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"La imaginación consuela a los hombres de lo que
pueden ser. El humor los consuela de lo que son".
Winston Churchill.
JAIME SABINES (MÉXICO)
Yo no lo sé de cierto, pero supongo
que una mujer y un hombre
algún día se quieren, se van quedando solos poco a poco,
algo en su corazón les dice que están solos, solos sobre
la tierra se penetran,
se van matando el uno al otro.
Todo se hace en silencio.
Como se hace la luz dentro del ojo.
El amor une los cuerpos.
En silencio se van llenando el uno al otro.
Cualquier día despiertan, sobre brazos;
piensan entonces que lo saben todo.
Se ven desnudos y lo saben todo.
(Yo no lo sé de cierto. Lo supongo).
Tu cuerpo está a mi lado
Fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados y yo te miro y fumo
.
Y acaricio tu pelo enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
.
Te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmóviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio, tu blando seno oculto y
apretado y el bajo y suave respirar de tu vientre sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.
Hoy ya no estás y no estás y no estás nunca y
no es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti, de urgencia mía...de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mi, muero de ambos,
de nosotros, de ese...
Desgarrado, partido, me muero, te muero, lo morimos.
Si, morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas, en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine, los parques, los tranvías.
Los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima...
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo.
Morimos, lo sabemos, lo ignoramos,
nos morimos entre los dos, ahora separados,
del uno al otro, diariamente, cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos, en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre que no muerdo ni beso.
En tus muslos dulcísimos y vivos, en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo, de nuestra muerte, amor, muero, morimos,
en el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos, dentro de mi, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen de atrás de ti,
los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos sino morirnos más, hora tras hora, y
escribirnos y hablarnos y morirnos.
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Emitido 15.02.2001
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