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Economía

Industria de la construcción busca "ampliar base del mercado laboral" ante escasez de mano de obra

Veintitrés jubilados de la construcción están habilitados desde ayer a desempeñarse como docentes para capacitar a jóvenes que deseen ingresar a la industria. Entrevistado por En Perspectiva, el presidente de la Cámara de la Construcción del Uruguay, Ignacio Otegui, explicó que con esta medida se busca “ampliar la base del mercado laboral” ya que el sector enfrenta dificultades para encontrar mano de obra calificada. “Hay un problema de fondo [...] Tenemos un desafío de capacitación en el largo plazo y este es un nuevo instrumento”, añadió. La iniciativa, calificada de “plan piloto”, apuntará fundamentalmente a jóvenes que no estudian ni trabajan. “Los docentes transmitirán no solamente los conocimientos que tienen, sino también esos valores que es necesario transferir a la gente joven: levantarse temprano, llegar en hora al trabajo, trabajar en equipo, aceptar el mando de la estructura habitual que existe en una obra, el conocimiento y el cuidado de la herramienta. Son cosas que hay que empezar desde cero”, manifestó.


(emitido a las 7.40 Hs.)

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
Ayer, en la Torre Ejecutiva, 23 jubilados de la construcción recibieron diplomas para trabajar como docentes y de ese modo trasmitir sus conocimientos a personas de bajos recursos. Siendo jubilados, hasta ahora no lo podían hacer. Ahora se abre esta posibilidad, ya sea contratados por el Instituto de Formación Profesional (Inefop) o por la UTU.

La iniciativa fue promovida en conjunto por la Cámara de la Construcción del Uruguay (CCU), el Sunca, la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (APPCU) y la Liga de la Construcción del Uruguay en el marco del Fondo de Capacitación de la Construcción (Focap).

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JAE – Estamos con Ignacio Otegui, presidente de la CCU.

¿Cómo surgió esto? El ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, destacó ayer que hubo una iniciativa conjunta entre los trabajadores y los empleadores.

IGNACIO OTEGUI:
Es verdad. La construcción definió ya hace muchos años que la capacitación era un objetivo de mediano y largo plazo. De hecho, hicimos un fondo de capacitación con aportes voluntarios de empresas y trabajadores.

El año pasado llegamos a la conclusión de que, con el crecimiento que la industria había experimentado, teníamos dificultades extraordinarias con los capacitadores que el país hoy dispone para formar a los trabajadores. En consecuencia, se nos ocurrió esta idea de tratar de aprovechar un acervo que la industria tiene, que son sus capataces jubilados y sus oficiales finalistas jubilados. Presentamos la iniciativa, sobre fines del año pasado el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley y fue votado tanto por el oficialismo como por la oposición; por supuesto nos encargamos de explicarlo adecuadamente. Luego hicimos el primer llamado y concurrieron alrededor de 130 jubilados con ganas de convertirse en docentes, en un plan piloto y una experiencia que es novedosa. Ayer se entregaron los primeros 23 diplomas…

JAE - …Pero usted dice que hay 130 anotados.

IO – Sí, hay 130. Normalmente, cuando se anotan, el Inefop y el fondo de capacitación hacen un estudio de cada caso, hay una depuración previa porque no todos los que se inscriben reúnen las condiciones que nosotros estamos buscando. Pero en definitiva hay 100 seleccionados. Este fue el primer curso en el que trajimos gente de una fundación argentina, la Uocra, que es en definitiva la que ha dado ese barniz necesario para que hombres que tienen buenos conocimientos, que en general empezaron en la industria como peones, que pertenecen a una generación de una sociedad que tenía valores diferentes a los que hoy se expresan, no solamente transmitan los conocimientos que tienen –ahora en mejores condiciones porque tienen un barniz de docencia del que carecían– sino también esos valores que es necesario transferir a la gente joven.

EC - ¿A qué valores alude por ejemplo?

IO – Por ejemplo, en la gente joven que ni estudia ni trabaja lo que hay es una desestructuración de los valores. El valor de levantarse temprano, de llegar en hora al trabajo, de poder trabajar en equipo, de aceptar el mando de la estructura habitual que existe en una obra, el conocimiento y el cuidado de la herramienta. Son cosas que hay que empezar desde cero. En el sector empresarial y también en el Sunca tenemos la firme convicción de que son las mejores personas que la industria dispone para poder incursionar en ese terreno, con ese capital humano que hay que tratar de convertir en buenos trabajadores…

EMILIANO COTELO:
A propósito de ese capital humano usted mencionó jóvenes que ni estudian ni trabajan, a ese tipo de público estarían dirigidos estos cursos dictados por obreros de la construcción jubilados. ¿Ustedes ya han detectado esa demanda potencial? ¿Cómo se selecciona a los alumnos que después van a convertirse en obreros de la construcción?

IO – Lo que estamos haciendo ahora es lanzar esta primera generación de gente que recibió su diploma –y probablemente el resto– en un plan piloto. Estamos en acuerdo con la propia UTU y con el PIAI, que es el instrumento armado desde el gobierno del doctor Jorge Batlle, si mal no recuerdo, que regula y pone en orden los asentamientos. Ayer yo decía: nosotros preparamos el avión, ahora tenemos los pilotos, ustedes tienen que poner la pista de aterrizaje. Y la industria va a emprender esto con mucha alegría y mucho calor, como hace siempre con todos sus proyectos.

