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¡A
concursar!
Este martes
3 de febrero empieza el concurso oficial de agrupaciones carnavalescas
en el Ramón Collazo. Un nombre pomposo para describir la
angustia diaria de tantos artistas populares por un mes.
También
el sufrimiento de las hinchadas, el beso antes y después
de pasar por las tablas (y ahora la tele en directo) y los aplausos
del final.
Se inicia el
concurso y todo parece centrarse allí. Y todo parece llevarnos
a que es lo más importante.
Hay mucho en
juego. Prestigio, barriada, ingenio, y por qué no decirlo
con todas las letras: mucha guita.
Pero ya empezó
el carnaval de los barrios, se vienen los corsos barriales, los
tablados populares, con menos lamparitas amarillas, pero con sonrisas
y aplausos más humildes de los tipos a quienes este mes les
depara una alegría cada noche sin pensar en cuánto
les costará.
Se viene el
concurso y el carnaval tiembla en el pedregullo y en las canteras
del Parque.
Se viene el
concurso y hay que pintarse temprano, ir al ensayo general y ayudar
a coser la ropa.
Se viene el
concurso y el mundo se paraliza por más de un mes.
Por fin se viene,
también, el concurso, ahora que ya se vino el carnaval.
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