OIR CON LOS OJOS

Veinte años de 'Harry Potter y la piedra filosofal'.

Veinte años de 'Harry Potter y la piedra filosofal'.

¿Tienen los libros de Harry Potter asegurado su lugar entre los grandes clásicos de la literatura infantil, o pasarán de moda? Oír con los ojos presentó dos respuestas sobresalientes y antagónicas a esta pregunta: las de Harold Bloom y Umberto Eco.

Harry Potter y la piedra filosofal, de J.K. Rowling, publicado por primera vez en junio de 1997 en Inglaterra, lleva vendidos más de 120 millones de ejemplares -los siete libros que componen la serie, publicados a lo largo de los diez años siguientes, suman unos 500 millones- y por encima de lo evidentemente asombroso de estas cifras, que vienen a igualar en tamaño a Harry Potter con Cervantes y con su Don Quijote; por encima de la fascinación que despierta la historia personal de su autora, una mujer común convertida en multimillonaria y en una de las personas más influyentes de Inglaterra; lo que más interesa acaso a la literatura es la pregunta por el destino literario de Harry Potter, un personaje infantil de nuestro tiempo en el que se reflejan los apetitos lectores de los niños de nuestro tiempo, que parece haberse guardado un lugar de privilegio en las bibliotecas del porvenir al lado de la Alicia de Lewis Carroll, el Peter Pan de James Barrie o el Mowgli de Kipling, es decir al lado de los más grandes personajes literarios creados para el deleite de los niños. ¿O es que cabe dudar de su permanencia?

Es postulable que los libros de Harry Potter son la gran aventura lectora de nuestro tiempo, y no sólo para los niños. Sin embargo, hay quienes no creen en la durabilidad de estos libros. Por ejemplo, el gran profesor y crítico Harold Bloom (Nueva York, 1930), que ha dicho “that's not literature, that's just slop” (eso no es literatura, eso es sólo basura), y arguye que la comparación de Harry Potter y la piedra filosofal con auténticos grandes clásicos infantiles, como El viento en los sauces o La telaraña de Charlotte, prueba su esencial debilidad, su carácer de literatura de circunstancia: “no hay nada allí para leer, sólo una interminable serie de clichés que no exigen nada de sus lectores (...) Aunque el libro no está bien escrito, eso no es en sí un impedimento para apreciarlo. Es mucho mejor ver la película “El mago de Oz” que leer el libro en el que está basado el guión de la película, pero hasta ese libro guarda cierta virtud imaginativa. Harry Potter y la piedra del filosofal, no. Es sólo moda, desaparecerá, y las razones de su éxito deben indagarse en otra parte, no en el libro”, dice Bloom. 

Umberto Eco (Alessandria, 1932 – Milán, 2016), por su parte fue y sigue siendo a través de sus libros un gran defensor de la serie de Harry Potter: “Estas historias son, sí, historias de magos y brujos, y a nadie debe sorprender que consigan tanto éxito, porque a los niños siempre les han gustado las hadas, los enanos, los dragones y los nigromantes, y nadie ha pensado que Blancanieves fuera efecto de un complot de Satanás; han alcanzado el éxito que continúan teniendo porque su autora (no sé si por una intención muy culta, o por un instinto prodigioso) supo poner en escena algunas situaciones narrativas verdaderamente arquetípicas”, escribió en 2002.

Un mago cuya inmortalidad parece, sí, asegurada, es el imaginado por Goethe en su poema Der Zauberlehrling y llevado a la música en forma de scherzo por Paul Dukas (París, 1865 – 1935) bajo el título L'Apprenti sorcier. Se trata de una de las obras musicales más vivas y encantadoras de toda la música francesa, desde su estreno en 1897 y hasta nuestros días, con dos o tres asociaciones cinematográficas que han acrecentado enormemente su fama, como su inclusión en la película de Walt Disney Fantasia (1940), en la que se puede ver al ratón Mickey interpretando al joven brujo.

El epílogo de esta edición de Oír con los ojos estuvo dedicado a Dukas y a El aprendiz de brujo, del que se pudo escuchar un pasaje en una versión de la Filarmónica de Nueva York, dirigida por Leonard Bernstein.

Harold Bloom acerca de Harry Potter: Can 35 Million Book Buyers Be Wrong? Yes. En The Wall Street Journal. Julio de 2000.

Umberto Eco acerca de Harry Potter: vertido al español en La Jornada (México), Diciembre de 2002.

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