Economía

Cuatro empresas extranjeras evalúan abandonar Uruguay ante panorama laboral desfavorable

Tres firmas asiáticas, todas de la industria automotriz, y una multinacional del sector de la alimentación dudan de su permanencia en el país. Las empresas denuncian problemas con los sindicatos, baja productividad y dificultades para conseguir mano de obra calificada. Entrevistado por En Perspectiva, Ruben Villaverde, técnico en relaciones laborales, destacó que hay “algunos comportamientos” en el movimiento sindical, alejados del accionar tradicional, que pueden acarrear “riesgos importantes”. El ex director del Instituto Cuesta Duarte agregó: “Empieza a emerger un nuevo sindicalismo, que hay que ver si se confirma, que toma como modelo ciertos reflejos que considera exitosos del sector público, prácticas de relaciones laborales que a muchos resultan inexplicables, como las que se producen en la Intendencia de Montevideo, que es algo así como un sindicalismo de resultados”, explicó.

Cuatro empresas extranjeras evalúan abandonar Uruguay ante panorama laboral desfavorable


(emitido a las 9.04 Hs.)

JUAN ANDRÉS ELHORDOY:
En voz baja y en medio de una nueva ronda de negociaciones salariales, algunas empresas instaladas en el país comenzaron a analizar la posibilidad de trasladar sus unidades productivas a otros países de la región.

Aunque no es oficial, trascendió que tres empresas asiáticas de la industria automotriz (dos japonesas y una china) dudan de su permanencia en el país. Esgrimen problemas con los sindicatos, baja productividad y dificultades para conseguir mano de obra calificada.

Con este panorama, el ministro de Trabajo, Eduardo Brenta, anunció:

“Vamos a empezar a jugar activamente, con decisión. Todo el potencial negociador del Ministerio de Trabajo y el técnico del de Industria va a estar destinado a solucionar esta problemática porque Uruguay no puede darse el lujo de perder estas inversiones”.

Se sabe que el accionar del Gobierno se centrará en tres terrenos: establecer un ámbito tripartito de negociación específico para estas industrias, separado de la negociación colectiva; separar los conflictos salariales de los que hacen a la organización del trabajo, y participar directamente en la capacitación y formación del personal mediante el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop).

Entonces, ¿existen efectivamente riesgos de pérdida de inversión, o se trata simplemente de un tiroteo propio de un proceso de negociación salarial? ¿Se respetan las pautas establecidas en la ley de Negociación Colectiva o existen desbordes que crispan las relaciones laborales? ¿Están las cámaras empresariales y los sindicatos preparados para alcanzar acuerdos que hagan foco en crecimientos estructurales y no en la distribución de riqueza?

***

JAE - Para responder a estas y otras preguntas, recibimos a un conocido de la casa: Ruben Villaverde, técnico en relaciones laborales, ex director del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT durante 10 años y contertulio permanente en las mesas de En Perspectiva.

En los primeros nueve meses del año la conflictividad laboral presenta una tendencia ascendente. Si se compara lo ocurrido en este período con lo ocurrido en 2005, también año de cambio de Gobierno, del mismo partido, se observa una clara diferencia: mientras en 2005 la conflictividad laboral fue casi inexistente, desde 2009 fue creciendo.

¿Qué interpretación haces de este fenómeno de la conflictividad?

RUBEN VILLAVERDE:
Esa es una medición que es bueno tener siempre presente, es un dato más a la hora de tomar decisiones, pero comparar momentos políticos diferentes nos puede llevar a lecturas equivocadas. La expectativa que existía el 1º de marzo de 2005 era una, el momento de crecimiento de la economía, que ya había comenzado a perfilarse en 2004 y se fue a confirmando a lo largo de 2005, era muy diferente de este momento de la economía, cuando todos tenemos la impresión de que vamos transitando por un proceso de mayor solidez. Eso les transfiere a las partes que están en un proceso de negociación una mayor confianza sobre la marcha de la economía. Hoy no estás pensando cuál es el banco que va a cerrar la semana que viene, o si el riesgo país va a superar la barrera de los 1.000, o si el dólar va a llegar a 30; hoy tu problema es si el dólar toca los 20.

