Cultura

Cristina García Banegas: entre la adrenalina de la concertista de órgano y el entusiasmo de la emprendedora cultural

En estos días se viene desarrollando en nuestro país el Festival Internacional de Órgano de Uruguay, que ya va por la vigésimoquinta edición. Este evento tiene lugar desde 1987, a raíz del impulso de Cristina García Banegas, quien es concertista de órgano, directora coral, musicóloga y una emprendedora cultural destacada por su capacidad de organización y realización. Además, está a cargo de la cátedra de Órgano de la Escuela Universitaria de Música, es fundadora y directora del Ensamble Vocal De Profundis, directora de la Selección Coral del Colegio Inglés, intérprete en el exterior y estudiosa de la música, ámbito en el cual ha rescatado algunas partituras de compositores latinoamericanos de la época colonial cuyas obras estaban casi olvidadas y no habían sido interpretadas hacía varios siglos. En conversación con En Perspectiva, García Banegas dijo que "nunca sabés qué puede pasar hasta que estás tocando. Es una cuerda floja continua". Por otro lado, contó que la decisión de iniciar un ciclo de festivales internacionales de órgano en Uruguay surgió "por entusiasmo". "Al vivir en Europa estaba siempre en continua comunión con esos festivales y quería que en Uruguay existieran. Siempre había conciertos, pero teníamos que esperar que la Embajada de Francia o el Instituto Goethe o la Embajada Alemana invitaran a un organista que ya venía en gira por nuestro continente", explicó.

Cristina García Banegas: entre la adrenalina de la concertista de órgano y el entusiasmo de la emprendedora cultural


(emitido a las 10.10 Hs.)

EMILIANO COTELO:
“Cristina García Banegas debe de ser una de las intérpretes más activas y trabajadoras del medio musical nativo. Tiene una capacidad organizativa y una habilidad para repartir su tiempo muy envidiables. Algunas veces los inevitables apremios hacen que sufra la preparación de ciertas obras; pero en general obtiene muy buen nivel tanto en su papel de organista como de directora coral.”

(Audio.)

“En este programa, auspiciado por el Instituto Goethe, comenzó la noche afinando su propio clave. Luego dirigió un importante estreno de Schütz; después corrió hasta el órgano para tocar una obra de Bach; bajó nuevamente a la nave central para dirigir solistas y coro, acompañando al clave; trepó nuevamente para dirigir el ‘Motete para doble coro’ de Juan Sebastián. En todo ese trajín hubo solo pequeños descuentos de calidad y el público que llenaba la iglesia de Punta Carretas la ovacionó largamente.”

La crónica pertenece a Washington Roldán, y fue escrita en el diario El País en noviembre de 1988 a propósito de un concierto brindado por el Ensemble Vocal De Profundis en la iglesia de Punta Carretas. Y describe muy bien a Cristina García Banegas, una excepcional intérprete de órgano, una destacada directora de coros y una musicóloga muy respetada, pero además, una mujer de un empuje y una voluntad sorprendentes. Una verdadera emprendedora.

Precisamente, en estos días se viene desarrollando en nuestro país una de sus principales creaciones, el Festival Internacional de Órgano del Uruguay. Una actividad que este año llega a su vigesimoquinta edición y que desde que se inició en 1987 ha sido un ejemplo de la capacidad de organización y realización, de ese optimismo que tiene esta personalidad de la música uruguaya.

Para hablar del festival, y también para profundizar en su carrera, vamos a conversar con Cristina García Banegas.

¿Te encontramos descansada, o no? Porque trabajaste hasta tarde anoche.

CRISTINA GARCÍA BANEGAS:
Sí, ayer tuve un concierto en la catedral de Canelones, había una conmemoración muy importante, 50 años, y tuve a cargo la presentación de un programa dedicado a esa especialidad de instrumento, un órgano italiano del 1900 que vino de Sabona, de Génova, que fue un regalo de una familia italiana de apellido Murialdo, y la regaló a la Arquidiócesis, que cumplió 50 años ayer. Entonces fui a tocar un programa dedicado a ese tipo de instrumento. Como creo que vamos a hablar algo del instrumento, era importante hacer ese énfasis. Así que llegué un poco a la madrugada, y aquí estoy.

