Columna en Dinámica Rural

Costos de producción afectaron inversión en el agro

Costos de producción afectaron inversión en el agro

La zafra agropecuaria finalizada el 30 de junio mostró buenos rendimientos productivos. No obstante, el agro menciona que está iniciando una nueva campaña con problemas de rentabilidad y endeudamiento.

¿Cómo podemos caracterizar la rentabilidad agropecuaria en la zafra 2016/17?

Hasta la zafra 2013, los precios récord determinaron altos beneficios en la actividad agropecuaria, mientras que los menores precios posteriores cambiaron las expectativas de rentabilidad de los productores.

Si bien en la última zafra se dio una  leve recuperación de los precios y muy buenos rendimientos productivos, los resultados económicos del agro no fueron los esperados en este contexto.

La rentabilidad de la campaña cerrada se vio afectada por aumento de costos de producción. Si bien descendieron los precios de arrendamientos e insumos, los costos fueron afectados por un descenso de la cotización del dólar de 7% en la zafra y por incrementos salariales  (14% en pesos) y de energía (8%)

 

Entonces, el agro uruguayo ha perdido competitividad.

La trayectoria de los precios internos y de la cotización del dólar de nuestro país determina una importante pérdida de competitividad macroeconómica. La información del Banco Central muestra una pérdida efectiva global en el tipo de cambio real de 23% en el último quinquenio y de 43% en la última década.

En particular en la zafra agrícola 2016-17 la evolución descendente de la cotización del dólar incidió en la pérdida global del tipo de cambio real de 9%, que impactó en los agronegocios.

Además, el agro presenta las dificultades que señalan diferentes estudios sobre las oportunidades de mejora en la capacidad de competir de las empresas productivas uruguayas: infraestructura, inserción externa, altos costos de energía y  regulación laboral, entre otros. 

 

Y el endeudamiento del agro, ¿cómo cerró la zafra a junio 2017?

De acuerdo a información del Banco Central, los créditos bancarios al agro a junio de 2017 se ubican en U$S 2.407 millones,  con un descenso de 3% respecto a junio 2016. De esta manera, se confirma el estancamiento de los préstamos al sector de las últimas tres zafras, luego de crecer en forma importante hasta 2014.

En la campaña, el endeudamiento consolidado representa casi 80% del PIB agropecuario.

La mitad de  los préstamos del agro corresponden a los subsectores ganadería y agrícola-ganadero. Se aprecia además el endeudamiento bancario de los productores lecheros y arroceros, que además tienen saldos a pagar por los nuevos Fondos Lecheros y Arroceros implementados en la zafra.

Además, se observa al terminar la zafra un importante incremento de los créditos vencidos, con una tasa de morosidad del 4% de los préstamos.

Inciden en la oferta de crédito factores como políticas de riesgo de los Bancos respecto al sector y expectativas sobre el repago de los productores agropecuarios ya que en la última zafra se dieron mayor morosidad, solicitudes de concursos y baja de calificación de algunas empresas relevantes del sector.

 

Con este marco, ¿cómo se comportaron las inversiones?

El índice de inversión en maquinaria agrícola que nuestro Estudio elabora, en las dos zafras anteriores había mostrado fuertes caídas. En la campaña 2015 tuvo un descenso de 34% y en la zafra 2016 disminuyó 58%.

La tendencia a la baja del indicador se interrumpió en esta campaña agrícola cerrada en junio con un moderado incremento. En esta  última zafra aumentaron las importaciones de maquinaria agrícola, lo que determinó un aumento en el indicador de inversión de 9%.

Debido al desempeño de las inversiones agrícolas antes indicado, también pudo crecer en la zafra la inversión anual por hectárea sembrada. En la zafra 2016-17 la inversión por ha, cultivada fue de U$S 51, frente a U$S 46 de la campaña anterior.

Frente a perspectivas de altos costos de producción en dólares y precios internacionales sin incrementos significativos, una alternativa para los productores puede ser mejorar la capacidad interna con inversión tecnológica e innovación.

 

El agro uruguayo, ¿invierte en innovación?

En el actual escenario el agro requiere de innovación en procesos, comercialización u organización con el propósito de mejorar resultados, mediante nuevas tecnologías. Varios ejemplos dan cuenta del proceso innovador que está intentando recorrer el agro uruguayo, con agricultura y ganadería de precisión, equipos agrícolas con tecnología de la información y plataformas digitales para compra de bienes y servicios agropecuarios.

Según un estudio presentado por INIA, el productor rural uruguayo es abierto al cambio tecnológico y requiere que la innovación logre mayor productividad y rentabilidad. Solicita poder incorporar genética, robótica y automatización, e identifica falta de tecnología de proceso y de incentivos macro y microeconómicos.

Sin duda que la inversión en innovación productiva es clave para la competitividad y sustentabilidad de los agronegocios de nuestro país. En este sentido, además de monitorear el ambiente tecnológico los productores deben considerar los estímulos existentes para potenciar la innovación como  el “Fondo Innovagro” de ANII, fondo sectorial para el agro y la agroindustria que promueve la investigación e innovación.

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