El otro Carnaval

Esta semana comenzó el otro carnaval. El de los barrios. Donde una chata con dos motos dela IMM aparece a las 6 de la tarde y arma un escenario en los lugares donde nunca pasa nada.

Ese carnaval más de entre casa, tiene su gusto maravilloso.

En cada jornada debe actuar en ese escenario móvil un conjunto armado en el barrio, una murga joven y dos de os conjuntos "comerciales"

Y es el momento en el que la murga de la cuadra tiene su hora de esplendor luego de semanas de ensayo. Semanas para subir a ese escenario móvil tirado por una chata que se posó en la esquina de casa, en un remoto lugar de Montevideo.

Ese carnaval no sabe de tele, ni de derechos, ni de horarios fijos ni de nada. Solo sabe una esquina que una noche, en febrero, cada año, tiene su tablado armado de la nada.

La nada es ese carnaval que se escucha por radio, o se mira por tele en lugares donde a veces se puede robar una señal. Y la nada se corta abruptamente por un todo. Un todo que dura cinco horas, y luego queda la nada de saber que alguna vez llegó la murga al barrio, la de la esquina y la que concursa.

Ese es el otro carnaval, el que no ocupa primeras planas, ni gasta miles de dólares, porque directamente muchas veces no tiene siquiera trabajo para cuando se acabe el corso.

Empezó esta semana el otro carnaval, y esa es una buena noticia para todos.



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