ROSARIO CASTELLANOS:
Yo quería hacer un agregado a todo lo que tú leíste: la música de Bach es seria, el órgano es un instrumento formal y serio, sin embargo Cristina no lo es en su personalidad, estuvo tentada durante toda la lectura, porque ella es así, sonríe mucho más de lo que cabría esperar de una música con esa solemnidad.

EC - Comencemos por el lado del Festival Internacional de Órgano, y antes de eso, hablemos de qué tipo de instrumentos se trata, ¿qué órganos son estos a los que se dedica un festival como el que está teniendo lugar?

CGB - Es el instrumento órgano, que se conoció toda la vida con ese nombre, fue apadrinado así. Todo esto lo decimos porque conocemos esa duda que siempre aparece cuando vienen los chicos y te dicen “yo me recibí de órgano”, “yo tengo el diploma de órgano”, “estudié órgano cuatro años, ya egresé de órgano”, y estamos hablando de teclados electrónicos que tienen sonidos que imitan en parte al órgano. Entonces nuestro instrumento, siempre lo voy a decir y lo dice todo el mundo con mucho orgullo, y los pianistas se enojan, es el rey de los instrumentos, lo dijo el propio Wolfgang Amadeus Mozart.

EC - El órgano tubular.

CGB - Es el órgano tubular, sí. Hay un fuelle –si lo comparamos con un bandoneón o acordeón– que alimenta, mantiene, es el diafragma del cantante, del ser humano, que empuja y hace que el aire entre en un sistema que se llama “secreto” o “secreta”, porque puede ser masculino o femenino, ahí se almacena en forma compacta, y cuando uno acciona mecánicamente la llamada de un sonido, que se llama registro, uno pone un registro que puede ser de trompeta, de flauta, oboe o un instrumento de cuerda, eso se corre y deja que el aire fluya dentro de los orificios donde están emplazados los tubos.

EC - Es una estructura enorme.

CGB - Enorme, y “long time ago” teníamos instrumentos mecánicos, porque todo funcionaba con mecanismo y con gente que bombeaba, que ayudaba mecánicamente a que el fuelle continuara alimentando el instrumento; no existía la electricidad, no teníamos motores eléctricos. Luego ese mecanismo fue reemplazado por otro que es el neumático, que tiene caños de plomo que conducen el aire. Por ende, los tubos que están emplazados mucho más lejos de la fachada –los tubos más gruesos, más grandes, que son los que traducen la sonoridad de los bajos, de los graves, de la pedalera– van a ser alimentados con retraso, porque los caños de plomo son mucho más largos. Eso también implica la destreza de tocar un poquito antes la pedalera que las manos.

EC - Qué detalle, ¿no?

CGB - Y luego viene el órgano eléctrico, con un electroimán que hace que se abra la válvula y de ahí se escapa el flujo de aire.

EC - Entonces existen hasta ahora en esta materia, la de los órganos tubulares, tres grandes tecnologías.

CGB - Exactamente.

EC - ¿Y cuántos tubulares hay en funcionamiento acá en Uruguay?

CGB - Debe de haber unos 40; en funcionamiento ojalá pueda decir 25, creo que sí.

EC - ¿Todos están instalados en iglesias?

CGB - El 95% sí. Pero hay tres que están instalados en hogares, uno es el instrumento que construyó el organero Sergio Silvestri, que es un órgano portativo, o positivo, porque se posa, que se usa mucho, lo tenemos en producciones, ahí es necesario un acompañamiento y no queremos llevar un órgano electrónico, evidentemente vamos a pelear por tener un instrumento genuino. Ese es un positivo de un solo registro, es una bordona de ocho pies; la altura de los pies se mide por inches.

Y en casa abrí hace un año y medio un espacio cultural pequeño que es mi propio living, es una salita, y ahí hay dos.

EC - ¡Dos!

RC - ¡Yo tengo que ir!

