La Matinée: Un momento muy emotivo en el Teatro de Verano

Fue el momento más emotivo de los vividos hasta ahora en el Teatro de Verano.

"Hoy van los viejos" era el comentario respetuoso y lleno de afecto respecto a la presencia de la murga La Matinée en el concurso.

Y la gente deliró en la platea. Desde la sensación extrañísima de ver a Pitufo Lombardo dirigiendo otra murga, hasta las presencia en cada punta de Marcel Keoroglian y Edén Ithurrióz cantando con otros "desconocidos".

Por supuesto que estos "desconocidos" eran nada menos que Carlitos Prado, Juan Ayusto, Polanco, y tantas otras glorias del carnaval. "Son el Buena Vista Social Club de Uruguay", comparó un plateísta en el pedregullo.

Al todo fue emoción. Abrazos de nietos con abuelos murguistas, cámaras, notas, saludos. Había cantado por primera vez La Matinée en el teatro.

Carlitos Prado, uno de los históricos del Carnaval -y uno de los más jóvenes de La Matinée, con apenas 60 años-, estaba muy emocionado al final de la actuación e n la primera ronda.

"Me reencontré con muchachos con los que hacía años que no salía, y con otros con los que nunca había salido. Tener el regalo de Dios de ser dirigido por Pitufo Lombardo es maravilloso. El hipotecó incluso su patrimonio artístico, al igual que Marcel o Edén, ya que se quedan en su casa y les vienen los dólares corriendo a buscarlos. Y sin embargo renunciaron a todo eso por estar arriba de un tablado con nosotros", dijo Prado.

"Eso a uno le alimenta el ego. Yo no tengo palabras para describir el orgullo que siento al vivir esto a esta altura de mi carrera en el Carnaval. Esto no podrá robárnoslo nadie. Será de las pocas cosas inolvidables".

Héctor Polanco, una vida en Milonga Nacional, sintió "alivio por esa carga emocional que uno vive antes de venir al teatro de verano. Salió. Tal vez con alguna cosita para arreglar, pero salió".

Polanco comenzó en 1954 con la Milonga Nacional y estuvo allí hasta 1993 en forma continua, sin un año de descanso.

Luego estuvo parado un tiempo y regresó en 1997 con Los Geriátricos.

Ahora regresó con La Matinée y dijo que esta bajada del teatro de Verano es muy diferente a otras.

"Esto es muy emocionante por el grupo de muchachos, por el compañerismo, por tantas cosas. Porque hay muchos veteranos y este grupo de gurises que nos están dando todo desinteresadamente", indicó.

"Pitufo pidió permiso en su murga para salir con nosotros. No se puede creer. Esto parece un sueño. Si vos me decías en marzo que me iba a dirigir el Pitufo, te decía que era joda, que estabas loco", agregó Polanco.

Acerca de lo que significa para un carnavalero de tantos años la presencia de Eduardo Lombardo, Polanco explicó: "Musicalmente, nos cambió totalmente. Nosotros cantamos como nosotros, no como la murga de él. El no arregló de la forma que nosotros cantamos. Si será grande!. Esa guiñadita cómplice, ese cariño, ese "vamo arriba que sale"... Salí con grandes directores, pero no hay con qué darle".

En la otra punta generacional, Marcel Keoroglián también cumplió su sueño.

"Lo que buscábamos era compartir esta vivencia y tener la oportunidad que nos da el Carnaval de pasar por esta experiencia. Sabíamos que era posible, si estos murguistas están en la mano y cantan como cantan. Por qué no compartir con ellos un año y aprender toda esta magia que a partir de ahora se dimensiona más en la gente? Es buscar la esencia y de dónde venimos. Además, estaba el desafío de llevar adelante un trabajo artístico diferente con los códigos diversos de nuestras generaciones. Creo que el espectáculo fue digno y la gente lo disfrutó", dijo Marcel.




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