Cultura

"El Ingeniero": una película "sobre el Uruguay, no solo sobre el fútbol uruguayo"

Desde el viernes pasado se está exhibiendo en las salas de cine de nuestro país la película "El ingeniero", una ficción que explora algunos de los aspectos más polémicos del mundo del fútbol desde una historia muy particular, en donde se ahonda más en los diálogos sobre la vida y la filosofía que en las imágenes referentes a lo deportivo. En Perspectiva conversó con el director de este filme, Diego Arsuaga, y con su actor principal, Jorge Denevi, que encarna al ingeniero Erramuspe, un director técnico retirado que al final de su vida decide contarle a un periodista un secreto que mantuvo durante mucho tiempo. En la entrevista, en la que también participaron los integrantes de La Tertulia de los jueves, Arsuaga y Denevi aseguraron que "El ingeniero" no es una película sobre fútbol, sino que es más bien una historia que tiene que ver "con una forma de pensar y de vivir" de los uruguayos.

"El Ingeniero": una película "sobre el Uruguay, no solo sobre el fútbol uruguayo"


(emitido a las 9.03 Hs.)

EMILIANO COTELO:
En un país como Uruguay, tan apasionado por el fútbol, parecía claro que el cine tenía que empezar a contar historias con este tema. El año pasado, casi al mismo tiempo, se estrenaron las primeras de estas películas, ambas documentales: “Manyas”, de Andrés Benvenutto sobre los hinchas de Peñarol, y “3 millones”, de Jaime Roos y su hijo Yamandú sobre la Celeste y el Mundial de Sudáfrica.

Ahora es el turno de la ficción. Desde el viernes pasado se viene exhibiendo “El ingeniero”.

(Audio “El ingeniero”.)

EC - Esta película, la tercera del director Diego Arsuaga, se mete con el fútbol explorando algunos de sus aspectos más polémicos: los mareos que provoca el éxito, la obsesión por los resultados inmediatos, la corrupción y hasta el periodismo especializado. Y lo hace de un modo singular: una larga entrevista de un periodista a un director técnico retirado que al final de su vida decide contar un secreto que mantuvo durante mucho tiempo.

¿Cuánto de real hay en esa historia? ¿Qué mensajes pretende trasmitir? ¿Qué expectativas tienen sus realizadores sobre los efectos que pueda generar?

De eso vamos a conversar con el director, Diego Arsuaga, y con el actor principal, Jorge Denevi, que encarna al ingeniero Erramuspe.
     
Desde ya, felicitaciones. Supongo que están conformes, ¿no?

DIEGO ARSUAGA:
El otro día, cuando hicimos el preestreno con el público, nosotros dos íbamos a salir de la sala porque ya la habíamos visto bastante, pero nos quedamos parados en el pasillo. Al final la vimos toda, y cuando estaba terminando le digo [a Jorge]: “A mí me gusta mucho”, y me dice: “Sí, a mí también”. Nos fuimos los dos contentos.

JORGE DENEVI:
Sí, lo que pasa es que uno cuando la va viendo se pone muy crítico, excesivamente tal vez, entonces no goza de lo que hizo, sino simplemente está buscando los defectos, las larguezas. Es un proceso que hicimos juntos; no el del montaje en sí, sino el ir juzgándola para ir sacando, poniendo, arreglando. Y ese día nos abandonamos. Creo que nos pasó a los dos, que incluso pensábamos entrar, salir, entrar, salir, como hacen muchos directores y actores, no ver la película entre el público, pero finalmente nos quedamos y quedamos muy conformes y contentos.

EC - ¿Está bien definir a “El ingeniero” como una película sobre fútbol?

DA - Para mí no, para mí el ingeniero se dedicó al fútbol en una vida pasada antes de retirarse como se podría haber dedicado a muchas otras cosas. Y con la serie de problemas y todo eso que cada profesión conlleva. En este caso fue el fútbol, y es un tema sobre el que yo personalmente me siento muy libre escribiendo y hablando. Es la parte de atrás del fútbol, que es algo que conozco porque me viene familiarmente.

EC - El tráiler de la película es bastante ambiguo en ese sentido. Porque si bien en los primeros segundos menciona al director técnico y el misterio que lo rodea desde que se retiró, después el 80% de la sinopsis está dedicado a otros temas que, curiosamente, en la película ocupan una proporción bastante menor.

DA - Sí, es tramposo, si hubiéramos hecho un tráiler solo de fútbol o de las cosas más polémicas del fútbol, creo que estaríamos engañando. Es lo que yo he percibido, no quiere decir que sea así, pero me parece que para el público que no tiene conocimientos de fútbol, que tiene una cantidad de riqueza a nivel racional pero que no entiende de fútbol, se engancha más con la parte filosófica o de modo de vida o algo de eso. A esa gente le llega mucho más la película.

EC - El título de la película, “El ingeniero”, ¿cómo lo eligieron? Porque pensándolo me parece bastante riesgoso. Nadie se imagina que está relacionado con el fútbol, pero tampoco da ninguna pista de cuál puede ser el tema o el argumento. Es más, hasta puede espantar a algunos, porque los ingenieros son tipos “aburridos”. ¿Por qué se jugaron a ese título?

