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Game of Thrones: telenovela, sexposition y cosplay

Game of Thrones: telenovela, sexposition y cosplay

Aprovechando el estreno de la séptima temporada, Valeria Tanco le dedicó una columna a “Juego de Tronos”. Y como al aire quedó corta, ahora le dedica unas líneas a la serie de George R. R. Martin.

Por primera vez una serie de HBO logra crecer en forma constante en audiencia a medida que pasan las temporadas. La sexta en 2016, tuvo un promedio de 25 millones de televidentes en Estados Unidos, lo que representó un 15% de aumento con respecto al promedio de la temporada anterior.

Más de siete millones de ese total ven el estreno en vivo de los domingos a la noche. Esto hace de Game of Thrones (GOT) una de las últimas trincheras del consumo televisivo tradicional de un capítulo por semana a la hora señalada. Entre otras explicaciones de la ortodoxia, está la de evitar el gran peligro de los spoilers en las redes sociales, donde la serie tiene vida propia.

El resto de los televidentes son usuarios de los servicios de HBO on demand, HBO Now y Go. Con respecto a la temporada 5, el número creció un 70%. Como dicen los directivos felices de HBO, esos servicios permitieron agrandar la torta, no cambiar la forma de consumo ni bajar el número de suscriptores al canal premium.

Además, algo que no alimenta la felicidad de los directivos de HBO, es una de las series más pirateadas de la historia.

¿Qué tiene GOT que la transforma en una adicción casi universal?

Es hija de su época y no se ata a ninguna otra. En estos años y debido a que la realidad es demasiado fuerte y cercana ha habido un renacimiento exitoso de ficciones distópicas, ucrónicas y de fantasía. Mundos peores que el nuestro y/o mundos a los que escaparse. Y por más que haya referencias, por ejemplo a la Edad Media, el mundo de GOT no es reconocible en ninguna época concreta. A lo que suma un lado de fantasía con zombies, dragones y hadas del bosque.

Hay una mezcla de géneros y una diversidad apta para casi todos los gustos. El género fantástico, la intriga política, la acción y la aventura, las relaciones interpersonales románticas, familiares y de poder: eso y más tiene su lugar en GOT. Es que el universo creado por George RR Martin para la saga literaria Canción de hielo y fuego en la que se basa la serie es vasto, superabundante en geografía, clima, linajes, tramas, organizaciones sociales y políticas. Y en personajes. Lo que ha permitido líneas argumentales que florecen y marchitan en forma vertiginosa. Cualquiera puede morir. Cualquiera puede matar.

Es una telenovela sofisticada. Un personaje queda ciego. Otros son hijos de un incesto. A otro lo tiran de un precipicio y queda paralítico. A otro le matan a la esposa. A otra la casan a la fuerza. Un rico y noble se enamora de una desclasada prostituta. Otro es un bastardo que no sabe que es hijo de un rey. Otra es una noble haciéndose pasar por plebeya para sobrevivir.

Abundan los primeros planos de los personajes, que miran hacia la lontananza con cara de sufridos, conspicuos o enojados y dicen sus parlamentos trascendentes.

Todo esto y más envuelto en distintas capas de geopolítica, estrategias bélicas, tomas y caídas de poder; que es lo que le da su toque de distinción. El mismo que ostentan las telenovelas brasileñas, esas que pararon el país-continente durante años.

Es la Sexposition Premium. Como no alcanzaba con etiquetarla pornosoft, el crítico Myles McNutt acuñó un término particular para lo que sucede en GOT que luego otros de sus colegas aplicaron con retroactividad a distintos productos de ficción televisiva y cinematográfica. Sexposition es cuando el sexo se usa como escenografía o telón de fondo en movimiento para adornar o condimentar escenas de diálogos o monólogos que suelen ser largos y explicativos. No soy una de los que espera programas de TV o películas “inteligentes” y no creo en el espectador “inteligente”. Tampoco es que me sienta insultada por el artilugio, de hecho se utiliza en una de mis series favoritas, Los Soprano. Lo que me pasa es que en el caso de GOT directamente me aburre, me saca de ambiente. Los detractores de la sexposition sí lo consideran una afrenta al consumidor: los creadores le ponen los chirimbolos y las lucecitas para mantener su atención, ergo lo tratan de onanista adolescente, algo impensable en una serie “inteligente” como esta.

El Premium va porque en la nueva televisión de HBO, Netflix y más la libertad es libertinaje. Sin las ataduras de las restricciones de los canales abiertos, las ficciones exudan sexo y escenas subidas de tono sin ton ni son. Sin embargo, sigue habiendo un límite autoimpuesto, el del full frontal masculino. Por más que en GOT hubo alguno, se han escrito artículos sobre la desproporción de mujeres desnudas contra hombres y la falta de penes. Hasta una de las protagonistas, Emilia Clarke, declaró que le gustaría ver más igualdad de género a la hora de perder las ropas.

Permite un cosplay democrático. El vestuario de la serie es tan diverso y ambicioso como sus narrativas, tanto que termina bordeando el disfraz. Si uno lo piensa en términos fantásticos, es divertido imaginarse con la peluca rubia de la madre de los dragones o el abrigo negro con piel en el cuello de Jon Snow.

Lo de democrático viene por una asociación caprichosa. No solo podemos imaginarnos con los trapos encima, sino también en esas pieles ficticias. Hay algunas especialmente encantadoras, las de los personajes que sobreponen las limitaciones, ya se propias físicas o las de su entorno, y se vuelven más que sobrevivientes, poderosos. Se vengan de los que se han aprovechado de sus debilidades de manera efectiva y lapidaria. El sueño del pibe.

GOT entra en su recta final de dos temporadas, la séptima se acaba de estrenar y la octava no se sabe si irá en 2018 o 2019. En lugar de 10 episodios como las anteriores, la actual tendrá siete y la última seis. Para compensar, algunos capítulos van a ser más largos que la hora habitual y llegarán a tener 80 minutos.

Desde la temporada 5, la serie se vio forzada a abandonar definitivamente su fuente literaria. George RR Martin no ha podido terminar sus dos últimos envíos de la saga Canción de hielo y fuego. El sexto y penúltimo tenía fecha para diciembre de 2015 y el autor se deshizo en disculpas cuando no pudo llegar con él. Por este motivo, a partir de la sexta temporada de la serie la dupla creadora David Benioff y D.B.Weiss han guionado en forma autonómica.

Bonus Track

¿Cómo carajo hacés para escribir tantos libros tan rápido? La clase de Stephen King a George RR Martin que grafica la diferencia entre un escritor y alguien que escribió algo alguna vez.

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