Columna en Dinámica Rural

Recomendaciones: INIA promueve manejo para "salvar" la calidad

Entrando los cultivos de invierno en etapas definitorias, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, el INIA, publicó una serie de recomendaciones apuntando a la calidad en trigo y cebada.

¿En qué estado se encuentran los cultivos de invierno?

Los cultivos de trigo y cebada entran en una etapa final de definición, y hay expectativas sobre su desempeño tanto en el rendimiento como en la calidad, aunque por el exceso de lluvias del último trimestre el potencial se ha visto en parte disminuido.

En general el cultivo más afectado y con mayor pérdida de potencial de rendimiento es la cebada, si bien tuvo este año una buena área de siembra dada las propuestas comerciales interesantes de las malterías, y el éxito del cultivo en las zafras 2015 y 2016. En caso del trigo soportó mejor el exceso hídrico porque tiene otra resistencia a la adversidad.

Debido a estas condiciones climáticas del último trimestre que mencioné, la estación experimental La Estanzuela del INIA publicó una serie de recomendaciones para mejorar la calidad de los cultivos de trigo y cebada y aconsejó a los productores estar atentos y fertilizar con nitrógeno dentro de lo posible.

Las aplicaciones de nitrógeno de fin de macollaje, son importantes para lograr los rendimientos aceptables y además para lograr los contenidos de proteína que se encuentren dentro del rango de recibo y no tengan riesgo de rechazo.

En las chacras de uso agrícola con larga historia de cultivos, si no se aplica nitrógeno al final de macollaje o posterior, es muy alta la probabilidad de valores bajos de proteína. Este es un elemento central! la mayoría de las chacras que no recibieron nitrógeno en Z30 o posterior tendrán problemas de proteína. La única solución es agregar algo ahora, y por esto el comunicado de INIA que recomendó fertilizar con nitrógeno lo antes posible, antes de la espigazón, para reducir el riesgo de bajos contenidos de proteína en grano. No para lograr aumentos importantes en rendimiento, pero sí para mantener la proteína en niveles aceptables.

 

Respecto a las aplicaciones y el manejo del nitrógeno que indicó INIA en su comunicado, ¿qué se puede destacar?

 

Para cultivos con un rendimiento estimado de 2.000 kg/há, las aplicaciones entre 10 y 15 kg. N/há, previo a la espigazón, aplicados como urea, nitrato de amonio o UAN son seguras y pueden generar un aumento de 0,5 a 1% de proteína. Si el rendimiento esperado es mayor, las dosis se deben ajustar en proporción, a valores mayores. Como sabemos el UAN puede producir quemado de hoja, por lo que es menos recomendable; en estos casos se deben de evitar las dosis altas, las horas del día calurosas, y eventualmente se debería diluir.

En la medida que las aplicaciones se distancien de la espigazón y sean más tempranas, las dosis también pueden ser mayores y favorecen a un mejor rendimiento, además de aumentar el contenido de proteína. Aunque ahora la mayoría de los cultivos se están aproximando a la espigazón.

Respecto al manejo del nitrógeno en trigo y cebada, es mucho más eficiente seguir las recomendaciones de manejo en siembra, macollaje y encañazón. Sin embargo, en situaciones como las actuales INIA indicó que es una buena práctica realizar estas aplicaciones, que eviten problemas mayores.

 

En relación a la fertilización con nitrógeno en trigo y cebada, ¿qué nos podrías ampliar?

 

Es necesario la aplicación de nitrógeno para asegurar un alto potencial y para asegurar la adecuada proteína en grano.

En la jornada de cultivos de invierno de abril de este año, organizada por la Mesa Nacional de Trigo, por la Mesa de Cebada Cervecera, por el INIA y por FUCREA, en la presentación de Andrés Berger y de Tato Hoffman, se habló concretamente de la proteína como problema nacional, si bien nos fue mejor en la zafra 2016-2017.

Estudiaron este tema y se concluyó que el suelo cubre cada vez una proporción menor de la demanda de nitrógeno de los cultivos. Cuando el suelo aporta poco nitrógeno, la fertilización es clave. Se debe de ajustar el manejo chacra a chacra, decían en esta jornada “hacer lo que hace falta, y no lo que creemos que hace falta”.

Para un rendimiento de calidad solo con 100 kg. de N/há no es posible. El único camino para manejar altas dosis de nitrógeno con seguridad, es aplicarlo en base a un diagnóstico objetivo.

El cultivo debe estar bien nutrido desde el arranque y el cultivar debe ser elegido no solo pensando en el rendimiento en grano.

 

Invitamos entonces a todos los productores a tener en cuenta estas recomendaciones en cuanto a la fertilización con nitrógeno.

 

Me gustaría agregar que en un escenario de altos costos y con precios de los granos alejados de los máximos que supo haber en los últimos años, los productores necesitan altos rendimientos para alcanzar márgenes de rentabilidad, lo que está en duda en los casos de cebada y el trigo, teniendo en cuenta la incidencia de las lluvias.

A esta altura del cultivo buena parte del partido está jugado, lo único que nos queda es intentar superar los problemas en cuanto a la calidad.

Es importante aprender de años como éste, para en los años que vienen hacer un manejo más cuidadoso del nitrógeno y del cultivo desde las etapas más tempranas, en macollaje y encañazón, para no quedar tan expuestos a eventos como el que ha sucedido.

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