Suena Tremendo

Aníbal Lavandeira, el Forrest Gump uruguayo

Aníbal Lavandeira, el Forrest Gump uruguayo

El deportista uruguayo se prepara para competir en el Mundial de 24 horas de ultramaratón en Belfast en el mes de julio.

Aníbal Lavandeira contó que sus inicios en el atletismo se deben a la influencia de su padre.

“Mi viejo decía que yo corría más que él con nueve o diez años. Incluso, como algo fuera de lo lógico, lo acompañaba a correr ocho, diez, o doce kilómetros con nueve o diez años. Hoy como entrenador me doy cuenta que eso era una locura, pero yo en aquel momento lo disfrutaba y lo vivíamos los dos como algo precioso. Es algo natural también”.

La primera carrera que corrió fue desde Aceguá a Melo, unos 60kms. “Yo ya corría distancias largas por mi cuenta, encontré en el correr algo que me encantaba y corría en la rambla o en cualquier lado, a donde fuera corría distancias más largas que esas”.

“Técnicamente el ultramaratonista es aquel que corre más de 42 kilómetros. Una ultramaratón, lo más común es de 50 o 60 kilómetros, hay de 80. Fui mirando y aprendiendo, como entrenador y con mi entrenador, tratando de aprender un poco más de como entrenar para este tipo de carreras y bueno, me fui metiendo en carreras más largas, de 100, 160 hasta que llegué a empezar a correr, ya hace algunos años, en las 24hs y hacer más de 200 kilómetros.”, explicó

Lavandeira contó que los maratonistas europeos son capaces de correr 24 horas seguidas con una marca de 45 minutos cada diez kilómetros. Su marca promedio es de seis minutos y medio por kilómetro, aproximadamente una hora cada diez kilómetros.

“Mi sueño deportivo es poder, durante 24hs, no tener que caminar ni una vuelta. En materia de entrenamiento yo puedo estar prácticamente viviendo de lo que es el deporte. El profesionalismo lo que me da es poder entrenar a otros, yo no gano dinero corriendo yo pero sí gano porque todo este tipo de cosas a mí me trae gente que quiere hacer lo mismo”.

“Las horas de entrenamiento las tengo como las tiene un profesional de Europa, el tema es que yo no tengo los descansos que tienen ellos. Ellos hacen lo mismo que yo pero mientras yo estoy trabajando de repente ellos están descansando”, comentó.

“Un día común es, yo tengo un grupo a las 6am hasta las 7:30, después voy a entrenar, vengo de vuelta a trabajar, vuelvo a entrenar, después tengo otra gente, vuelvo a entrenar. De noche entreno uno o dos días. En promedio duermo de 11 a 5:15 de la mañana, 5:15 estoy levantado todos los días para entrenar o entrenar a otros. Lo máximo que he hecho entrenando son 16 horas. Ese día lo organizo para un viernes y termino el sábado”.

Lavandeira publicará en julio un libro a raíz de sus experiencias en estas carreras extremas. Una de las carreras más difíciles que corrió fue PT281, una carrera en Portugal que consiste en correr 56 horas sin parar.

“Fueron 56 horas sin parar, avanzando. Fue tremenda, con 43 grados de calor sin dormir. Llegas a los extremos físicos y extremos mentales totales. Los peores son los extremos mentales a los que llegás, de desesperación, de euforia, alegría, llanto, pasás por todas las etapas”.

“Tu cuerpo a partir de determinado momento se empieza a desgastar tremendamente, empieza a tener necesidades y no las podes cubrir. Yo pase momentos de ocho o nueve horas con 43 grados y el sol dándome sin una sombra, sin un árbol, sin agua. La noche, la oscuridad, los miedos, todo. Tu mente empieza a perder la noción temporal, la noción de realidad”, contó.

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