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    La primera radio uruguaya en Internet

 Lunes, 26 de Febrero de 2001       

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Frase del día: ”Los que de corazón se quieren, solo con el corazón se hablan”.
                                                                        Francisco de Quevedo y Villegas.


IVAN GONZALEZ (PARAGUAY)

Cuando digo que escribo
lo que hago es desnudarme frente a tus ojos.
Una mano tuya puede entonces
acariciarme el pecho al descubierto,
o si lo prefieres un beso tuyo
puede apretarme el ombligo mientras río.
Así de pronto cuando digo que escribo
y ya sabes que me desnudo ante tus ojos,
el poema deja de fingir y se presenta entero,
con su enjuto rostro y sus largos huesos
o sea...
con mi enjuto rostro y mis largos huesos
me dejo seducir por tu mirada, y caigo
como un canto rodado al agua oscura de tu cuerpo.

Mi pensamiento tiene la forma de tu cuerpo,
sutil torzal de viento,
fuerte aroma de campo,
mi cuerpo se hace tuyo,
más tuyo si me pensás,
danzarina de fuego,
llama sobre mi piel.

Altísima la noche caminante
sin dueño
mi pensamiento tiene
el cuerpo en tu mente.

Altísima la noche
caminante sin dueño
mi cuerpo se hace tuyo
desnudo ante tu cuerpo.

Altísima la noche
mientras ya no soy...y caigo
en remolino caigo...
y destrozo mente y cuerpo.

No aire sólo soplo un segundo.
Encuentro unos brazos y los quiero.
Siento la tierra en tus dedos
y el agua y el fuego
y siento mi cuerpo
y mi mente...y a mí entero.

No aire, no tiempo, no soplo,
sólo vivo enamorado niño en tus brazos.

Hombre entre tus dedos
sediento y acurrucado en ese recodo.
Sonrisa y dicha en ese recodo que vale toda la vida.

Ahora que mi corazón ya no es más que un corazón de hombre,

ahora que me he ido alargando las palabras hasta tocar tu cuerpo,
ahora que he dado mis manos al viento para sentir tu aliento,
ahora que me he despojado de todo lo impropio y me he sentado
a la orilla misma de tu mirada junto al tibio resplandor
de tu silencio, ese rumor de mar lejano y ajeno crece en el recuerdo del anhelo
y se vuelve tu cabellera de algas amarillas toda tu presencia
de caracolas y cangrejos nocturnos desatando olas en mi playa.

Ahora el poema deja de fingir y se presenta entero,
con su enjuto rostro y sus largos huesos.
O sea...
con mi enjuto rostro y mis largos huesos
me dejo seducir por tu mirada, y caigo
como un canto rodado al agua oscura de tu cuerpo.

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Emitido 26.02.2001