CGB - La idea es mes a mes tener un encuentro amistoso. La gente que va a participar este domingo, el Cuarteto Senaqué de saxofones también ha estado en una de esas tertulias. Hay dos instrumentos y esa sala tiene el nombre de mamá, Olga Banegas, que creo que me está escuchando.

EC - Aclaremos que el empuje de Cristina en la organización de estos festivales de órgano ha derivado, entre otras cosas, en que se restauraran varios de los órganos que existen en nuestro país. ¿Cómo fue eso?

CGB - Cómo es y seguirá siendo y cómo fue. Es primero sensibilizar al entorno de la importancia del instrumento, que no es algo que haya que tirar y cambiar por algo nuevo, moderno, eficaz y siempre afinado, como un órgano electrónico. En segundo lugar, los costos son más altos que la restauración de un piano de cola, porque hay mucha más maquinaria tecnológica a favor de un trabajo que es arquitectónico, que implica ingeniería y arquitectura. Luego la obtención de fondos, ahí es donde se empieza a trancar todo.

EC - Pero allí también interviniste tú.

CGB - Siempre que puedo, pero hay cosas que no me las puedo explicar, como no poder tener instrumentos cruciales para el aprendizaje. Por ejemplo, tengo la cátedra de Órgano de la Escuela Universitaria de Música, y en 25 años no hemos logrado todavía tener un solo instrumento para que los alumnos estudien. De hecho, he adquirido el segundo instrumento que está en casa, que es un instrumento de dos teclados y pedalera traído de Argentina, con un material sonoro tubular de dos instrumentos italianos del siglo XIX, y después lo que se llama la consola, los dos teclados y la pedalera fueron montados por un organero argentino, Enrique Rimoldi. Los alumnos pueden tener acceso a ese instrumento.

EC - Así que tus alumnos de la Escuela Universitaria de Música van a tu casa.

CGB - También, sí, entre otros, y a algunas iglesias. Las iglesias tienen sus horarios, que tenemos que respetar, entonces precisamos un instrumento ahí y precisamos un instrumento en el nuevo auditorio del Sodre. Desde el año 85 lo venimos hablando, en épocas de Adela Reta, y no se ha concretado.

EC - Te preguntaba a propósito de este trabajo tuyo de madrina de distintos órganos del país, detectándolos, diagnosticándolos y después promoviendo los trabajos de restauración, ayudando incluso en la búsqueda de recursos para eso, porque algún oyente puede preguntarse: ¿eso se justifica?, ¿hay en Uruguay músicos, hay intérpretes? ¿Siguen produciéndose intérpretes de órgano?

CGB - Sí.

EC - Por ejemplo, en la escuela, ¿cómo te va en esa materia?

CGB - No solamente alumnos o exalumnos de la escuela, directamente alumnos míos, sino que ya desde el vamos en mis estudios, en mis inicios, yo tenía compañeros que eran alumnos del maestro Turriciani, como María Lourdes Repetto, Ronaldo del Puerto y otros organistas. Ellos hacen su carrera y también organizan sus festivales en la Iglesia Metodista, entre otros.

EC - ¿Cuántos alumnos ingresan por año?

CGB - Pocos, entre uno y tres o cuatro. Y 10 o 15 que se inscriben para empezar a estudiar órgano, vienen del órgano electrónico, entonces tienen una mano izquierda que aprietan una tecla y están acostumbrados a que viene el ritmo y todo. Es empezar de cero, entonces “Ah, ¿no es eso? Entonces no”.

EC - Se van.

CGB - Claro.

EC - ¿Y todavía se sigue escribiendo música para ser interpretada en este instrumento?

CGB - Sí, y cada vez más. Y justamente, se han compuesto varias obras de autores nacionales para este ensemble de saxofones y órgano.

EC - ¿Tenemos luthiers uruguayos capacitados para mantener un órgano tubular?

