Pinocho va por más

Zíngaros sale a defender el título y, sin duda, Pinocho Sosa es uno de sus mayores argumentos. Una de las máximas figuras del parodismo conversó con Espectador.com.

- Esto es como en el fútbol, hay que defender el título.

- Claro. Obtener el título nos costó mucho el año pasado. Como yo digo, muchas veces lo había tenido como figura y nunca lo había ganado como director. Nos costó muchísimo, fue con mucho esfuerzo, mucho trabajo y sacrificio y por suerte el año pasado lo logramos.

Es una categoría muy competitiva y vos tenés que defenderte a muerte. Y eso es lo que vamos a hacer este año.

- ¿Ganar como director es más difícil ganar? ¿Tiene otro gusto?

- Claro, era lo que me faltaba, era como un pendiente que tenía. Tengo menos presión ahora (aunque) quiero ganar a muerte, por eso estoy trabajando.

- Y este año, ¿por dónde pasa? El año pasado hicieron bailar, hicieron reír y no quedó nadie sentado desde que arrancaron hasta el final. ¿Es la misma idea o cambia algo?

- Sí, sí, es la idea. Yo le cuento todo a la gente, todo lo que vamos haciendo, lo que no. Y les contaba que a este conjunto le tocará salir primero, segundo, tercero, pero siempre va a ser avasallante. Yo tengo gente muy joven, algunos hacen tres años que están conmigo, y otros -como el Cacho Denis- tienen mucha experiencia. Pero siempre resulta avasallante, tenemos que pasarle por arriba a la gente, la gente espera eso. La gente paga una entrada y quiere ver la luz prendida.

- El año pasado algunos me decían "Pinocho es así, Pinocho te pide que no pares nunca".

- Siempre cuando estamos en el Teatro les digo eso, "muchachos está todo bien, les agradezco que estén conmigo, acá no tienen ninguna presión, si se equivocan acá en el Teatro de Verano, les voy a dar un beso igual que cuando subimos, porque cualquiera se puede equivocar, pero lo que les pido es una cosa: entréguense, entréguense y mátense arriba del escenario, con toda la fuerza y toda la risa y que la gente lo sienta en el pecho, que le pegue en el pecho. Que la gente sienta que no estás fallando".

- ¿Quién es Pinocho? ¿Por qué sos tan conocido en carnaval? ¿Por qué la gente te quiere tanto?

- Pienso que la gente valora esto: la entrega. Yo no me canso de decirlo, yo no soy un buen cantante, canto muy mal. Cuando era flaquito bailé, pero tampoco fui un gran bailarín, actuando... tengo garra. Tengo muchas carencias, pero tengo garra. Tengo mucha entrega y trato de meterme en los personajes. Eso hizo que la gente me conociera y me aplaudiera una y otra vez. Pero a mí me hicieron muy auténtico dentro del escenario, soy como soy y eso rebota en la gente y eso es lo que quiere. Creo que la gente lo siente como yo.

Tengo la suerte de actuar igual en un tablado que en el Teatro de Verano, para mí la gente es fundamental. La gente es la que nos lleva arriba o la que te deja abajo. Y tuve la suerte de que me aceptaran.

- ¿Cuánto hace que salís en carnaval?

- Tengo 24 carnavales. Arranqué en Los Curtidores de Hongos de 1981. (canta) "Aguantá piola muchachos, escuchá que te propongo, que te curen de ... te van a matar los hongos". Siempre la recuerdo.

Después tuve una carrera larguísima.

- Arrancaste en murga, es paradójico...

En murga. Y en el 89 con Araca la Cana. En estos 24 años no falté una noche, por la salud, gracias a Dios y a la virgen, no falté nunca, nunca falté una noche. Falté dos tablados un día porque se casaba un muy amigo mío y tenía que ir sí o sí al casamiento ese día. No podía faltar por eso no estuve en dos tablados y después me les pegué. Nunca falté una noche de carnaval.

- ¿Qué es el carnaval para vos?

- Es como mi segunda familia. Es algo que amo, que llevo dentro. Tengo orgullo de ser carnavalero y de ser artista y ser figura reconocida de la máxima fiesta popular. Porque pienso que es la máxima, más que el fútbol que es pasión de todos. En el carnaval se mueve más gente en un mes que en el fútbol y que el teatro todo el año.

Para mí, el carnaval es como un hermano mío que el día que me separe me va a doler mucho, mucho.

- Saliste en lugares tan grossos como Los Gabys y como Araca, ¿te cambia la vida salir ahí?

Sí, los Gabys era el conjunto soñado, yo era un chiquilín, iba al Teatro de Verano y me paraba atrás de las bambalinas, a ver a los Gabys a dos metros, tres metros.

- ¿Cómo quién querías ser?

- En mi tiempo estaba Pendota… Cuando era chico me emocionaba con él. En el 93, 94 yo escuchaba a los Gabys y era una debilidad que tenía, por más que éramos rivales.

Y mi ídolo gigante del carnaval es Tucho Orta. A Tucho lo recuerdo en cada momento, viví muchas cosas con él. Y cosas que él me hacía a mi, me buscaba el amor propio, se ponía como loco y yo reaccionaba... y eso trato de trasmitirle a mis muchachos.

- ¿Y Araca?

- Tuve la mala suerte de estar un año que no fue muy bueno. No fue muy bueno artísticamente. Pero la murga se portó espectacular conmigo, yo quiero mucho a la murga. Es un grupo que recuerdo con mucho cariño, porque artísticamente no nos fue bien pero conocí la parte del carnaval intensa que es Araca la Cana.

En Araca la Cana hacía Aracanito, que era un muñeco que salía en una valija e hice Blancanieves, donde entraban todos los políticos que eran los enanos. Ya te digo: artísticamente no era muy bueno, pero como experiencia de vida fue algo espectacular para mí.

- ¿El mejor personaje que hiciste en toda tu vida?

El personaje del ciego. Técnicamente y emotivamente para mi fue el mejor y también Gatica fue muy bueno. Ese lo hice en Momosapiens, un conjunto que recuerdo con mucho cariño. También Pinocho... En esa época yo era muy flaquito, pensaba 55 kilos.

- Y el personaje que decís: "¡¿para que me metí a hacer esto?!"

- Haciendo de gato fue la única vez en el teatro de verano, que sentí vergüenza. Estaba disfrazado de gato y miraba a la gente y sentía que no le llegaba. La gente se movía... que calor, que vergüenza que pasé ese día. Eso no lo haría de vuelta.

Y el momento más feo, fue cuando tuve problemas con el jurado. Fue en el año 96, los Zingaros estaban preciosos, salimos cuartos, y creo que fue por todo el problema que pasó con el jurado, cuando yo declaré que estaba el concurso arreglado. Después no me equivoqué, aunque algunos conjuntos quedaron bien, como fue Valentinos, pero pienso que mi protesta fue la que ese año dio vuelta la categoría de parodistas.

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