DA - Por el misterio, nunca se cuestionó. La película que se llamó “Corazón de fuego. El último tren” se llamaba en realidad “Los durmientes”, pero hubo cuestionamientos del resto de los coproductores y no se usó porque era justo la época de los atentados en España y todo eso, entonces no se quiso usar ese título que tenía otro significado. Pero hasta el día de hoy el mejor título para esa película para mí sigue siendo “Los durmientes”. Acá nadie lo cuestionó una vez que se puso el título y como no dependíamos de nadie, quedó “El ingeniero”.

EC - Jorge, ¿por qué te gustó el guion? ¿Por qué te entusiasmó el personaje que Diego te propuso?

JD - Tiene relación con la pregunta que hiciste. Cuando leí el guion lo primero que vi no fue solo una temática futbolística, futbolera, sino que tenía para mí toda una relación con una forma de pensar y de vivir y con acontecimientos que son uruguayos, que trascienden el fútbol: la rectitud, la honestidad, la deshonestidad, la corrupción. Todo esto que está en la película va más allá de un simple –que no es tan simple– partido de fútbol; tiene que ver con lo que vivimos a diario, con lo que nos cuestionamos a diario. Yo decido las cosas cuando hago la primera lectura de todo, no doy vueltas. Si me doy cuenta de que yo entro ahí, con mi cabeza, con mi psicología, con mi posibilidad, la hago. De entrada le dije a Diego: “Creo que esta es una obra sobre el Uruguay, no solo sobre el fútbol uruguayo”, y me dijo: “Bueno, es posible”. Además me seducía enormemente el personaje, ese personaje duro de alguna manera pero tierno de otra manera, que representa el sentir de un Uruguay que queremos creer que aún existe.

EC - Miren lo que dice uno de nuestros oyentes, Matías, de Colonia Miguelete: “Menotti alguna vez dijo: el que solo sabe de fútbol ni de fútbol sabe”. Tiene algo que ver con la película, supongo.

DA - El profesor Ricardo de León en un momento le dijo a mi padre: “Arsuaga, tenga en cuenta que para dirigir un equipo técnico tiene que traer a un tipo preparado, no puede ser un tipo del fútbol nada más. Tiene que ser preferiblemente un profesional”.

EC - Diego acaba de aludir a sus antecedentes familiares, que para algunos de nuestros oyentes pueden ser conocidos y para otros no. Diego es hijo de Eduardo Arsuaga.

DA - Presidente de Defensor.

EC – Sí, y uno de los más importantes dirigentes que ha tenido Defensor en los últimos tiempos. Has mamado el ambiente de fútbol desde chiquito, lo conocés muy de adentro. Supongo que a cada rato tenés que aclarar quién es que está opinando en esta película, si está opinando Eduardo Arsuaga o si estás opinando tú.

DA - No, primero que Eduardo Arsuaga no opina, y la mayoría de las cosas que he sacado han sido de rebote y porque me sucede como dice el hijo del ingeniero: “Yo me entero de más cosas porque me dicen: ‘¿Sos el hijo de Arsuaga?, y me cuentan una cantidad de cosas’”. Cosas feas, cosas lindas, cosas muy lindas que nunca me contó mi padre sino que me contaron compañeros de la directiva de él, que no entienden por qué no las cuenta. Es un tipo muy reservado, sobre todo en ese tipo de cosas.

EC - Ustedes ya lo aclararon, no es una película sobre fútbol, o no es una película solo sobre fútbol, pero cuando se basa en el fútbol, cuando alude al fútbol, ¿es al fútbol uruguayo que alude? Porque esta es una de las tantas zonas borrosas que tiene la película. Hay alusiones muy concretas a dirigentes, a técnicos, a periodistas, se puede entender que tal comentario viene a propósito de fulano de tal, pero no hay nombres, y además, aunque está filmada en Uruguay, la producción es uruguaya y el elenco es uruguayo, nunca se menciona expresamente a Uruguay.

DA - No.

EC - ¿Eso fue hecho con cuidado?

DA - No, en realidad es ficción, pero recoge muchas cosas que sucedieron, y no solo acá. Hay frases textuales, la frase de Aragonese es de una conferencia sobre fútbol que vi en vivo: “El fútbol es ganar y ganar y ganar, y ganar y ganar y ganar”. El tipo le quería repreguntar y él seguía repitiendo: “Ganar, ganar, ganar”, y esa frase la toma en un momento el personaje. Los mojones de lo que dice son sacados de 70 directores técnicos puestos en un solo, básicamente uruguayos. Hay de otros lugares, pero son básicamente uruguayos y están volcados en este solo personaje.

EC - Otra omisión, supongo que deliberada también: no hay imágenes que refieran directamente a la cultura del fútbol: no aparecen estadios, no aparecen camisetas, ni jugadores… Creo que no se ve siquiera una pelota.

DA - No se ve una pelota, se ve solo una bandera en la casa del ingeniero, una bandera del Cagliari enmarcada.