Hay muchas condiciones de la economía en general que hacen que sean dos momentos políticos, económicos y sociales diferentes. Incluso la medición de la desocupación, cuando Tabaré Vázquez inició su Gobierno la desocupación estaba largamente por encima del 10%, y recuerdo que había sido un objetivo de campaña del Frente Amplio llegar al final del período de Gobierno con una desocupación de un dígito; y eso el 28 de octubre de 2004, que era el día de las elecciones, era una propuesta de mucha fuerza, de mucha potencia, porque nos habíamos acostumbrado a vivir en un país que fluctuaba entre el 11, 12, y en determinados momentos críticos, porcentajes mayores de desocupación. Hoy tenemos una desocupación del 6%.

JAE - Por el lado de la conflictividad, entonces, ¿hay alguna diferencia entre la actualidad y la realidad de hace cinco años?

RV - Podríamos tener 100 conflictos en 2005 y 110 en 2010 y decir “subió la conflictividad”, pero lo relevante es ver la calidad de los conflictos. Los conflictos que se procesaron a lo largo de 2005 tenían mucho que ver con un no acostumbramiento de extendidos sectores empresariales a un proceso de negociación colectiva que se recolocaba arriba de la mesa.

JAE - Porque había estado interrumpido desde el 90.

RV - Varios sectores empresariales tenían dudas de poder sostener en el largo plazo una pauta salarial que les provocaba temor. Luego los hechos demostraron que eso reactivó la economía interna y que todo fue a más y mejor.

El proceso de hoy es diferente, y la calidad de algunos conflictos es diferente de la que hubo en 2005.

JAE - Es diferente, pero ¿algún elemento más que nos permita ilustrar esto que te preocupa, la calidad de los conflictos?

RV - Empieza a emerger un nuevo sindicalismo, que hay que ver si se confirma, que toma como modelo ciertos reflejos que considera exitosos del sector público, prácticas de relaciones laborales que a muchos resultan inexplicables, como las que se producen en la Intendencia de Montevideo, que es algo así como un sindicalismo de resultados.

JAE - ¿Cómo es eso? Estás pensando en ADEOM, en COFE…

RV - ADEOM ha sido exitoso en su estrategia de negociación; COFE no tanto, pero empieza a seguir ese modelo. Y estas dos referencias en el sector público animan a algunos nuevos sindicatos de base, que no tienen aún una expresión consolidada dentro del PIT-CNT, a buscar sistemas de respuesta rápida en materia salarial y de condiciones de trabajo, y se alejan de una práctica más negociadora que ha sido lo tradicional en el PIT-CNT. Así como hubo un crujir dentro de la central sindical cuando emergió lo que se dio en llamar la generación del 83 (recordemos que después de la ley de asociaciones profesionales de Bolentini, en plena dictadura, emerge una generación de dirigentes jóvenes que tuvo que disputar con la vieja dirección de la CNT sus espacios; hasta el nombre CNT representa eso), ahora, cuando teníamos un sindicalismo consolidado, la emergencia de prácticamente 200.000 afiliados nuevos a la central sindical ha provocado una llegada masiva de dirigentes sindicales jóvenes que no han podido procesar aspectos de formación y de trasmisión de conocimiento de los más veteranos. Y en algunos casos existen desbordes que al PIT-CNT le cuesta llevar adelante.
   

JAE - Tú hablás de un fenómeno de nuevo sindicalismo, pero que tiene bases históricas. ¿Es así?

RV - En algún caso sí, pero creo que lo que existen son nuevos comportamientos dados por la emergencia de nuevos dirigentes muy jóvenes, con poco apego a los partidos políticos que tradicionalmente actúan en la izquierda y que han tenido una incidencia muy importante dentro del movimiento sindical, que se mueven muy por fuera del funcionamiento del sistema político y que no tienen una apreciación del largo plazo o la visión de conjunto que pretende dar siempre la unidad del movimiento sindical expresada en el PIT-CNT.

JAE - Mencionaste el caso de ADEOM y el de COFE como algo incipiente. Son dos ejemplos públicos, y obviamente la Intendencia de Montevideo no se puede mudar a Argentina, como sí pueden hacerlo una empresa de autopartes o una industria automotriz.

RV - O una alimenticia.

JAE - Entonces, ¿este modelo se está dando en el sector privado?

