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Rafael Alberti (España) Nace en las ingles un calor callado, como un rumor de espuma silencioso. su dura mimbre el tulipán dobla sin agua, vivo y agotado. Crece en la sangre un desasosegado, urgente pensamiento. La exhausta flor perdida en su reposo Rompe su sueño en la raíz. Salta la tierra y de su entraría pierde savia, venero y alameda verde. Palpita, cruje, azota, empuja, estalla. La vida abre vida en plena vida. y aunque la muerte gane la partida, todo es un campo alegre de batalla. Mujer... esplendor mío, amor, inicial de mi vida, quiero decirte toda tu belleza, aquí, en medio del mar, cuando voy en tu busca, cuando tan solo puedo compararte con la hermosura tibia de las olas. es tu cabeza un manantial de oro, una lluvia de espuma dorada que me enciende y me lleva a navegar al fondo de la noche. Es tu frente la aurora con dos arcos, por los que pasan dulces esos soles, con los que sueñan al alba los navíos. ¿Que decir de tu boca y de tu pelo, de tu cuello y tus hombros si el mar esconde, corales y jardines sumergidos que quisieran al soplo de las alas del sur ser como ellos? son tus costados como dos lejanas bahías en reposo donde al son de tus brazos solo canta el silencio de amor que las rodea. Triste es hablar, cuando se esta lejano, de los golfos de sombra, de las islas que llaman al marino que los siente pasar, sin verlos, fuera de su ruta. Amor mío, tus piernas son dos playas, dos medanos tendidos que se elevan con un rumor de juncos si no duermen dame tus pies pequeños para andarte, voy por el mar, voy sobre ti, mi vida, para sentirte todas tus riveras, sobre tu amor, hacia tu amor, cantando tu belleza mas bella que las olas. |