CGB - Sí, desde hace muchos años el principal organero ha sido Sergio Silvestri, y desde hace menos años, pero bastantes, un exalumno de órgano, Sebastián Gossio, tiene a su cargo una cantidad de restauraciones, y Daniel Silvestri también. Y tenemos un organero uruguayo de Paysandú, Mario D’Amico, que está trabajando hace nueve o diez años en el taller de Gerard Gremssing, un alemán que está afincado en El Papiol, en Barcelona, que ha construido órganos maravillosos como el del Auditorio Nacional de Madrid, el de la iglesia de La Almudena, en Tokio, en Corea, en París para el Conservatorio Nacional, etcétera. Y uno de sus órganos chiquitos, pequeños, portativo, está en casa.

EC - ¿O sea que estamos bien pertrechados para mantener vivo al órgano tubular en Uruguay?

CGB - Sí, sí, y el festival permite traer gente que además enseña a nuestros alumnos y nos da su óptica interpretativa.

(Audio.)

EC - Tengo varias preguntas para Cristina.

Por ejemplo: “¿No vienen organistas a Paysandú este año?”.

Otro, que firma Guajiro, cuenta: “Mi padre me llevaba siempre de niño a la iglesia del Cordón a escuchar el órgano”.

Rodolfo pide: “Por favor, enumeren y promuevan a comprar la amplia discografía de Cristina García Banegas. Es lo menos que se puede hacer para contribuir a un trabajo insustituible de investigación y educación que viene haciendo desde hace décadas”.

CGB - Casi lloro.

EC - No sé si la escucharon, Cristina dijo como en un susurro “¡Gracias!”.

Dice Rodolfo: “Recurriendo necesariamente a los malabares conocidos en un país pobre, que no se acuerda mucho de apoyar económicamente a los artistas, en particular si son vertientes menos populares, vulgarmente conocidas como cultas, Cristina ha resultado fundamental”.

***

EC - Cristina, tus respuestas a estas preguntas. Paysandú.

CGB - En principio estoy ahí el 18 de diciembre. El 17 estamos con De Profundis. No ha habido tanta cosa porque el instrumento también ha sufrido alguna pequeña decepción con las humedades. Pero vamos a estar.

EC - Y a propósito de tu discografía, Rodolfo sugería “enumeren y promuevan a comprar la discografía de Cristina García Banegas”. Después otro oyente, Alberto, dice: “Impresionante cómo suena, ya me pongo a buscar discografía”.

CGB - No la van a encontrar. Paso un teléfono: 2400 9593. La gente viene a casa a comprarlos o después de los conciertos de órgano. Y la otra es la iglesia del Cordón. Mis padres se casaron ahí, ese órgano está restaurado, ha habido algunos conciertos y el jueves 15 es el gran concierto de Navidad, va a estar el Ensemble De Profundis.

***

EC - “No caben dudas acerca de que Cristina García Banegas ha logrado la difícil hazaña de realizar simultáneamente una importante carrera en su país y en el extranjero. Por un lado ella constituye un valioso artículo de ‘exportación no tradicional’ del país y, al mismo tiempo, el público uruguayo tiene el privilegio de disfrutarla en su tierra. Por último, a todo lo ya dicho sobre su disciplina de trabajo, su energía y su habilidad para conseguir colaboradores tanto artísticos como organizativos, hay que sumar algo esencial: su actitud sonriente hacia la música y hacia la vida, que seguramente explica buena parte de sus logros. En fin, artistas de su calibre no aparecen con frecuencia en ninguna parte.”

(Audio.)

EC - ¿Quién escribió eso, Cristina?

CGB - Egon Friedler.

EC - Crítico de música, danza, teatro. Es un artículo de la revista cultural “Dossier” del año 2007. Y sí, sucede que Cristina es una mujer de muchas ocupaciones. Menciono algunas: además de ser la organizadora y directora artística del Festival Internacional de Órgano del Uruguay, es docente de música en la Escuela Universitaria de Música, fundadora y directora del Ensamble Vocal De Profundis, directora de la Selección Coral del Colegio Inglés, con el que, por ejemplo, participó en la producción de las óperas “La Bohème” y “Tosca”.

CGB - Y otra más también.

EC - Además, es concertista de órgano en el exterior, durante el año realiza giras por todo el mundo. Y también es una gran estudiosa de la música. Ha rescatado, por ejemplo, algunas partituras de compositores latinoamericanos de la época colonial cuyas obras estaban casi olvidadas y no habían sido interpretadas hacía varios siglos.