RV - Empieza a haber pequeños focos en el sector privado que en lo personal creo que prenden una luz de alerta, porque acá sí estamos ante una calidad de conflictos diferente. Hoy no estoy observando en algunos conflictos una actitud deliberada de las cámaras empresariales de generar una mejor correlación de fuerzas en medio de un proceso de negociación colectiva. El hecho de que tres empresas se hayan aproximado al entorno de la Presidencia de la República para decir “miren que si esto sigue así nos vamos”, y que ayer otra empresa más se sumara a este proceso, una multinacional del sector de la alimentación, muestra que las cosas empiezan a cambiar un poco, esto hay que tomarlo como una referencia.

JAE - Estás aludiendo a una luz amarilla que se prende en el sector de la industria panificadora en particular. Nosotros hablamos ayer con el gerente general de Bimbo, Alejandro Hounie, quien advirtió que debido al recrudecimiento de paros en octubre las empresas locales –no solamente Bimbo– han perdido fuertemente, en producción o menos disponibilidad de pan en los comercios, pero que también hubo una afectación muy seria para aquellas industrias que se dedican a productos de fiestas, como por ejemplo budines, panes dulces y demás, y que se están creando condiciones que favorecen a los importadores, porque al caer la producción nacional el consumo no bajaría en forma importante y se supliría una cosa con la otra, producto nacional por producto importado.

¿Identificás algún otro rubro con problemas similares que esté manejando en voz baja esta posibilidad de irse del Uruguay?

RV - Comentarios existen, los más informados al respecto son varios estudios jurídicos y contables que reciben consultas regulares. A principios de año, luego de la actividad en el hotel Conrad con el equipo del nuevo Gobierno que presentó y animó a empresarios del exterior a venir al país, unos cuantos empresarios han realizado consultas sobre la pertinencia de instalarse en Uruguay. No sé a esta altura qué están recomendando los estudios jurídicos y contables, que son los que manejan la llegada de los inversores.

Tengo la impresión de que empiezan a poner algunos reparos, no precisamente por el PIT-CNT o por el funcionamiento más tradicional de las federaciones que llevan adelante la negociación colectiva, sino porque empiezan a emerger pequeñas expresiones que no son controladas por la unidad sindical, como este caso que estamos analizando en particular en el sector de la alimentación. A la central sindical le resulta difícil abordar el problema, al propio Ministerio de Trabajo le resulta difícil generar un nivel de interlocución, por eso te manifiesto que estamos ante un fenómeno relativamente nuevo que produce provocación. En cualquier curso de formación sindical, si no es en la primera clase es en la segunda, se abordan en economía cosas tan elementales como bienes transables y no transables, entre otras cosas para que un dirigente sindical interprete que una cosa es negociar el salario cuando no intervienen empresas del exterior y se está ante un fenómeno estrictamente local –eso te da una cierta capacidad de negociación–, y otra muy diferente es cuando tus productos están en competencia con productos de otros países.

JAE - Por ejemplo, los servicios municipales no son transables, y el pan sí.

RV - El pan perfectamente puede ser un ejemplo.

JAE - Quiero detenerme en un fenómeno que mencionaste: los dirigentes sindicales. Sucede que muchas veces alcanzan acuerdos con las empresas, pero cuando van a las asambleas esos acuerdos o preacuerdos son rechazados. ¿Qué lectura hacés de esta situación?

RV - Tengo una primera impresión –pero esto requiere de estudios de equipos multidisciplinarios porque es una realidad que hay que abordar– de que en la incorporación de población que ha atravesado largos períodos de desocupación hay una visualización del fenómeno del valor trabajo y de la cultura del trabajo un tanto diferente de la de una población que normalmente ha estado incorporada al mercado laboral. Conozco el caso de algunas de estas empresas en las que la actitud hacia el trabajo no es la que tradicionalmente identificamos con la responsabilidad, con el apego al presentismo, al cumplimiento de la tarea, sino “voy y me gano unos pesos en tal emprendimiento”. Eso les genera algunos problemas a emprendimientos que han venido creciendo en los últimos tiempos, no encontrar personal suficientemente calificado en unas oportunidades, pero eso de no encontrar personal calificado no solo hay que pensarlo –que es lo que habitualmente hacemos– en términos de no encontrar al obrero especialista en tal cosa; tampoco se encuentran jefes especialmente capacitados para el desempeño de su tarea.

JAE - Ese es otro problema que también está planteado.
 


