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FRASE DEL DÍA Toda la sabiduría puede expresarse en dos líneas. Lo que se hace por ti, permite que se haga. Lo que tu mismo debes hacer, asegúrate de realizarlo. Aforismo hindú. EMILIO G. VITALE (ARGENTINA) La Ambulancia Tenía chapa patente de capital, terminación diecisiete. Era muy emotivo verla pasar con sus oscilantes balizas, la cruz médica esmerilada en sus ventanillas y una cabina con vidrios polarizados que apenas permitían imaginar a sus ocupantes. Por su parte, dimensiones y detalles externos, debía ser un verdadero sanatorio rodante, con quirófano incluido. La vio por primera vez en la costa del Uruguay, ruta 14 en dirección a Corrientes. Pasó velozmente a su camioneta a su camioneta y se perdió en la siguiente lomada. Kilómetros más adelante, Pipo, adulto y cortés, se detuvo a ascender dos peones rurales que hacían dedo en el camino. ¡Esos no levantan a nadie!, había comentado uno de los ellos refiriéndose a la ambulancia, siempre van apurados. El peón se había equivocado. A veces levantaban. Como las entregas con la camioneta llegaban hasta el norte de Entre Ríos, Pipo se encontraba en forma ocasional, en ruta con la unidad sanitaria. Cuando aparecía en su retrovisor, le cedía casi todo el ancho de la ruta para dejarla pasar sin problemas, Pensaba que algunos minutos de demora podrían ser fatales para el enfermo. Su sentimiento, piadoso y solidario, rogaba que nada la detuviera en el camino. Hasta que el azar los involucró. Ocurrió un día de abril, al atardecer. Un desperfecto insalvable en el motor de la camioneta lo obligó a dejarla sobre la banquina y se resignó a hacer dedo. Al poco tiempo pasó la ambulancia, frenó unos metros más adelante y luego retrocedió. Del vehículo bajaron dos personas. La que habló primero fue una mujer. ¡Vamos, suba rápido que no tenemos tiempo! El hombre que venía detrás dudó, diciendo en voz alta: - Mirá doctora, parece muy viejo, tal vez no nos sirva. - No importa, puede ser de buen corazón, respondió ella esperanzada y sonriente. Mientras hablaban, Pipo se dirigió a la puerta lateral que alguien abrió, ofreciéndole subir. Cuando se agachó para evitar el dintel, desde atrás lo pincharon en la nalga. Despertó sin saber cuánto tiempo llevaba así, inmovilizado en una camilla. Podía ver, pero cuando intentó hablar no emitió sonido. Percibió a alguien detrás suyo. La doctora advirtió que Pipo se movía y fue a mirarlo de frente. - Muy bien viejito, estás diez puntos, todos los análisis normales, en un par de horas llegaremos a destino. Allí hay alguien que necesita de tu buen corazón. Más adelante, en un puesto de Policía Caminera, el agente de turno pedía documentos. Cuando sin detenerse, pasó la ambulancia con sirenas y balizas encendidas, todos pensaron... - ¡Pobre, ojalá lleguen a tiempo! -------------------- (Emitido el 12.02.01) |