EC - Exactamente. Apenas si aparece la voz de un relator de fútbol relatando esa final de la Copa América en la que el ingeniero Erramuspe no sale a la cancha. ¿Por qué? No sé si la respuesta es de Diego o la puede dar Jorge como protagonista. ¿Cómo ves eso de que no estén gráficamente los elementos del fútbol?

JD - Fue Diego el que tomó la decisión. Yo puedo decir, desde mi punto de vista, que lo que vemos todos los días como hinchas de fútbol podía llevar lo que está diciendo la película por otro lado. A todos nos entretiene ver goles o ver jugadas reiteradas, pero las vemos hasta en los avisos publicitarios. Acá se trataba de llevar al espectador a otro terreno: piense, medite sobre este tema, vea que hay otro lado del fútbol en el cual también hay que pensar, y no solo salir a festejar triunfos en la calle. Y no se menciona a Uruguay, pero el paisaje es uruguayo.

EC - A eso iba a continuación. Si bien no están los elementos del fútbol, la película, los diálogos, todo transcurre en unos escenarios impresionantes, visualmente muy atractivos. Son paisajes de Lavalleja y Maldonado básicamente.

DA - Básicamente de Maldonado, nos metimos en Lavalleja solo para filmar la casa del ingeniero.

EC - La casa del ingeniero es el castillo de Batlle Pacheco, La Peña Blanca en las sierras de Minas.

DA - Lo que está bien marcado es el camino a La Salamora, tenés que seguir un poquito, en vez de doblar hacia La Salamora seguí el camino y llegás al castillo de Batlle.

EC - También está filmada en el Arboretum Lussich, en el cerro Pan de Azúcar. ¿Cómo se tomó la decisión de filmar en esas locaciones?

DA - Un capricho del que escribió el guion, que vive en la zona y la conoce muy bien. La conoce y la adora.

JD - Un tipo de ciudad, como yo, totalmente montevideano, pasé a conocer la naturaleza de la mano de Arsuaga y la película. En las semanas de filmación que tuvimos la descubrí, y ahora me sorprende que espectadores como tú vean esto y lo vean reflejado en el cine. Para mí se integró rápidamente como parte del personaje, pero digo: “Pero ¿cómo?, ¿el cine no había retratado esto antes?”. Me lo pregunté realmente, he visto películas uruguayas. Y hay otros lugares también en Uruguay, entonces ¿por qué nunca los hemos visto y sí conocemos los paisajes de Suiza como la palma de la mano?

EC - Voy a agregar otra cosa que puede ser polémica si la escuchan otros directores de cine uruguayos: tengo la impresión de que pocas veces el cine uruguayo ha mostrado un Uruguay tan esplendoroso: los paisajes de las sierras –los montes, una quebrada, un espejo de agua–; la casa del ingeniero –el castillo de Batlle Pacheco–, que luce espectacular por fuera y por dentro; el sanatorio que parece del primer mundo, las imágenes de ciudad también. En general las películas nacionales, por diferentes razones, han tenido como escenografía un Uruguay decadente, descascarado, gris. Esto es todo lo contrario, la diferencia golpea.

DA - Yo vivo por ahí, lo adoro y me parece magnífico.

EC - Pero esto faltaba en el cine uruguayo. No digo ese paisaje en particular, faltaba una película que implícitamente, si se quiere, termine siendo también una promoción fantástica del Uruguay y sus lugares.

DA - Recién decíamos que no se muestra nada de fútbol; me parece que es un viaje a descubrir la otra cara del fútbol y un viaje a descubrir otra parte de Uruguay que no se ve mucho. Yo todo eso lo conocí por primera vez en carreras de aventuras que te dan dos puntos en un mapa y tenés que llegar de un punto al otro, y de repente empezás a pasar por lugares que decís: “Puta, qué lindo que es esto”. Llegás generalmente caminando o en bicicleta, hay lugares a los que no llegás ni siquiera a caballo, y acá hemos llegado caminando a algunos lugares para filmar…

JD - Sobre un lugar me consultaron específicamente: “¿Podés hacer ese camino?”, tuvimos que hacer una hora de caminata porque no se llega de otra manera. Y una acotación: cuando decís “un hospital del primer mundo”, es el Hospital de Clínicas.

EC - Esa es la sorpresa cuando uno ve los créditos al final.

JD - El tema es que al Hospital de Clínicas en general lo ves en los noticieros cuando se muestran las humedades. Es para qué lado enfocás la cámara, nada más.

DA - Hay muchos pisos en el Hospital de Clínicas y cada uno es un mundo.

***

EC - Hablemos de cómo juega el paisaje, cómo juega la naturaleza en la película. Ocurre que las disquisiciones, las opiniones sobre fútbol se van mezclando permanentemente con referencias a los árboles, las plantas y los paisajes que se muestran. Ocurre que resulta que el ingeniero es ingeniero agrónomo, parece que la gente no sabía eso, se lo llamaba “el ingeniero” en su época de director técnico, pero faltaba agregar la segunda parte de la profesión. ¿Cómo terminan incidiendo esos otros conocimientos, esas referencias en el guión? ¿Cómo se metió todo esto en la película?

