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    La primera radio uruguaya en Internet

Martes, 13 de febrero de 2001      

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FRASE DEL DÍA

Quien no comprende una mirada,
Tampoco comprende una larga explicación

Proverbio árabe.

RICARDO BOGRAND (EL SALVADOR)
Es seudónimo de su verdadero nombre, José Antonio Aparicio. Nació en El Salvador, San Pedro Arenales, Chinameca, Departamento de San Miguel, en 1930. Publicó “Perfil de la raíz, en 1956; “De mar a mar”, “Alianza de mis manos” y “Leyenda de amor”.


Esto para un recuerdo que se quedó encendido
Abriendo el mar, a veces, desde su misma tumba,
Y en donde el sol caía como un romero líquido
La tarde era una sola gaviota suspendida.

Esto es para una calle completamente absorta
Que espera nuevos pasos para nombrar huellas,
El polvo es una copa de longitud desierta
Cubriendo más de un árbol, estacionado cerca.

Hay veces que las manos se me rompen de luces
Entre un buscar las voces que se ocultaron pronto.
Entonces siento el viento estrujarse en mi pecho
Cuando creo distancias en mi viajar intenso.

Esto es para una meta completamente ajena,
Para ir sin sentido caminando en la ausencia
Para un buscarse el nombre que se quedó sin letra,
Extendido a lo largo de la palabra muerta.

Esto que en mis ojos son sus ojos unidos
Como sobre mis labios sus besos acunados.
Esto que llevo triste entre mis manos grises
Es la querida forma de su cintura leve.

Amé, crucé incendiado el ancho de mi vida,
Conquisté nuevos cielos y germiné entero,
Completamente nuevo ascendí hasta sus labios
Y hoy descendiendo a mi grave soledad sin sonido.

Esta es para un recuerdo que se quedó encendido,
Que no ha muerto ni muere y siempre va conmigo.
Es para que yo sepa que aunque camine sólo
Hay una novia inédita hasta el fin de mi vida.


Mío este cuadro,
Este sueño,
Esta verdad de polen.

Cruzas sobre mi abierta herida
En la trunca esperanza
En esta tarde de ostracismo.

He visto al mundo desde el plano del mundo,
Desde un peldaño más abajo del mundo,
Desde ninguna floración de trinos.

Le he visto con estos ojos turbios de pobreza
Con la raída ropa de mi sueño.
¿Cómo decirte?
¿Cómo absorber tu nombre marinero?
Mejor te digo, hermana, camarada.
Hoy ya no temo.
Hoy destrozo mi lámpara ilusoria
Y me descubro.
Voy a iniciarte en este nuevo encuentro
De ver las cosas sin ningún paisaje.

A veces pienso que es difícil buscar en esta noche
Y tropezar con lo que no ha visto
Y lo que está por descubrir sin tregua
Y lo que no te han dicho las mañanas
Cuando miras el mar de tu ventana.

A veces pienso que pocos nos quedamos en la sombra
Para cantar con nuestros pobres dedos
Eso que nadie mira
Y nadie toca.

Un día yo te dije:
Ámame, marinera; con tu acuática fiesta de celajes
Ámame con tu marca elástica de peces.

Ámame con tu puerto y t u escafandra,
Con tu cuerpo de esponja y con tu golfo,
Con tu piel de cristal y tu silueta.

Ahora yo te digo que me ames
Como esa pleamar de los que ansiamos
Bebernos las palabras del que muere
Imaginando el pan que nunca tuvo.

Quiero que me ames, como yo a los pueblos
Que abrazan
Con los gritos fundidos en su lucha.
Ámame. Como amo la libertad, la paz y la justicia,
La vida digna y el pan de todos.

(Emitido en 13.02.01)