro que otros países. Esto es, que el Tipo de Cambio Real no evoluciona de acuerdo a sus fundamentos o determinantes (que son los flujos de capitales, la productividad de un país, la relación de precios internacional, el consumo o balance fiscal, etc).

Por eso motivo es que no hay un consenso sobre cuál es la situación actual, algo que ha sido motivo de debate durante varios meses.

  • Para el ministro Astori no hay atraso cambiario.
  • Para otros analistas privados hay un atraso que varía del 15 al 30%
  • En el medio, el BCU dice que hay un atraso del 5%, entendido siempre como ese desvío respecto a lo que determinan sus fundamentos.

Sin embargo, y a la luz del diagnóstico sobre la enfermedad uruguaya, no estaríamos ante un proceso estrictamente de atraso cambiario, porque detrás del encarecimiento de nuestra economía habría condiciones de equilibrio, o sea, la evolución de nuestro TIPO DE CAMBIO REAL  está alineada a sus fundamentos, que son principalmente de naturaleza regional y están muy atados a la situación de la economía argentina.

Uno de las manifestaciones más raras de todo esto es que hoy hay superávit de cuenta corriente y hay un superávit de balanza comercial, algo que hace ruido si lo que estamos diciendo es que tenemos un problema grave de competitividad.

Una de las manifestaciones típicas del atraso cambiario es el desequilibrio de las cuentas externas. Eso es lo que le pasa hoy a Argentina por ejemplo.

O sea, la discusión pasaría más por pensar si esos fundamentos están o no están en equilibrio, y si son sostenibles o no son sostenibles a largo plazo.  

De nuevo, lo que está sucediendo es que el shock regional que genera un boom turístico está opacando la realidad que enfrentan el resto de los sectores transables, que es mucho más compleja.  

¿Hay vacuna para curar la enfermedad uruguaya?

En este caso, se necesitaría una política fiscal contra cíclica para amortiguar los impactos asimétricos que tiene hoy el shock regional, para hacer que los perdedores la sufran menos.

Sin embargo, esto no es lo que está sucediendo, y se podría incluso argumentar que la política fiscal exacerbando la enfermedad:

El gasto corriente del Gobierno Central-BPS sigue aumentando en una economía que se va para arriba y además parte de los ajustes se han realizado a través de las tarifas públicas.

Entonces, el manejo de las tarifas como amortiguador fiscal encarece los insumos y agrava más los problemas de competitividad que genera la enfermedad uruguaya sobre sectores transables tradicionales como el agro.

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