JD - Creo que un técnico de fútbol, como también un director de teatro, es un individuo que es recibido de todo sin recibirse de nada, se puede haber recibido de algo, pero en definitiva es un conocedor de la psicología humana. Si un director técnico no es un motivador… lo vemos en las charlas de Guardiola, yo soy apasionado, cuando hay un reportaje a un técnico y sobre todo un técnico de fútbol o de básquetbol, que me interesa, de boxeo también, me quedo mirando. De toda la vida, no de ahora.

EC - Ya tenías esa inquietud de antes.

JD - Totalmente, desde siempre, de toda la vida.

EC - Así que tenías bien registrado al director técnico.

JD – Completamente. La profesión mía, de director teatral, y la de director técnico de fútbol tienen muchísimo en común. Hay que ser un gran motivador, no solo saber de fútbol o no solo saber de teatro. Yo conozco gente que sabe de teatro muchísimo más que yo y sin embargo a la hora de dirigir sus espectáculos no funcionan, porque no conocen cómo hacer llegar el mensaje. Un técnico de fútbol es lo mismo, entonces me quedo mirándolo muchas veces.

Me gusta mucho el boxeo, admiro mucho a Angelo Dandi, que fue probablemente el más grande couch de boxeo –fue el de Mohamad Alí–, y las charlas de él son una verdadera muestra de sabiduría. Alí no estaba preparado para ganar determinados combates, simplemente fue motivado para hacerlo. Esto es lo mismo. Y el ingeniero, mi personaje, es un individuo que conoce el mundo, ve todo. Hay una charla –está en YouTube– entre Pep Guardiola y Fernando Trueba, director de cine, un tête-à-tête que dura 18 minutos, que les digo a algunos directores de teatro: “Por favor, vean esa charla, porque se aprende más de teatro en esa charla que en lo que puedan ver en muchos libros”.

Entonces ese motivador, ese individuo tiene una especialización que no se sabe de dónde sale. Todo esto es lo que yo hice para construir el personaje, pero mi inquietud ya estaba presente, permanentemente, la manera de hablar, la manera de proceder, la manera de mirar, cómo es estar frente a los actores o a los jugadores o a ese núcleo que vos tenés todos los días de 50 personas, que tienen motivaciones distintas, manías distintas, humores distintos.

EC - ¿Quién es Erramuspe? ¿En quién se inspira este personaje? Esa es una de las especulaciones cantadas para cualquiera que vea la película.

DA - No es una sola persona, como espíritu yo jorobaba –es muy atrevido porque no lo conocí– con que podía ser el profesor Ricardo de León, como carácter, como esa cosa de personalidad fuerte.

EC - Estás hablando de uno de los directores técnicos fundamentales de Defensor.

DA - El que cambió la historia.

EC - Del Defensor campeón del 76.

DA - Pero a su vez, por ejemplo, Tabárez también se dedicó a los árboles en un momento, o al jardín. Me dicen: “Lo del proceso se parece a Tabárez”, y sí.

EC - Mirá cómo hablaba el maestro Óscar Washington Tabárez cuando volvió de Sudáfrica con la selección que logró ubicarse entre las cuatro mejores.

(Audio Óscar Tabárez.)

“El éxito no son solo los resultados, sino las dificultades que se pasan para obtenerlos, el espíritu de plantearse desafíos y también la valentía para superarlos. El camino es la recompensa.”

(Fin.)

EC - Frases como estas aparecen en el discurso del ingeniero Erramuspe. ¿Entonces?

DA - Es un concepto que te surge naturalmente de trabajar con la naturaleza. Si no disfrutás lo que estás haciendo en el momento, no podés plantearte hacer eso porque capaz que no ves el resultado. Entonces empieza a tomar valor lo que estás haciendo en el momento y la necesidad de hacerlo bien, no por el resultado, sino por disfrutarlo en el momento. Es un concepto que surge naturalmente de trabajar con esas cosas a las que no les podés medir el tiempo, no las podés apurar, que tienen ese proceso y es eterno.

EC - ¿Puede interpretarse, por ejemplo a partir de estos elementos de Tabárez en el personaje Erramuspe, que uno de los objetivos del editorial de Diego Arsuaga en esta película es hacerle una advertencia a la selección uruguaya, al fútbol uruguayo a propósito de cosas que le pueden pasar a esta Celeste que nos tiene tan entusiasmados?

DA - No, no, yo advertencia no puedo hacer ninguna, y aparte la película fue concebida como en un futuro, como que están viviendo de un pasado glorioso. Un poco lo que les pasa en Chile.

EC - Te lo digo porque esa selección que dirigía el ingeniero Erramuspe tuvo un proceso parecido. Por ejemplo, llegó a un mundial raspando y con los dirigentes incluso imaginando ya nombres para sustituir al ingeniero Erramuspe cuando daban como un hecho que iba a fracasar.

DA - Se toma la historia de muchos técnicos, y esa es la parte de Tabárez, es muy evidente porque es muy actual y es Tabárez, pero es muy pequeña en el personaje de Erramuspe.