CGB - Hay algo de eso.

EC - ¿Te gusta el calificativo de “emprendedora”?

CGB - Sí, sí.

EC - Porque en general no se usa para este tipo de actividad.

RC - Para este tipo de actividades no, pero vaya si lo es. Y hay un aspecto que me gustaría preguntarte sobre tu condición docente: cuando te enfrentás a un grupo de niños. Niños que de pronto no han pensado o no han decidido ser ni cantantes ni músicos, y tú los hacés cantar en coro, que no es nada fácil, distribuir las voces, y hasta actuar en un teatro, como los vimos en las presentaciones. ¿Cómo lográs esa adhesión de los más chicos a la música?

CGB - Todos venimos al mundo con muchos talentos, y potenciamos un 10% de todos. Eso ya lo enseña el Colegio Inglés con su dirección. En mi caso particular, porque en el colegio desde hace muchos años no estoy sola, sino que trabajo en equipo, en taller, en este momento con dos profesores más, Ada Berocay y Gustavo Reina, el trabajo no es solo mérito personal, lo tengo que decir siempre.

¿Por qué apunto a lo de los talentos? Uno de los talentos que me fueron concedidos y que creo que naturalmente sale es el de presentir, intuitivamente veo al niño y ya me lo imagino, o quiero imaginármelo, verlo haciendo tal y tal cosa, cantando siempre. Entonces un poco de manera desordenada a veces, pero con mucha simpatía y mucha alegría porque me fascina ese desafío, quiero ver si puedo potenciar a ese niño. Es por eso que amo trabajar con los niños y sigo con ese propósito; algún día voy a poder dirigir una gran cantata de Bach con un soprano, un varón, niño, cantando como se hace tradicionalmente. Ahí hay una cuestión cultural, cuesta un poquito más o tener más tiempo, rigor y trabajo.

EC - Hablando de tiempo, teniendo en cuenta esta lista que leía recién de todas tus actividades, que seguramente además es incompleta, ¿cómo hace Cristina García Banegas para organizarse? Por decir algo, ¿cuánto tiempo le dedicas a la música en sí y cuánto a lo que podríamos llamar trabajo de producción?

CGB - Más, mucho más al trabajo de producción que a la música, lamentablemente. Y eso lo echo mucho de menos, no logro convocar o hacer comprender que sería importante que se me concediera un cierto alivio para poder hacer la música, que es lo que más amo hacer. Me entusiasmo con los proyectos y no veo en el entorno quizás el pique, el ímpetu para llevarlo a cabo, entonces me pongo a hacerlo, y no siempre me sale.

EC - Pero lo interesante es que Cristina no se achica, inventa el proyecto y después lo vuelve viable.

CGB - Me encantaría estar en un grupo de dirección artística de inventar, de crear proyectos.

RC - ¿No has pensado que de pronto no es fácil seguirte el tren?

CGB - Sí, creo que sí. Pero no es imposible.

EC - ¿Cómo se logra, cómo se terminan montando eventos como este, el Festival Internacional de Órgano que normalmente además no recibe un apoyo masivo del público, no es para multitudes?

CGB - A veces tenemos multitudes y a veces tenemos iglesias medio desiertas. A veces coinciden con otros espectáculos. El apoyo de ustedes, la comunicación ayuda mucho, los e-mails ayudan. De mi parte es un nervio motor y tengo una mente polifónica, tengo capacidad, estoy pensando varias cosas a la misma vez, es como leer una partitura con muchas voces. Y eso me retroalimenta, ¿y ahora qué voy a hacer?, qué suerte que todavía tengo que hacer esto, esto y esto. No podría quedar en cero. Y las gratificaciones son lo de siempre, tú vas plantando, vas poniendo las semillitas y van viniendo las gratificaciones. Vienen en el país, pero vienen mucho más en el exterior.

EC - ¿Tu actividad en el exterior financia tu actividad en el interior?

CGB - Sí.

EC - Es así.

CGB - Es así. Pero sobre todo sirve para que yo tenga un instrumento más, y próximamente quizás otro tipo de instrumento. Pero las cuentas siempre hay que pagarlas, y ahí es donde está la dificultad en nuestro país.

