Agro

La joya de la Expo Prado 2010

El SAR, sistema automático de riego portátil, es una de las novedades que muestra la Expo Prado 2010, una máquina ideada en Uruguay y que ha llamado la atención de productores y especialistas en el manejo de agua.

La joya de la Expo Prado 2010

Quien visita la Expo Prado 2010 verán en el stand de la empresa Gorel S.A. una estructura de barras metálicas grises, de tres metros por tres de base y dos metros y medio de altura, con ocho ruedas, y que carga en su interior un gran rollo de manguera negra.

Al observarla con cuidado se observa que además incluye dos alas telescópicas livianas, que cuando se despliegan tiene 15 metros de largo cada una y que están dotadas de boquillas para distribuir agua de manera uniforme sobre el suelo.

Esta máquina – una creación cien por ciento nacional – puede convertirse en toda una novedad, no sólo para nuestro país, sino para el mundo.

Se llama  SAR, sistema automático de riego portátil, un invento uruguayo que ha merecido el respaldo de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación.

Tiene varias características novedosas,  pero lo fundamental es que es capaz de regar grandes superficies desplazándose totalmente solo, sin necesidad de tractor ni operario, utiliza como fuente de energía la propia agua que corre por la manguera y requiere una bomba relativamente chica y, por tanto, de bajo consumo.

“Al poner toda la bobina en el carro y trasladarla con un sistema de ruedas de 4x4 logramos que no haya fricción en el terreno. No estamos remolcando una manguera de 200 metros cargada de agua por el terreno generando una fricción y gastando mucha energía. Lo que estamos haciendo es rodando sobre el terreno y desenrollando casi sin ningún esfuerzo una manguera que va quedando en el camino y, luego, en el retorno la va retomando”, explicó en el programa En Perspectiva el ingeniero industrial Alfredo Baeza, responsable técnico del Sistema Automático de Riego.

El SAR también destaca por sus alas livianas y fáciles de desplegar y guardar. Un solo operario resuelve la puesta en marcha. Una vez programado, funciona solo, sin necesidad de tractor, y movido por el agua a presión que circula por la manguera y se usará para el riego.

“El equipo se cuida solo. Tiene un sistema de control que las alas cuando tocan cualquier obstáculo registran la desviación y automáticamente cortan la entrada de agua y el ala completa baja con un sistema de freno quedando totalmente aterrizada en el piso. Eso resuelve, no sólo el problema de chocar contra algo, sino también el problema del viento. De esa manera, uno puede ponerlo a regar y a las cuatro de la mañana si se levanta un viento, uno no tiene que estar preocupado”, señaló Baeza.

El SAR tiene bajos costos operativos. El operario sólo se ocupa de llevar el equipo al punto de partida y programarlo según las medidas del terreno elegido. No se requiere personal para remolcar el equipo ni para desenrollar o enrollar la manguera en los diferentes momentos del trabajo.


Registro

Suscripciones:
×