JD - Una de las cosas que me parecen más interesantes de lo que dice Tabárez ahora, y muy similar a lo que dice Guardiola en la entrevista que mencioné, y por otra parte es lo que he pensado toda mi vida, es que uno cuando está en este rol tiene que estar preparado para el fracaso. Si uno no está preparado para el fracaso, y cómo poder levantarse, continuar y seguir en el trabajo, es mejor que se retire y se dedique a otra cosa. Para el éxito estamos preparados todos, pero el camino es muy áspero, no es tan simple. Yo de las 150 obras que he dirigido la mitad han ido bien y la otra mitad de más o menos para abajo. Entonces uno tiene que ser muy fuerte y saber que el camino continúa, no es lindo fracasar, pero cómo recibirlo es una enseñanza.

***

EC - Entre los mensajes de los oyentes siempre hay cosas divertidas o muy originales. Por ejemplo, nos escribe un oyente llamado Aníbal Erramuspe, de Paysandú, que quiere saber por qué eligieron ese apellido para el personaje principal.

DA - Por cómo sonaba, me parecía que “Errrrramuspe” como que raspaba, pegaba con la pe. Nada más.

EC - Vamos a discutir un poco a propósito de la película, vamos a averiguar cómo la vieron los integrantes de La Tertulia de los Jueves: Carlos Ramela, Antonio Mercader, Hoenir Sarthou y Esteban Valenti.

***

EC - ¿Todos vieron la película “El ingeniero”?

ESTEBAN VALENTI:
Lo que confirma que esta es La Tertulia política y de cine.

EC - Y de fútbol.

EV - De fútbol antes, cuando éramos todos de Peñarol.

EC - Ahora ya no se puede.

EV - Ahora no.

EC - ¿Quién quiere empezar, quién quiere disparar una opinión o una pregunta?

ANTONIO MERCADER:
Yo disparo una opinión. Vi la película, me interesó y me pareció muy audaz, en el sentido de que es complicado en el cine desarrollar una película como esta que es una larga entrevista. Parece la negación misma del cine, que por sí mismo tiene que ser movimiento, escenas, cambio. De la película ponderaría fundamentalmente las actuaciones, parece que hubo una buena dirección de actores, porque el elenco en general es muy bueno, muestra grandes actores, algunos en papeles muy pequeños. Los que están al principio –Pepe Vázquez, Calcagno, Fontana– tienen apariciones muy rápidas pero muy efectivas. Después queda muy centrado en Denevi y Temponi, que están muy bien, particularmente Denevi; no lo digo porque esté acá, pero lleva el peso de la película. Es el ingeniero y lo plantea muy bien, aunque últimamente no ha aparecido como actor. En alguna época estaba mucho en televisión, pero ahora se ha dedicado más bien a la dirección.

La película fundamentalmente es eso, un personaje que describe su mundo, que va bastante más allá del fútbol, que permite una reflexión a los espectadores sobre temas que se extienden más lejos que el deporte mismo. Creo que es lo que sostiene la película, amén de una estética muy agradable visualmente, el mostrar escenas muy lindas del un Uruguay desconocido, y que además hacen un contraste, como señalaba Emiliano, con lo que el cine uruguayo en general venía mostrando, que son unas cosas lamentables. No digo que el Uruguay no tenga parajes y paisajes lamentables, pero algunas cosas lindas tenemos y lo que el cine uruguayo ha mostrado es un Uruguay muy patético.

EC - ¿Por qué intuyo que no te convenció mucho la película?

AM - Creo que hay que analizarla en este contexto, una película sobre fútbol, una película que es una larga entrevista.

EC - ¿Esa es la parte que no te convence?

AM - Es muy difícil en el cine hacer una película basada en la entrevista a una persona, por más interesante que sea la persona y por mejor actuada que esté.

EC - ¿Por qué, por ejemplo, no se utilizan recursos cinematográficos como flashbacks, por citar un caso, que mostraran al ingeniero dirigiendo un partido, un gol decisivo, una conferencia de prensa? ¿Por qué no ese recurso?

DA - Porque sabíamos desde el inicio que era una película chiquita, tenía que construir un personaje suficientemente atractivo y su entorno, creo que su entorno alivia un poco la cosa de los diálogos. Pero nunca se cuestionó, porque creo que haber puesto algo de eso habría hecho otra película. Tenía que sobrevivir a eso, era el gran desafío.

EC - ¿Había una limitación presupuestal? ¿Ahí está el factor?

DA - No quiero que sea una excusa. Se pensó como una película para hacer con determinado dinero. Era esa la película, nunca se pensó en otra cosa.

ESTEBAN VALENTI:
Primero, es bueno que los uruguayos la vean, es una película bien uruguaya, aunque en ningún lugar, en ningún momento dice “Uruguay”, es una película uruguaya. No una película uruguaya por el cine uruguayo, una película uruguaya por el Uruguay. Muestra una parte del Uruguay que no se conoce, pero que es la mayoría del país. Uruguay no es toda la ciudad descascarada, los carritos, el Uruguay es una cosa y en esa película está espectacular. Es bueno verse de vez en cuando en algo de lo que somos desde otro punto de vista.

Segundo, el Uruguay es el único país del mundo que pasa 25 minutos de informativo de fútbol sin mostrar la pelota. No existe, vamos a tenerlo claro. Y la película juega a un hecho uruguayo, que hablar de fútbol en Uruguay va mucho más allá del fútbol.

