Un monstruo del cuplé

Desde hace años, Charly Álvarez es un cupletero destacado del Carnaval. Cada noche, sus caras y movimientos plásticos son un punto central en la actuación de los Diablos Verdes. Tiene cuatro cambios de vestuario durante la actuación y el "Monstruo de tres cabezas" que interpreta en uno de los cuplés sin duda es un destaque en el repertorio murguero de 2004. En esta entrevista, Álvarez habla de su ansiedad en los días previos a la fiesta de Momo.

- Medio peladito, de patilla larga, cortada en punta, uno siempre espera que salga con alguna locura. Este año, Charly Álvarez está acompañado por José Dorta, un viejo carnavalero que siempre hacía el maquillaje y que este año se dejó convencer para subir al escenario. ¿Cómo estás, Charly?

- Estoy un poco agotado por la vorágine de estos días y la ansiedad de que ya comienza el carnaval, de que ayer fue el último ensayo sin la ropa. Hoy (por el jueves 29 de enero) se van a probar los cambios de ropa. Esto en mi caso es básico porque no sé si me da el tiempo de llegar a los cuatro personajes y yo- que soy medio ansiolítico- imagináte cómo estoy. Además estoy esperando que lleguen esos trajes, porque en el caso de "el monstruo de las tres cabezas", el traje termina de formar al personaje. Y voy a terminar encontrándome con el personaje una vez que esté vestido.

- ¿De cuánto tiempo disponés para esos cambios de vestuario?

- En realidad, de menos de un minuto para cada uno. En algunos un poquito más. El asunto es dónde coloco el inalámbrico (que tiene que quedar abajo de toda la ropa) y el orden en que me voy vistiendo. Porque hay personajes para los cuales me tengo que dejar ropa abajo mientras hago otro.

- ¿Todo eso le medís en el último ensayo, el primero con vestuario?

- Exactamente. Aunque no creo que hoy (jueves 29 de enero) estén los cuatro trajes. Siempre me termino probando en los tablados y eso me pone histérico. Porque yo los tablados los quiero hacer como el Teatro de Verano. Me parece que el espectáculo es uno sólo y no podés ir al Teatro a hacer todo lindo y después en los tablados no. El espectáculo es uno sólo y hay que mostrarse bien en todos lados. Ésa es la postura de la murga y pone muy nervioso salir al primer tablado y tener que dar la justificación de que no había probado el vestuario (si es que no llego a tiempo); no me lo permito. Por otro lado, con la murga todavía estamos masticando un poquito de letra, porque recién hace dos días hacemos la tirada entera. Pero estoy muy copado. La ansiedad que tengo es la que tengo siempre dos días antes de empezar el Carnaval.

- ¿Qué significa para vos estar en Carnaval?

- Es mi sueño. Empecé haciendo teatro, pero por una casualidad de la vida. Cuando yo era chico en realidad quería hacer Carnaval. Yo quería estar arriba. Veía a los Gabys, los Walkers y de los Clapers y me moría. Me moría con los parodistas. Y nunca se me había dado la oportunidad, ni siquiera de pensar que podía salir en una murga. En el 98 me sorprendió mucho cuando me llamaron los Diablos. Incluso pensé: `Bueno, si se entiende lo que cantan....´. Porque realmente, había grandes espectáculos que yo no entendía lo que cantaban. `Una murga ...los Diablos, bueno, voy a ver cómo cantan...´, pensé. Y ahí arrancó. Pero lo que más me llamaba era el parodismo. Me acuerdo patente de un desfile al que fuimos con mi familia. Yo era chico y mi hermano mucho más chico, y nos quedó grabada (la imagen de) un botija que salió vestido de director, que bailaba bárbaro en una murga. Y años después, recién en el 2000 (yo salía en los Diablos desde el 98) me di cuenta que ese pibe era Sergio Rivero y era compañero mío. Hasta entonces no lo sabía. Hablando con mi hermano y con Sergio me di cuenta que aquel pibe que yo todavía recuerdo, (al cual envidié porque estaba en el desfile y que bailaba bárbaro) es un compañero en Diablos... Es de esas cosas inesperadas que te da el carnaval.


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