Amarna Miller: "El mayor estigma del porno no es el porno; es la sociedad"

Amarna Miller: "El mayor estigma del porno no es el porno; es la sociedad"

Amarna Miller es licenciada en Bellas Artes. Trabaja para varias revistas culturales y medios digitales, ocupando roles de directora, productora y escritora. Pero lo más difundido de la madrileña nacida en el 90’ es su trabajo como actriz de cine para adultos, donde se inició con apenas 19 años. Hoy, ya consagrada en el rubro, reside en Los Ángeles, y está vinculada con algunas de las productoras de pornografía más reconocidas a nivel mundial como Private o BangBros.

Por César Giacosa

Llama la atención el perfil de esta “pornstar intelectual”, que a nivel local dio la nota hace algunos meses cuando publicó en su blog una entrada titulada “Enamorada de José Mujica”. “No me cansaré de sacar citas del antiguo presidente de Uruguay. Y es que José y sus declaraciones merecen todo mi respeto”, escribía Amarna, que también aprovecha su blog para confesarse bisexual, fundamentalista del “porno ético”, apasionada de los viajes y la escritura, del arte y la fotografía.

Quizás sea entonces, un poco mezquino quedarse sólo con lo que este personaje tan peculiar nos muestra cuando está desnuda frente a las cámaras. O quizás no. Pero de todos modos, Espectador.com decidió hacerle una entrevista exclusiva, donde Amarna contó algunas de las vicisitudes en la industria triple equis y del trabajo sexual en general, la necesidad de sobreponerse a las presiones familiares y sociales, y hasta tocó el tema de la actividad sindical en la pornografía.

Lo primero que Amarna dejó en claro en la entrevista es que ella no desembocó en el porno por necesidad, ni por descarte o alternativa. “Yo me dedico al porno porque me gusta el porno. Si hubiera querido ser actriz convencional, hubiera intentado ser actriz convencional. Mucha gente piensa que las chicas que estamos en la pornografía buscamos un trampolín para conseguir la fama para poder dejar el porno, cuando este no es mi caso para nada, ni tampoco el de muchas otras actrices”.

“Si me proponen una película de cine convencional que me interese y pueda aportar algo en ella, estaré encantada en aceptar la propuesta. Me baso en hacer las cosas que me gustan y que me completan a nivel personal y profesional. El porno, hoy por hoy, me está aportando muchas cosas en mi vida. Si uno de los requisitos para aceptar la película convencional fuera dejar el porno, no lo aceptaría, desde luego”. Así respondió Amarna al consultarle su reacción frente a una hipotética propuesta de Hollywood, jugosa en lo económico, pero que la quisiera alejar de la pornografía por cuestiones de imagen.

“Quiero tener el suficiente dinero para no tener que preocuparme por el dinero. No me considero materialista para nada, y creo que este es uno de los motivos por los cuales me siento identificada con el pensamiento de Mujica. No quiero ser rica ni famosa. Lo que quiero es llevar la vida que quiero llevar con la libertad de poder hacerlo, sin preocupaciones”.

¿Habría más chicas dedicadas al porno por voluntad, como lo hace ella, si no fuera un trabajo tan estigmatizado? Amarna llevó esta pregunta a un plano más abstracto. “Esto no es un caso excepcional de la pornografía. Pasa en todos los rubros, en todo el mundo. La gente debería plantearse realmente que quiere hacer con su vida, en vez de pensar las consecuencias que tendrá en su entorno y en la sociedad sus actos. El mayor estigma de la pornografía no es la pornografía, es la sociedad. El problema del porno no es el porno en si, sino la concepción que la sociedad tiene del mismo”.

Siguiendo esta línea, la actriz llegó a una reflexión amparada en su experiencia personal. “A nosotros nos dan un modelo de conducta absolutamente pactado desde que somos pequeños. Este modelo es siempre el mismo: tienes que estudiar, conseguir un trabajo, una esposa o marido, casarte, tener una hipoteca, conseguir una casa... si te sales de este modelo que han construido, te conviertes en una rara avis, una oveja negra”.

Finalmente, Amarna Miller se refirió al progresivo acople del porno a la legalidad y de la pornografía como industria. “El porno está todavía en pañales como industria. En EEUU, donde estoy ahora mismo, la cosa está bastante desarrollada. El problema, justamente, es que el porno sigue siendo considerado por la mayoría de los gobiernos como algo negativo, altamente vinculado a la prostitución. Esto crea un estigma hacia las trabajadores sexuales, y nos deja desprotegidas frente a los abusos. ¿La solución? Primero y antes que nada, que se legalice la pornografía en los lugares donde aún es ilegal. Y como paso siguiente, que sean creadas organizaciones de protección para actores y actrices, y también para las productoras, desde luego”.

Con respecto a esas organizaciones que Amarna menciona, existe un ejemplo bien claro en el cual pudo basarse. “APAC significa para mi es la gran maravilla de estar trabajando en EEUU: es una asociación de actores y actrices porno que se dedican a regular la industria. APAC envía comunicados cada vez que hay algún evento o problema dentro de la pornografía, para que sepamos lo que podamos hacer. Todos los meses se organizan charlas donde hablamos temas que pueden preocupar dentro de la industria, como pueden ser los cachés o a la competencia desleal, entre otros asuntos”.