RV - Está muy presente en algunos de estos conflictos. El conflicto en la industria de la alimentación, que he tenido oportunidad de conocer bastante de cerca, tiene las dos partes, tiene acuerdos firmados por dirigentes oportunamente que han ido siendo desconocidos por los trabajadores, y han sido cambiados los dirigentes y no se termina nunca de consolidar la firma de un convenio que dé garantías a las partes, pero además los propios trabajadores han señalado –hay evidencias al respecto– que no hay manejos de los niveles intermedios de dirección de la empresa que animen un buen relacionamiento de carácter laboral, o procesos de capacitación que consoliden emprendimientos que son muy importantes. Tenemos muchos problemas en uno, y es algo que debe preocupar y mucho al sistema político, al Gobierno en particular, porque en este momento de la economía a Uruguay le está yendo muy bien, y sería una pena que se desaprovechara la oportunidad de pegar un gran salto en materia de crecimiento sostenido que nos posibilite ir hacia el desarrollo.

JAE - ¿Efectivamente, asume que hay riesgo de pérdida de inversión, que esto no es un tiroteo propio de un proceso de negociación?

RV - Este no es el tiroteo que hubo al inicio del Gobierno de Tabaré Vázquez, en que era evidente que había grupos empresariales que buscaban que no se consolidara un proceso político diferente en el país, y que permanentemente decían que si daban un aumento de salario poco menos que se hundían no solo las empresas sino el Uruguay. Quedó absolutamente demostrado que eso no era cierto, pero creo que en este nuevo proceso hay que revisar algunos comportamientos, de lo contrario se atraviesan riesgos importantes.

JAE - Comportamientos de las dos partes.

RV - Comportamientos de las dos partes; me preocupa más el comportamiento de carácter sindical, porque esto puede afectar severamente una tradición muy sana que en mi opinión existe en nuestro país, de central sindical unitaria. Estas expresiones tienen algunos reflejos que no son exactamente sindicales; el comportamiento de la agremiación de los anestesistas es el que se está viendo en alguna empresa en nuestro medio, que es decir, “a mí no me importa absolutamente nada lo que pasa en el resto, a mí que me den la mía”. Esa visión que es extremadamente individualista, aunque se haga desde un sindicato, es terriblemente peligrosa, porque el sindicalismo se asienta en bases muy diferentes, el sindicalismo debe diferenciarse del corporativismo, y en algunas expresiones empresariales –pueden llamar la atención empresas grandes, pero también pasa en empresas de porte un poco más pequeño–, si empieza a crecer esta visión “de a mí no me importa lo que sucede en el sector, a mí que me den la mía”, podés llegar a encontrarte con un conflicto difícil de entender para el resto, como el que hubo en su momento en la industria láctea.

JAE - El caso de Conaprole y el trabajador despedido, que después se puso en el freezer.

RV - Lo razonable en la cultura de la unidad sindical y de la cultura del PIT-CNT es tener una mirada hacia el conjunto. El trabajador de Conaprole vos te lo imaginás preocupado por organizar al trabajador de Pili de Paysandú, de Calcar en Carmelo y de cuanta empresa láctea de las pequeñas andan en la vuelta y de los tambos de San José, y no tan concentrado en “no me importa qué es lo que le sucede al resto”.

JAE - ¿Cómo definís esta situación en particular de Conaprole, u otras de ese tipo? ¿Cómo una especie de desborde sindical?

RV - Hay un momento como de cierto desborde, no solo sindical; en octubre asistimos a varios desbordes, algunos que tienen que ver con el sector de los médicos, otro con el de los militares y algunos pequeños en el sector sindical. Espero que esto se corrija, porque, como dice la bandera de Brasil, “orden y progreso”, venimos en un proceso de crecimiento que puede ser de progreso sostenido en el tiempo, y eso debe ser ordenado. Confío en que el PIT-CNT pueda ordenar estas pequeñas alertas amarillas que se van prendiendo, pero está claro que tiene que haber en el sistema político y en particular en el Gobierno una actitud muy enérgica para ordenar el sistema.

JAE - Porque seguramente hay otros que pueden decir “quienes tienen una actitud más confrontativa están defendiendo los intereses de los trabajadores, y en un escenario de libertad hacen y actúan para defender los intereses propios”.