EC - Tu actividad en el exterior te proporciona otro tipo de respaldo también, las amistades, los contactos con músicos, con artistas que después terminan siendo fundamentales acá.

CGB - Sí, porque hay una cooperación también, por supuesto. Pero lo más gratificante en eso que decíamos que uno planta y después recibís lo que cosechás, estás cosechando lo que plantaste. Por ejemplo que ya este año haya sido invitada y no por recomendaciones a tocar en la iglesia donde Bach estuvo desde el año 1723 a 1750, donde está enterrado, donde tenía la llave para prender y apagar las luces, estudiar. Eran organistas mujeres de cinco continentes y a mí me tocó el continente América. Eso lo pude hacer, hasta último momento no sé si me animaba, porque era un compromiso muy grande, gran parte del repertorio iba a ser destinado a Bach. Antes de eso estuve tocando en una pequeña gira en Suecia y en Dinamarca en órganos donde uno de los grandes maestros de Bach fue organista. Cada vez salen más conciertos.

RC - ¿Cómo juega la emoción en tu interpretación cuando te toca una iglesia como esa?

CGB - Es fortísimo, pero hay un riesgo, la emoción va a venir, lo que pasa es que el factor nervios a veces puede molestar un poco. Entonces lo de siempre, hay que estar muy preparado, calmo, tratar de dormir el día anterior. Cuando toqué en Notre Dame de París el día anterior no pude dormir.

EC - ¿Y cómo fue el resultado?

CGB - Fue muy bueno, pero nunca sabés hasta que estás tocando qué puede pasar. Eso es una cuerda floja continua.

EC - ¿Por qué decidiste iniciar un ciclo de festivales internacionales de órgano acá en Uruguay?

CGB - Por entusiasmo también. Porque al vivir en Europa estaba siempre en continua comunión con esos festivales, no solo como oyente, sino que también me invitaban a tocar, y quería que en Uruguay existieran. Siempre había conciertos, pero teníamos que esperar que la Embajada de Francia o el Instituto Goethe o la Embajada Alemana invitaran a un organista que ya venía en gira por nuestro continente, y los conciertos de los organistas de acá.

También tengo que decir que la maestra Adelma Gómez, recientemente desaparecida, con mucha tristeza, argentina, me habló, me dijo un día en casa, en el living me dijo: “Cristina, ¿no querés que trabajemos juntas? Yo tengo muchos nombres de organistas que ofrecen venir a dar conciertos, puede ser muy productivo”. Y así fue también. Qué suerte que recordé eso, que lo pude decir.

EC - Veo que en general los conciertos de este festival se realizan con entrada libre.
¿Por qué no hacerlos con entrada paga, teniendo en cuenta que esto tiene un costo importante detrás?

CGB - Primero, que tenemos unas canastitas, entonces los programas son a voluntad. Eso aporta un poco más de dinero, no es mucho, ya lo sabemos, nos podemos imaginar, pero más que si cobraras una entrada. Si cobrás entrada la gente corre, no viene. Y en la iglesia no se suele cobrar entrada, salvo uno o dos casos con De Profundis, “La pasión según san Mateo” y la “Misa en si menor” de Bach, luego no se puede. En ese caso la gente tiene esa facilidad de ingreso libre.

EC - ¿Hay además espónsores, hay organismos del Estado que apoyan?

CGB - Sí, tenemos el Ministerio de Educación y Cultura, por supuesto, y la Intendencia de Montevideo. Hay algunos aportes personales, hemos tenido el Instituto Italiano, el Instituto Goethe, embajadas, la Embajada de Francia en tantos momentos, España, el Centro Cultural de España, y seguramente me estoy olvidando de lo principal. Siempre ocurre lo mismo y después “¡Ah!”.

EC - Quedan dos conciertos de este XXV Festival Internacional de Órgano, y el primero de ellos es este domingo en la iglesia de Punta Carretas.

RC - Esa se llena, hay que hacer la advertencia.

