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Carnaval de Rio 2018: marcado por la crisis y la crítica política

Carnaval de Rio 2018: marcado por la crisis y la crítica política
Foto: EFE

    El prefecto de Rio de Janeiro, un pastor evangélico, y el presidente Temer, son objeto de críticas de las escolas do samba

    Este año el Carnaval de Rio de Janeiro está marcado por la crisis económica que atraviesa el país y por el enfrentamiento de las agrupaciones con el prefecto Marcello Crivella, un pastor evangélico que detesta la fiesta más popular de la ciudad, quien asumió en 2016.

    La disputa comenzó en junio del año pasado, cuando Crivella anunció que la prefectura de Rio recortaría a la mitad el dinero que le proporciona a las escolas de samba del grupo especial para financiar sus desfiles.

    El Presupuesto que destinaba la prefectura de Rio para las 13 escolas do samba rondaba los 26 millones de reales, alrededor de 9 millones de dólares, que se dividen entre todas las participantes del concurso oficial.

    La excusa del funcionario para el recorte fue la necesidad de financiar guarderías públicas para 10 mil niños, pero la Liga de Escolas do Samba lo acusó de demagogo y dijo que se debía a su rechazo al carnaval por sus creencias religiosas.

    Esta situación dejó en vilo a la ciudad por varios días ya que algunas agrupaciones llegaron a plantear la suspensión del carnaval debido a las dificultades económicas que les causaría la decisión del prefecto.

    Sin embargo, después que la secretaría de Turismo de la ciudad les garantizara la asistencia para conseguir patrocinadores las escolas aceptaron realizar el desfile, que representa la principal atracción turística de la ciudad.

    Las críticas más duras del primer día de desfiles provinieron de la escola Estacao Primeira de Mangueira, que dedicó todo su desfile a criticar a Crivella y a exaltar la fiesta popular, contraponiendo la tradición carnavalesca con las creencias conservadoras del prefeito.

    Otra de las escolas que se enfocó en la crítica política fue la debutante Paraiso do Tuiutí, que puso en uno de sus carros alegóricos como destaque a un Michel Temer disfrazado de “vampiro neoliberal”, en un enredo que repasó los principales hitos de la lucha contra la esclavitud. La alegoría tiene que ver con la reforma laboral impulsada por el presidente, que es comparada con el trabajo esclavo.  

    Pero en la calle también se escuchan las críticas, y hasta algún insulto, al prefecto que amenazó la fiesta más popular de los cariocas. El carnaval de rua es uno de los principales bastiones de la crítica contra los gobiernos de Crivella en Rio y de Temer en Brasil.

    Uno de los blocos más críticos con el prefecto fue “Simpatia é quase amor”, que se traduciría como “La simpatía casi es amor”, que desfila por el barrio de Ipanema en las tardes del sábado y del martes.


    Los datos del carnaval

    Según cálculos oficiales, en la semana de festejos Rio de Janeiro recibe un millón y medio de turistas que dejan ganancias por un total de 975 millones de dólares.

    En total, según datos de Riotur, se autorizó el desfile de 473 blocos, que realizarán 596 desfiles entre el viernes 9 y el domingo 18 ya que varios de ellos lo hacen varias veces en la semana.

    El Carnaval de Rua como se lo conoce en Rio recibió este año un récord de inversión privada, ante el retiro de los fondos públicos. Se alcanzó un total de 35 millones de reales, algo menos de 11 millones de dólares. Los principales donantes fueron dos empresas multinacionales: Dream Factory, que es una empresa con sede en Brasil y Portugal que organiza eventos como el Rock’n Rio, y nuestra conocida aplicación de transporte Uber.

    Además la cerveza Antarctica patrocina directamente a 400 blocos, aunque no trascendió el monto de la inversión.

    El sábado en la mañana desfiló por el centro de Rio el bloco más antiguo, el Cordao da Bola Preta, que ha visto al carnaval transformarse de un festejo de pobres mestizos, negros y mulatos a la fiesta más famosa del planeta.

    Se estima que 1,5 millones de personas asistieron al desfile, según los organizadores. Al mismo tiempo, en Copacabana, el Bloco da Favorita convocó a 690 mil personas.

    Desfilar en una escola do samba cuesta en promedio unos 1.500 reales, aproximadamente 500 dólares, si el interesado entabla un contacto directo con los organizadores. Si la transacción se realiza a través de una agencia de viaje el costo puede cuadruplicarse.

    Si la idea es mirar el carnaval desde las tribunas del Sambódromo en el desfile de las campeonas del próximo sábado las opciones van desde la entrada más barata de 270 reales (alrededor de 90 dólares), hasta los 630 (alrededor de 210 dólares).

    El sambódromo tiene 700 metros de largo y alberga más de 70 mil personas cada uno de los tres días de desfile. Las escolas que desfilan son 13 (7 el domingo y 6 el lunes) y el sábado en el desfile volverán a hacerlo las 6 primeras colocadas.


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