Huertos escolares

Huertas escolares: inicio para una mejor alimentación

Del 20 al 22 de setiembre, se realizó en las instalaciones de la Facultad de la Agronomía, el VIII Encuentro de la Red Internacional de Huertos Escolares, que por primera vez se llevó a cabo en la ciudad de Montevideo. La Ing. Agr. Victoria Carballo, columnista de Dinámica Rural, asistió al encuentro.

¿Qué nos podés contar de esta Red Internacional de Huertas Escolares?

 

La Red de Huertas Escolares (RIHE) es una agrupación internacional de personas y emprendimientos comprometidos con las huertas como espacios de aprendizaje. Incluye a escuelas y centros educativos tanto públicos como privados, y a organizaciones de la sociedad civil y académicas. Esta red nace buscando fortalecer el trabajo de docentes en las huertas escolares, para poder desarrollar estos espacios y sus lazos con la agroecología y la alimentación saludable.

Las huertas agroecológicas son una excelente herramienta pedagógica aportando un espacio valioso de educación ambiental, de educación nutricional por el fomento del consumo de vegetales y frutas, y también una herramienta para la promoción de la seguridad alimentaria a través de la propia producción de los alimentos. Como valores - Mejora los vínculos personales, el trabajo en equipo y la integración social.

Entre las actividades de la Red está la realización de Encuentros anuales, donde es central el intercambio de experiencias y de materiales, y el propio fortalecimiento de la Red.

La dinámica de trabajo del Encuentro se basó en conferencias, talleres, muestras y visitas a huertas en centros educativos de Uruguay.

Se trabajaron todas las temáticas que se abordan desde las huertas, como el suelo, la biodiversidad, la fauna de la huerta, prácticas de manejo, pero también alimentación y cocina de la huerta.

Hasta el año 2016, los Encuentros se desarrollaron en diferentes ciudades de México, donde se originó el proyecto. ​Y este año se organizó por primera vez en el Uruguay, a través del Programa Huertas en Centros Educativos.

Cada Encuentro que organiza esta Red, exige un alto en la agenda de quienes participan, para calibrar y potenciar lo que se está haciendo en cada país, y así enriquecer las herramientas que cada uno tiene.

 

Es importante conocer el “Programa Huertas en Centros Educativos” de nuestro país. ¿En qué se basa, y quiénes son los beneficiaros de este programa?

 

El Programa Huertas en Centros Educativos es una experiencia que se viene desarrollando desde el año 2005 a través de la Facultad de Agronomía y la Universidad de la República, en forma conjunta con distintas instituciones como la Administración Nacional de Enseñanza Pública (ANEP).

Consiste en instalar y también mantener huertas con propósito educativo, productivo y demostrativo en espacios fundamentalmente de contexto socio cultural crítico.

Con el seguimiento de las huertas se busca promover un cambio cultural, fortaleciendo los vínculos con la naturaleza, las prácticas agroecológicas y el cuidado del ambiente. También se busca desarrollar hábitos de trabajo rescatando la cultura de elaborar nuestros propios alimentos, y promover una alimentación saludable.

Están a cargo de estudiantes de agronomía, ingenieros agrónomos o idóneos en el tema, como profesores de huerta orgánica, coordinados por la Facultad de Agronomía.

Además de las escuelas, en el último año comenzaron a trabajar también en 20 liceos, con un programa que se llama modulo socioeducativo, tratando también de generar huertas con los jóvenes, y articular con los docentes de las distintas materias todo el contenido curricular que se puede desarrollar con la huerta: ciencias, lengua, matemática, arte y ciencias sociales.

Otro proyecto desarrollado por “Huertas” en Uruguay, es el Programa Uruguay Crece Contigo, del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) que trabaja con familias y con la primera infancia.

También se desarrollan espacios de trabajo junto con estudiantes en pasantías que se llaman Cultivando Aprendizaje, que ya lleva su sexta edición y vienen muchos estudiantes universitarios a trabajar.

Este año se está trabajando en colaboración con entidades internacionales y el Ministerio de Ganadería (MGAP) en un programa de asistencia a familias y escuelas rurales afectadas por las inundaciones de abril del año pasado. Cuando termine el proyecto, a principios de diciembre, se va a haber trabajado con 35 escuelas rurales promoviendo esta herramienta de la huerta.

Desde el año 2012 trabajan en la cárcel de Punta Rieles con una propuesta universitaria interdisciplinaria desarrollando pasantías junto con las personas privadas de libertad. Todos los años participan unos 40 estudiantes universitarios que trabajan junto a estas personas privadas de libertad en torno a las quintas y a la elaboración de los alimentos.

 

¿Qué desafíos se tienen por delante en estos programas?

 

Un desafío central es lograr mayores apoyos para desarrollar este programa y poder alcanzar a más docentes y centros educativos. También generar más materiales didácticos para las condiciones locales.

Otro desafío es institucionalizar una alimentación escolar sana, con seguimiento de nutricionistas y de las cocineras.

Como anécdota, nos contaron que en Dolores se plantó una huerta en una escuela y un día llegó la ingeniera responsable de la huerta, cuando el menú para los niños era milanesa con puré. La ingiera sugirió cosechar las lechugas que estaban divinas, prontas, para agregar a los platos, ¡y no lo logró! La cocinera estaba decidida a dar milanesa con puré, ¡y listo!

 

¿Algo más que quieras agregar sobre los programas de huertas en centros educativos?

 

Rescato el gran valor a quienes desarrollan y promueven las huertas agroecológicas, al dar la posibilidad a una educación que promueve el aprendizaje en la producción de alimentos y un cambio positivo en valores y actitudes respecto al trabajando en la tierra, el cuidado del ambiente y el desarrollo sustentable. Aportan a la educación nutricional contribuyendo a la la buena alimentación y a la salud.

Fomentan en los que participan el pensamiento crítico y la creatividad, la paciencia y la calma, al tener que respetar los tiempos de la naturaleza. Y apuestan de forma integral a una mejor calidad de vida de nuestros niños y jóvenes. Todo esto requieren de un gran compromiso que como comunidad agropecuaria debemos de valorar y promocionar.

 

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