CGB - Esa se llena. Ojalá. La semana pasada tuvimos 58 personas, pero estaba el clásico al mismo tiempo, el Día del Cine y otras cosas más.

EC - ¿Qué podrá escucharse este domingo allí?

CGB - Es increíble lo que se va a escuchar, es un cuarteto de saxofones recientemente formado, Senaqué. Vamos a estrenar algunas obras, algunas en segunda audición, porque ya se escucharon en la tertulia de mi casa. Los compositores son Sergio Fernández Cabrera, Sergio Navatta, Juan José Iturriberry, se va a hacer una obra mía para órgano, Eduardo Fabini, y después Haendel, Johann Sebastian Bach y Vivaldi, arreglos para saxo y algunos originales para órgano.

EC - ¿Por qué decías “increíble”?

CGB - Increíble cómo suena ese cuarteto, y además ellos están recreando una tradición que existió acá con una familia de saxofonistas en los años 68, 69, 70, 71, que después viajaron al exterior y no continuaron con esa tradición de arreglos y obras compuestas para esa conformación de un cuarteto de saxofones. Y saxofones con órgano es algo diferente. Lo increíble es que en 25 años del Festival Internacional de Órgano hasta ahora no habíamos tenido ese diálogo con el saxo. Y este año, aparte de esto que va a ocurrir el domingo que viene y el otro domingo, que también va a ser en la iglesia de Punta Carretas, ya hemos tenido la presencia de un saxofonista en los tangos eclesiásticos del maestro Gibobé que se realizaron hace dos semanas.

EC - Es a las 17 horas este domingo.

CGB - A las 17 horas, en Ellauri 408, esquina Solano García. Y el último concierto es el domingo 11 a las 17 horas. Se van a reír, o sonreír. Primera sonrisa: voy a tocar y va a cantar la soprano Sofía Rauss, que es mi hija. Y la segunda sonrisa es que el concierto es a las 17 y a las 19 estoy dirigiendo De Profundis en el Castillo Pittamiglio.

RC - Menos mal que es cerca.

CGB - Menos mal que es cerca.

***

EC - Vamos a terminar en diálogo con los oyentes.

(Audio.)

EC - Te encantó que pusiéramos esta canción.

CGB - Sí, me emocioné otra vez. Eso es del año 95, el final de “La pasión según san Mateo”.

EC - Dice Estela de Lagomar: “Alguna vez fue Cristina a Monserrat, en España, porque me la imagino allí”.

CGB - Sí, fui varias veces; nunca toqué. Hay un órgano nuevo construido por Blancafort, que es un organero catalán. Estuve un 17 de abril –recuerdo la fecha porque es el cumpleaños de De Profundis, que el año que viene cumple 25 años–, y presencié un servicio de Viernes Santo con los niños cantando.

EC - Otra pregunta: “Cristina, ¿cuándo volvés a la Experimental?”, quiere saber Manuel.

CGB - ¡Manuel! Será Manuel el niño que canta tan lindo…

EC - ¿Qué es la Experimental?

CGB - Teatro Experimental en Malvín, ahí tenía el proyecto que presenté a la Intendencia, trabajé un año y medio, “Los niños de tu ciudad”. Duró un año y medio. Me gustaría que siguiera.

EC - Y terminamos con una pregunta desde el órgano, la manda un conocido tuyo, lo mencionaste más temprano, Sergio Silvestri: “Estoy terminando la restauración del órgano de las Carmelitas en el Prado. El concierto de reinauguración será el 7 de diciembre y toca Cristina”. Y aclara que escribe desde ahí mismo.

CGB - ¡Qué fantástico! Hola, Sergio. Sí, eso quedaba anunciar. Por supuesto, vamos a compartir el concierto con un coro de amigos de la parroquia. Es un pequeño instrumento, como Sergio Silvestri lo llama, un instrumento coral, que es alemán pero tiene sonoridades francesas. Ese instrumento estaba en una capilla al lado de la iglesia, y ahora esa capilla es la casa parroquial, no existe más. Entonces es un instrumento de pequeño alcance sonoro, pero que para acompañar coros y ciertos repertorios puede ir bien en tan grande iglesia.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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