Tercero, es una película a partir del fútbol como un absoluto pretexto. Vamos a tenerlo claro, es el fútbol porque el fútbol es pasión de Uruguay, pero es como aquello de que el arte esconde algo más profundo que el arte. El fútbol en Uruguay esconde una de las cosas más profundas. Y emerge, emerge en los personajes, emerge en ese paralelismo; yo me puse a ver una parte de la película olvidándome de que había fútbol en el medio, corrupción, etcétera. Mirarlo como personajes humanos. Y la verdad es que está interesante esa parte. Creo que hay que verla, porque a los uruguayos nos cuesta mucho reflexionar sobre las cosas colectivas para después encontrar las cosas personales. Y el fútbol es lo más colectivo que hay, junto con la política, aunque creo que hoy supera a la política. Es decir, ese diálogo entre lo colectivo, lo general y los personajes que tienen su vida y sus tensiones está bien logrado. Además el desafío de hacerlo sin el lenguaje cinematográfico tradicional hace que el esfuerzo por lograrlo sea fundamental.

EC - ¿Algún comentario de ustedes?

JD - Estamos muy acostumbrados con el cine norteamericano al tiroteo de imágenes. Un crítico argentino que respeto mucho decía que hoy casi todas las películas tienen un montaje histérico, es decir, hay una necesidad de ir inmediatamente a cosas que te entretengan y sobresalten. Pero el cine también tiene que tener una cuota de reflexión, no solo ese bombardeo. Y precisamente se buscó que no hubiera flashbacks, que no hubiera escenas –que era lo más fácil de hacer– de fútbol ni del ingeniero dirigiendo dentro de una cancha.

CARLOS RAMELA:
La película me gustó, me mantuvo todo el tiempo atrapado, la seguí. Cosa que es difícil, porque es un gran desafío hacer una película que el 99% es el diálogo entre dos personas mano a mano. Por supuesto, enmarcado en un paisaje excepcional y una fotografía estupenda que, como decían, muestra un Uruguay lindo, por fin, porque el cine uruguayo, como decía Mercader, no digo que en todas las películas, pero en la gran mayoría apunta un poco a lo gris, a lo triste, a las calles medio rotas, autos viejos. Esto es un canto a la belleza y un refresque artístico muy interesante. Me habían dicho “es una película de fútbol”, y me encontré con una película en la que el fútbol está, pero es mucho más que una película de fútbol.

EC - ¿En qué sentido? Por ejemplo, ¿qué encontraste?

CR - Porque es el diálogo, muy bien actuado, entre los dos personajes, pero es sobre la filosofía, sobre la vida, sobre cosas que están más allá del fútbol. El fútbol es el tema central y es parte importante del guion de la película y de su final sobre todo, pero los diálogos tienen que ver con muchas más cosas que el fútbol, con una actitud frente a la vida, una actitud frente al éxito, cómo asumir los desafíos, ese antagonismo entre lo instantáneo o lo fulminante y lo que se logra con preparación, con esfuerzo, con trabajo. Obviamente, todas cosas que se aplican al fútbol, pero también se aplican a la abogacía, a la ingeniería, a la actividad empresarial, a lo que sea. O sea, la película es más que una película de fútbol. Aunque tiene el condimento fútbol, lo tiene de forma muy particular, porque no lo muestra, lo refiere como anécdota.

Para mí tiene aspectos muy interesantes de un diálogo que, reitero, dura una hora veinte, uno está prácticamente mano a mano con los dos actores casi toda la película, y queda atrapado, queda siguiendo el guion, y no solo esperando el famoso motivo de la renuncia del ingeniero –que al final se da y es el broche de la película–, sino viendo las cosas inteligentes que se dicen los dos personajes, cómo el ingeniero entra en la relación personal del periodista, en su problema matrimonial, cómo el periodista primero se cierra y después se abre, cómo se logra una comunidad personal entre esos dos personajes. Me encontré con una película muy buena, que me gustó, me atrapó, cuando la vi estuve todo el tiempo muy pero muy atento, cosa que cuesta en películas tan enfocadas en determinados temas. Creo que es una película que se debe ver y debe andar bien, porque es interesante lo que muestra, y son muy buenas las actuaciones, por supuesto la de Denevi que está acá, y también la del periodista, a quien conocía menos y hace una actuación muy buena en su papel también, lleva muy bien el rol de periodista.

EC - Agrego a lo que decía Carlos que me da la impresión de que una de las razones por las cuales el espectador puede engancharse efectivamente y quedar pendiente de ese largo diálogo está por el lado del sonido. Francamente me impactó muy positivamente cómo lucen esas voces, en especial la de Jorge Denevi, qué autoridad, qué peso termina teniendo. Tanto es así que pensé que la película había sido doblada, vueltos a grabar los diálogos en estudio. Y sin embargo ahora me contaban ellos fuera de micrófonos que el sonido es directo, fue grabado en los lugares donde se fueron grabando las escenas.

CR - Es un avance que ya se había visto en otras películas uruguayas. Pero la película tanto en sonido como en imagen compite con cualquier película del mundo. No está aquello que ya está superado, pero que pasaba hace mucho tiempo: que las películas tenían problemas técnicos graves. Desde ese punto de vista la película compite perfectamente.

