|
||||||||
|
Ordená,
en lista alfabética, la cuenta de la tintorería, el sueldo de la muchacha,
los honorarios del carpintero que instaló la nueva biblioteca. Si
decidiste que nuestro amor ya no sirve, y que la mejor opción es la puerta,
decime si le dejás algún saldo al carnicero o si el verdulero tiene alguna
razón para odiarme. Deja
la puerta del patio cerrada, y decime si esa ranura de la pared es un claro
aviso de derrumbe o si fueron tus uñas marcando un mensaje inconcluso, algo
que me quisiste decir al final y no te animaste. ¿Sacaste
registro de conducir?, recordá que el auto esta sin pagar. Si
te lo llevás tené en cuenta
que los papeles los tengo yo y que los podés pasar a buscar cuando quieras. ¿Tenés
sencillo? ¿te alcanza para un hotel?. Deslizate
por nuevas rutinas, en las salidas de los cines y en las presentaciones de
cuadros hacé como que no me conocés. Pero
por eso no creas que te olvido, yo llevo en la punta de la lengua tu sabor
como un estigma. No
te pongas tan bonita cuando vengas a ver a los niños pero viví como si
estuvieras en un recreo que no termina nunca. Si
te vas de casa, apuntame los horarios de la escuela, los niños no se
acuerdan de esas cosas (o fingen acaso), mostrame también cual es el mejor
modo de mandarlos a dormir. Anunciame
tu retiro una semana antes para empezar un breve curso de cocina familiar. Hablame
por teléfono de vez en cuando, no te olvides de mi cumpleaños aunque te
importe un pito. Necesito
que los niños crean que me amás. Si
te vas de casa, no cambies el numero de tu celular, ni de tu cuenta
bancaria, tus amigos siguen siendo tuyos, tu tarjeta de crédito, tus últimos
diplomas y tu vestido. Si
te vas, que sea intenso el inventario de las cosas que dejas porque nunca
mas me volverás a ver...y ya que estamos, te invito a que me olvides. No
importa los años que pasamos juntos, yo quiero conocer a la que se quiere
ir ahora, a esa que vio en la ventana la cara oculta de la libertad, algo
que yo nunca pude ver por lo concreto y real de tu amor. Tal
vez nos vayamos juntos, cada uno por su lado, a otras nuevas vidas, donde el
entusiasmo se viste de traje de luces y la rutina es un cuaderno nuevo donde
esperamos escribir cosas bonitas, sin errores. Si
te vas, dejá las llaves, otras puertas te darán las suyas. Aunque
vos y yo sepamos que todo esto es solamente otra vuelta de tuerca en que
estamos mas y mas a la deriva.
|