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“La diosa y la noche”, la novela de Rosa Luna

“La diosa y la noche”, la novela de Rosa Luna

Para Jorge Chagas, el autor de este libro, “Rosa Luna representa la capacidad de superar obstáculos. Los tres primeros que tuvo fueron ser mujer, negra y pobre”.

El escritor, historiador y periodista Jorge Chagas escribió “La diosa y la noche”, una ficción que aborda la historia de la vedette.

“Ella tenía unas memorias, ‘Sin tanga y sin tongo’, de fines de los ochentas, un libro donde ella cuenta gran parte de su vida. Antes de escribir este libro le pegué varias lecturas a sus memorias, me parecieron muy interesantes las cosas que decía, especialmente lo que estaba entrelíneas” explicó Chagas, quien también entrevistó a distintos actores vinculados a la vedette. Como periodista, Chagas incluso llegó a entrevistar a la propia Rosa Luna.

“Rosa Luna representa muchas cosas, tal vez lo más importante sea la capacidad de superar obstáculos. Muchas cosas en contra. Y su fuerza de voluntad, que le permitió convertirse en lo que es” aseguró el autor. “Los tres primeros obstáculos: mujer, negra y pobre”.

“No nació en ningún hospital, nació en Cuareim 1080, en Mediomundo. En su memoria no tiene una visión idílica del Mediomundo. Recuerda una pieza oscura con muchas necesidades, las mujeres pariendo hijos con padres ausentes, hambre, frío, necesidades constantes; la madre a veces no tenía para darle alimento o medicamentos… una vida muy dura. Sí es cierto que en el Mediomundo había una gran solidaridad: una de las cosas de las que estaban orgullosos los que vivían en el Mediomundo es que nunca hubo un hecho de sangre, nunca un hecho delictivo”.

Mala palabra: candombe

En su libro, Chagas aborda episodios donde Rosa Luna fue excluida de los “bailes de la raza”, eventos organizados por la comunidad afrouruguaya.

“En esa época el candombe estaba marginado, no era de gente de clase media ni mucho menos de clase alta. Pertenecía a cierto grupo. La gente iba y miraba. Los intelectuales que había de la raza negra entendían que eso era nocivo porque no permitía la integración en la sociedad. Por eso en los ‘bailes de la raza’ no había tambores. Por eso no se permitía que entrara gente que no tuviera dos apellidos. Si eras hijo natural, chau, no entrabas, no formabas parte de ese grupo. Se entendía que había que fomentar la decencia, las familias formales… si la persona era hijo natural venía de una relación pecaminosa, non sancta. Rosa Luna era hija natural, candombera, hija de la noche, y no podía ingresar” explicó el escritor.

“La novela no juzga. No busca juzgar a esas personas. Como ella mismo lo dice en la novela: buscaban lo mejor para la colectividad. Buscaban una forma de integración, acaso por un camino errado. Es muy fácil decirlo ahora. Tal vez se me dirá: 'Tendrían que haber comprendido que el candombe formaba parte de las raíces, de sus propias tradiciones'. Pero ellos miraban al resto de la sociedad y veían que el candombe no encajaba. Fomentaban el estudio, la lectura, el buen hablar, que la familia tiene que ser estable. Eso no es necesariamente malo pero se produce una división, un quiebre en la colectividad negra que no me animo a decir que hoy está totalmente solucionado. El quiebre entre el 'Negro che' y el 'Negro usted'.  El profesor Barrán decía ‘El historiador no tiene que juzgar, tiene que explicar y comprender’. El novelista tampoco busca juzgar. Busca plantear un hecho y que el lector saque sus propias conclusiones”.

Rosa Luna y la noche

El libro de Chagas también aborda a Rosa Luna como parte de la noche montevideana. “El mundo de la noche de fines del cincuenta y principios de los sesentas. El del Antequera, donde iba de todo. Carnavaleros, gente de la noche, periodistas, políticos, tangueros. Muchos artistas de Buenos Aires. También gente de mal vivir. Mujeres de la noche que hoy son leyenda, como la Piba Tornillo, la Bella Otero, y el temible Sebo Negro” contó el autor.  “En ese mundo está Rosa Luna”.

En la novela, hay quienes buscan convencer a Rosa Luna de que ejerza la prostitución. Consultado sobre si Rosa Luna llegó a hacerlo, Chagas contestó: “No lo sé. Lo que sé es que ella estaba en ese mundo, vivía en ese mundo, estaba toda la noche ahí. Y el mundo de la noche tiene códigos, códigos terribles muchas veces, pero códigos al fin. Y ella los aprendió, porque si no, no se sobrevive”.

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