EC - Dice Esteban que se ve la mano publicitaria.

EV - Sí, en las imágenes se ve, porque uno puede mostrar buenos paisajes, muy lindos lugares, muy buenas locaciones internas de una manera o de la otra. La fotografía resalta en todo, desde los follajes hasta los interiores hay un tratamiento delicado, cosa que no siempre se da, porque cuando uno muestra cosas feas qué te importa la imagen. Puede ser buenísima, puede ser capa, pero al final es una tragedia.

EC - Aclaremos a qué se refiere Esteban: Diego Arsuaga tiene una larga trayectoria de filmación de publicidad con su productora Taxi Films. ¿Cómo pesa eso?

DA - En un sentido la imagen es mucho más tradicional, mucho más natural. Es decir, se buscó la naturalidad en eso, que no es algo que se esté buscando en este momento en publicidad. Puede haber alguna cosa así, pero se está buscando imagen más retocada. Entonces sí hay un cuidado de la imagen; somos todos profesionales de muchos años laburando, por lo tanto en sonido e imagen ya sabemos lo que queremos y lo logramos.

AM - Pero la exigencia de un corto publicitario, la gente a veces no se da cuenta de lo que hay detrás de 30 o 40 segundos de filmación. Es como hacer una película completa y requiere un profesionalismo y un perfeccionismo que después se ven en el cine. Ridley Scott, que hizo cortos publicitarios e hizo grandes películas, decía que la exigencia del corto publicitario es superior muchas veces a la del largometraje.

CR - Un comentario final, porque yo decía que la película es mucho más que el fútbol, pero también tiene el condimento fútbol, y sobre todo tiene ese condimento corrupción en el fútbol, que es algo de lo que todos los uruguayos hablamos permanentemente. Hay como una leyenda –y no tan leyenda– de los negocios y las cosas que hay en el fútbol.

AM - No reveles el final de la película. Como “Testigo de cargo”, aquella película que terminaba diciendo: “Se pide a los espectadores cuando salgan que no revelen el final de la película”.

EV - O cuando estaba haciendo cola para ver “Psicosis” en Piriápolis, pasó un tipo en moto gritando: “El asesino es Anthony Perkins”. Nunca me lo olvido, salió corriendo toda la cola atrás del tipo para matarlo.

DA - Un saboteador.

EC - Ni tampoco cuenten los ejemplos que la película maneja de cómo un juez puede incidir en un partido habiendo sido comprado antes.

EV - No, pero te puedo asegurar que vamos a mirar a los jueces diez veces peor que antes.

EC - Esos ejemplos demuestran mucho boliche del guionista.

DA - Mucho fútbol, boliche no. Se refleja en el hijo del técnico cuando le preguntan si sabe algo de fútbol, y evidentemente no, pero sabe de otras cosas.

HOENIR SARTHOU:
Coincido en muchas cosas, en casi todo lo que se ha dicho. Yo no soy un amante del fútbol, me gusta como a cualquiera, pero no es un tema que me apasione. Con todo, me llamó la atención la dureza de algunas acusaciones y denuncias, realmente son fuertes. Y por supuesto me parecieron hermosos los paisajes, excelentes las actuaciones. Además de las de Temponi y Denevi, la mínima aparición de Calcagno, en un papel absolutamente accesorio, es excelente. Es de una credibilidad impresionante.

AM - Las lágrimas del entierro.

HS - Cuando está llorando, cuando le da la dirección, el gesto… Borges decía que la solución a un misterio siempre es inferior al misterio, y es verdad. Normalmente cuando se genera una intriga, una incógnita, es un momento de alta tensión, y cuando se devela el misterio generalmente hay un bajón. En esto la actuación de Denevi es brutal, lográs crear –lo cual no es fácil– una gran expectativa por el personaje que aparece omitido hasta un determinado punto de la película, y yo temía que cuando apareciera el personaje cayera el interés. Y él logra, mediante una serie de recursos que uno ignora, que el personaje te genere aún más intriga y más interés que durante los primeros minutos. Estás esperando que el personaje se muestre, conocerlo, y eso se mantiene durante mucho rato. Me parece un logro importante.

EC - Me estaba preguntando si iba a ser toda la Tertulia así de amable con ellos.

AM - Para los que saben un poco de fútbol, conocen un poco de fútbol, la película tiene además un interés muy especial, porque en cada frase del ingeniero Erramuspe, que contiene acusaciones hacia situaciones o personas, uno trata de descubrir de quién está hablando. Para empezar, descubrir quién es el ingeniero Erramuspe, si es Tabárez, De León, Menotti, el ingeniero Pellegrino, el chileno.

EC - Los oyentes van tirando varios nombres.

AM - Es una combinación. Hay mucho de Tabárez, “la recompensa es el camino”, o algo así, ese tipo de cosas, es la filosofía de Erramuspe. Pero hay otros muchos. Y también de situaciones o de personajes a los que se alude como corruptos o complicados, uno les pone nombre y apellido inmediatamente. Supongo que otros espectadores pondrán otros nombres y apellidos.