También tenemos la intención de incursionar en obra el año que viene, en la medida que tengamos completa la plantilla de capataces o de jubilados docentes. Los planes de capacitación tienen que ser de mediano y largo plazo, y tenemos la decisión de mantener este esfuerzo. El mundo está muy complejo, la industria está con altos niveles de requerimiento de personal; esto puede cambiar en un año o en dos, pero lo que no va a cambiar es la necesidad de mantener la capacitación continua.

EC – Usted mencionaba particularmente a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, ¿pero en ese sector efectivamente hay disposición a ingresar en la industria de la construcción?

IO – Vamos a hacer el intento. Por lo que nosotros percibimos en las obras, hay mucha gente joven que ingresa, que nunca trabajó y que una de las mayores dificultades que tiene es adaptarse a lo que una obra requiere como exigencia. El mayor nivel de porcentaje de personal del que los capataces hacen su primera evaluación y no confirman en el trabajo está en ese segmento de la población. Nosotros le llamamos porcentaje de rebote. El porcentaje de rebote de la gente joven que ingresa a obra es altísimo, entre otras cosas porque en obra es muy difícil darle esa capacitación ya que ahí existen plazos, cosas que cumplir. En todo caso, lo que estamos tratando de armar es un escenario previo que les permita ingresar a obra y tratar de bajar ese alto porcentaje de rebote que hoy la industria sabe que tiene.

JAE - ¿A cuánto asciende ese porcentaje hoy?

IO – A casi el 70%.

JAE – O sea que siete de cada diez jóvenes que entran a una obra y no tienen experiencia salen.

IO – Quedan tres y salen siete. Pero una de las conclusiones a las que arribamos el año pasado es que en realidad el problema lo tenemos antes del ingreso, no está en la obra. O sea, no es el capataz malo o el arquitecto malo que dice “este muchacho no sirve, no lo confirmo en el trabajo, estará en período de prueba y en consecuencia le puedo dar de baja”. El problema lo tenemos antes, porque con un desempleo en torno de 5,8%, 6% estamos recurriendo a los recursos humanos que quedan disponibles en algunos segmentos específicos. Otra cosa novedosa en la industria, por ejemplo, es cómo se han ido incorporando mujeres. Hace cinco años no se encontraban mujeres en la industria, actualmente hay no menos de 2.000 mujeres trabajando en tareas que hasta ahora eran reservadas exclusivamente para los hombres. Pero eso es porque el país tiene un escenario determinado.

JAE – Entonces, por un lado se va a buscar gente que hoy no está en contacto con el mercado laboral, pero también se va a ir a obra directamente, otra modalidad de capacitación va a ser en la misma obra. ¿Cuál es el objetivo? ¿Qué impacto entienden ustedes va a tener toda esta movida en el mercado laboral?

IO – Lo que nosotros estamos tratando de hacer es ampliar la base del mercado laboral. Creemos que este es un mecanismo, e insisto en que es un plan piloto: si tenemos que corregir cosas, las vamos a corregir. Estamos acostumbrados a empezar los proyectos, a evaluarlos a los seis o doce meses, a hacer las correcciones que tenemos que hacer, pero el objetivo final es aumentar la base del mercado laboral.

JAE – Usted el año pasado señaló que el sector iba a requerir de unos 8.000 trabajadores para atender la demanda adicional que se va incorporando.

IO – Exacto. Estamos convencidos, el sector se está comportando con niveles de crecimiento en la demanda laboral tal cual nosotros teníamos previsto. Y ese escenario no va a cambiar en el corto plazo, más allá de las dificultades que existen en los países industrializados, fundamentalmente en la Unión Europea y los Estados Unidos, lo que nos puede generar cambios en el escenario en el corto y en el mediano plazo que no necesariamente podremos prever con facilidad. Pero aun en esa hipótesis la industria sabe que tiene un problema de fondo. Nosotros estamos con 60.000 trabajadores en obra y en el complejo de la construcción aproximadamente 130.000, según números del INE y del BPS. ¿Qué nos ocurre? No tenemos dudas de que, de esos 60.000, cerca de 20.000 son personas que ingresaron por primera vez y como primer trabajo a la industria. Tenemos un desafío de capacitación en el largo plazo y este es un nuevo instrumento. Hoy, en cursos con la UTU en todo el país, estamos capacitando cerca de 1.800 trabajadores tanto en obra como en las aulas de la UTU. Es todo un proceso que hemos consolidado este año, y pensamos llegar a 3.000 el año que viene. Estamos trayendo al CNAE de Brasil en un plan piloto para capacitar en aquellas áreas en que la UTU tiene dificultades. Porque hablando en plata, la UTU tiene sus estrategias de capacitación y recién las está acomodando a este nuevo escenario.

EC – Para terminar, tengo dos preguntas que llegan de la audiencia. Gustavo, que es arquitecto, pregunta: “¿Se va a entregar algún certificado de formación? Porque cuando uno quiere contratar personal las personas dicen que son oficiales y después resulta que no saben parar una regla”.

IO – Eso se llama certificación por competencia, es uno de los proyectos que tenemos en estudio. Para poder tener certificación por competencia necesitamos un instituto externo a la industria que dé garantías de que la certificación está bien hecha. Ese es un proyecto que tenemos para el año que viene, no es fácil de instrumentar.

EC – Gustavo también pregunta si en Punta del Este se va a instrumentar algo parecido.

IO – Esto va a tener alcance nacional. Estamos empezando con estos 23, pero tenemos inscriptos en todo el país porque jubilados hay en todo el país. La intención es tener presencia en todo el territorio nacional el año que viene.

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