RV - No me cabe la más mínima duda de que en el sector de la alimentación hay un conjunto de trabajadores que decidió defender el interés propio y pretende que haya un mejor salario, etcétera. El tema es que para ir a una negociación colectiva hay que conocer los números de la empresa, hay que conocer los números del sector, hay que conocer los números del país y hay que conocer los números a esta altura del mundo entero, qué es lo que está sucediendo, porque si esa multinacional de base mexicana, fruto de que acaba de perder el contrato con una conocida empresa que vende hamburguesas, resuelve trasladar todas sus operaciones por ejemplo a la República Argentina o, como también además de hacer pan hace chocolate, resuelve terminar de comprar una fábrica que está cerrada en Porto Alegre, mantiene los vehículos de comercialización, contrata cuatro vendedores que recorran cadenas de hamburguesas, parrilladas y supermercados, coloca sus panes y sus chocolates y 1.100 trabajadores no solo no tendrán un 1% más de aumento sino que irán al seguro de paro.

***

JAE - ¿Hay un desbalance, hay sectores sindicales que están boicoteando empresas poniendo en riesgo su viabilidad? Aparecen comentarios, por ejemplo, Gabriel del Prado pregunta: “¿Y las empresas no tienen responsabilidad? ¿Cómo explica que haya crecido más el producto que los salarios? ¿Es de izquierda este señor?”.

RV - Yo no estaba hablando precisamente de ese fenómeno. Hay que conocer profundamente el funcionamiento de una empresa para embarcarse en un proceso de negociación colectiva. Y el conocimiento requiere que las empresas brinden adecuada información, de modo que los trabajadores puedan tomar las decisiones para sentarse en un proceso de negociación colectiva. Los Consejos de Salarios deben encontrar una forma que permita una mayor participación del salario en la renta nacional, y eso se debe complementar con un sistema impositivo que a la luz de los acontecimientos tiene que ser revisado, porque efectivamente podemos arriesgar que este proceso simplemente signifique una mayor renta empresarial.

Los casos que estamos analizando y que causan preocupación son pocos, pero son significativos por lo emblemáticos; estamos hablando de un par de empresas japonesas, de una china y de otra de origen mexicano. Y no estamos hablando de una negociación que transita por carriles normales, lentos pero normales, en miles y miles de empresas. Por lo tanto, que se quede tranquilo el compañero de la audiencia, yo sí soy de izquierda, pero no puedo dejar de observar que hay elementos que simbolizan un proceso. Y a la pasada dije que existen desbordes, unos poquititos en el movimiento sindical, algunos que afectan nada más y nada menos que a la medicina, y podés llegar a tener dos desgracias: una, tener cáncer, y la otra, que un anestesista decida no atenderte y que tú quedes esperando a que él resuelva cómo mejorar sus ingresos. Y existen desbordes de carácter militar. Por lo tanto hay una preocupación que tiene que ver con un fenómeno político de carácter global que no se está analizando en profundidad.

JAE - María dice que es funcionaria pública, sindicalista, y está totalmente de acuerdo con tu planteo.

Y después aparecen advertencias a propósito de AEBU y los paros que están afectando ahora al Banco República y en particular al clearing, que durante varios días han dejado al sistema prácticamente paralizado, al menos en un 50%.

RV - Sí, AEBU tuvo desde mediados de los ochenta en adelante una conducción de la lista 98, que desarrolló un sistema de relaciones laborales que en muchas oportunidades ha sido considerado ejemplar. Pero en los últimos tiempos, luego de la reforma tributaria, que entre los trabajadores bancarios provocó algún disgusto, los trabajadores del sector público decidieron cambiar la conducción y la actual decidió unas medidas que se han venido extendiendo en el tiempo. Si mal no recuerdo, el martes de la semana pasada los 30 trabajadores del Banco República no participaron en el clearing, en la compensación de cheques, lo que provocó una situación crítica en miles de empresas –no exagero–. Me llama la atención que esto no haya tomado mucho estado público, sin embargo está afectando a muchas familias y a muchos emprendimientos, y también está perjudicando a muchos trabajadores, pero son esas pequeñas luces amarillas que al establecerse públicamente llevan a algunos, como este estimado amigo de la audiencia, a preguntar “¿y este señor será de izquierda?”. Sí, soy de izquierda, lo que no quiere decir que no me preocupen esas luces.

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Transcripción: María Lila Ltaif

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