EV - Uno de los peligros que tiene el cine uruguayo siempre, y en esta película era multiplicado por 73, es el peligro del teatro en el cine. Son dos lenguajes diferentes, totalmente diferentes. Y que actores fundamentalmente de teatro hagan una película, es muy peligroso, porque desde los cuatro iniciales hasta los dos principales, el teatro es todo. Yo fui con ese prejuicio. En algún momento hay alguna pizca, pero tenés que ser muy malo para verla, en el sentido de estar muy prevenido. El gran cambio del cine uruguayo ha sido usar lo bueno del teatro pero haber dejado atrás el teatro. El teatro es una limitación terrible para hacer cine. Es muy bueno como base de actores, como base de dirección de actores, etcétera, pero si después ves teatro en el cine es terrible.

DA - Hay una cosa que me gusta reivindicar, porque generalmente se dice “los actores de teatro”, pero también a los directores nos costó un tiempo saber dirigir a los actores de teatro. Siempre se les echaba la culpa a los actores, pero es compartido, es de a dos la cosa, y creo que es a eso que se le está agarrando la mano. Es decir, hay buenos actores, actores más o menos y actores malos, y de la misma forma sucede del otro lado. Creo que eso es lo que ha ido cambiando, aprendimos también nosotros.

AM - El director tiene mucho que ver.

EV - Para hacer una cosa intimista el cine tiene un lenguaje y el teatro tiene otro, y este tiene momentos claves de intimidad que son bien cinematográficos. Hay algunos instantes en que todavía nos queda por pulir. No en esta película, pero es tan fuerte el teatro en Uruguay, es tan invadente –y está bien, ha jugado un papel importante en la cultura nacional–, que hay que tener esa vigilancia de usar lo maravilloso del teatro uruguayo pero pasarlo al lenguaje cinematográfico. Es un esfuerzo y siempre hay que estar alerta.

EC - Escuchemos al más directamente aludido. ¿Qué dice el teatrero? Porque Jorge debutó en cine con esta película.

AM - Pero había actuado mucho en televisión.

JD - Sí, doy clases de teatro y trato de enseñar en forma permanente. Hay un tema, el actor uruguayo no tiene lugar en la ficción en televisión. No tiene casi lugar en el cine, porque de pronto hace un papel y el siguiente tres años después. Por lo tanto hay un tema de práctica, no nos han dado la posibilidad de especializarnos. Entonces me dicen: “El actor no se especializa”, y ¿dónde quiere que me especialice? ¿En mi casa con mi celular? Tengo que hacerlo. Cuando esa posibilidad exista, cuando en el Uruguay exista ficción como debe existir, nosotros tendremos práctica. Yo tengo algo muy concreto, vi alguna gente que en los primeros capítulos de alguna serie que se hizo era muy teatral y dos meses después eran actores de televisión, sabían el lenguaje. No es tan difícil, pero nos tienen que dejar practicar.

AM - Es un buen punto el que señala Denevi, la ausencia de producción nacional en la televisión nacional. No siempre fue así, en otras épocas yo vi algunas realizaciones con actores nacionales, algún ciclo que se hizo en alguno de los canales privados. Hay varias necesidades, una es que los canales emitan más programas de contenido nacional, y otra es que ahora que se está generando la Ley de Contenido Audiovisual, que se está hablando de un cobro, de una cantidad de dinero que va a ir para el Estado, sería muy interesante que parte de esa cantidad se destinara a producción nacional para ser exhibida en televisión. Porque la televisión además tiene de bueno que populariza caras, les da renombre a los actores y hace que la gente después vaya al cine. Hay una comunicación.

JD - Ya entramos en mi terreno, ¿tienes una hora más?

EV - Hay una cosa: yo me maravillo cada vez que veo una película uruguaya. Porque hace 10 años no hacíamos nada.

AM - Hace 20.

EV - Bueno, hace 20. Pero yo me acuerdo, las primeras películas eran… Mientras el cine estaba allá nosotros estábamos haciendo la muerte de Venancio Flores, que era maravillosa como documental.

AM - “Mataron a Venancio Flores”.

JD - Y tengan en cuenta una cosa: nosotros en Uruguay hacemos una película con la plata que en Hollywood tienen para las hamburguesas que comen en los entretiempos.

***

EC - Elijo un mensaje de los que están llegando de la audiencia para cerrar. Va dirigido a Diego y lo firma Edu de la generación 82, supongo que lo ubicarás. Dice: “Felicitaciones, Diego. A nosotros haber visto la pasión y polenta que le metiste a esto desde siempre y ver todo lo que has hecho nos llena de alegría y orgullo robado, digamos”.

JD - De lo que es capaz de hacer un director de cine, eh.

EC - Suerte en estos días, suerte en este fin de semana. El segundo fin de semana suele ser el crítico, ¿no?, el determinante.

DA - Y este con la Noche de la Nostalgia en el medio, eso debe ser bravo.

EV - Tenés una gran ventaja: estuviste en la Tertulia de los Jueves.

DA - Cuando me dijeron: “En la de los jueves”, dije: “Pah, con todos los políticos”…

***

Transcripción: María Lila Ltaif

Fotos: sitio oficial de la película "El ingeniero"

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