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Agro

El boom de la soja en Uruguay

El área de cultivo de soja se ha multiplicado por 10 en Uruguay y provocó un cambio radical en muchas zonas del interior. Un crecimiento que abre muchas oportunidades de negocio y también algunas incertidumbres por la eventual afectación del suelo. Osvaldo Ernst, investigador de la Facultad de Agronomía en Paysandú; Ramón Erro, director de Barraca Erro en Dolores; Roberto Benia, vicepresidente de las Cooperativas Agrarias Federadas; y Gustavo Diéguez, director de Del Carmen ACISA, con la coordinación de Rosanna Dellazoppa, debatieron estos temas, en Tertulia Agropecuaria durante la Expoactiva de Soriano.

El boom de la soja en Uruguay

(Emitido el viernes 14.03.08, a las 9.10)

EMILIANO COTELO:
A comienzos de los años noventa el cultivo de soja prácticamente había desaparecido en Uruguay. En 2002 abarcaba unas 40.000 hectáreas. Y desde entonces, en seis años, se multiplicó por más de 10. Hoy hay casi 500.000 hectáreas plantadas de soja y todo indica que el crecimiento va a continuar.

El boom de la soja, impulsado por el precio internacional de este grano y por la llegada de empresarios argentinos, está sacudiendo a la agricultura de nuestro país y a todo el agro en general. Se trata de un fenómeno muy fuerte, que genera al mismo tiempo entusiasmo y temores.

Es un debate muy intenso, que abarca lo económico, lo social y lo ambiental. Por ejemplo, ¿hay que regular este desarrollo explosivo? ¿Es posible hacerlo? ¿Estamos a tiempo para ello? Pero además, en todo caso, ¿quién debe liderar esa regulación?

Para empaparnos de estas discusiones hemos venido con la Tertulia Agropecuaria al departamento de Soriano, donde la soja domina el paisaje con cultivos espectaculares.

***

Rosanna, vamos a presentar a nuestros invitados de hoy.

ROSANNA DELLAZOPPA:
Estamos con Roberto Benia, vicepresidente de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF); Ramón Erro, director de Barraca Erro en Dolores; Gustavo Diéguez, director de Del Carmen ACISA; y Osvaldo Ernst, investigador de la Facultad de Agronomía, en la Estación Experimental Mario Cassinoni, de Paysandú.

EC - ¿Qué opinan de este crecimiento del área plantada de soja, considerando una mirada macro y una mirada micro?

ROBERTO BENIA:
Desde las CAF lo vemos como un fenómeno que es una oportunidad para el país, para el desarrollo. Es el nacimiento de un negocio que es capaz de generar riqueza importante para el país, que es capaz de generar ingresos interesantes para los agricultores. Así que desde ese punto de vista tanto en lo macro como en lo mediano y lo micro es interesante. Obviamente, como todo negocio, como oportunidad de negocio explosiva, requiere atención, no solo subirse al barco sino atender las eventuales externalidades negativas que pueda tener el proceso económico.

EC - ¿Tú qué dices, Ramón?

RAMÓN ERRO:
Agrego a lo que dice Roberto que es un cultivo que ha permitido formar cadenas productivas y desarrollar nuevos negocios en torno a la propia soja. Hablamos de la soja como fenómeno, pero hay que mirar toda la agricultura, porque no solo creció el área de soja, creció el área de los otros cultivos porque se está haciendo un uso más intensivo y razonable de la tierra.

GUSTAVO DIÉGUEZ:
Comparto lo que se ha dicho y agrego que se ha generado una dinámica a gran escala, con productores que han pasado a ser empresarios que brindan servicios, que ha intensificado todos los movimientos en los puertos, en las ciudades. Le ha dado una tónica muy importante a toda la agropecuaria, porque esto va a traer en cadena no solo un aumento de todos los cultivos, sino que terminemos manejando rotaciones, porque este país siempre se ha manejado con agricultura y ganadería, tanto el tambo como la ganadería necesitan de esta dinámica que les da la agricultura. La agricultura siempre fue la que dinamizó, motivó y movió a todo el mundo, lo despertó de esa siesta que en la que a veces estaba.

EC - Pensando en el público no vinculado con el agro, cuando incluye el término “rotaciones”, estamos hablando de rotar la soja, ¿con qué? ¿Con pasturas, por ejemplo?

GD - Puede ser. Sí, rotación de cultivos y rotación con pasturas. Lo tradicional nuestro siempre fue rotación de cultivos versus pasturas. Lo importante es que el suelo, desde el punto de vista de la conservación, no quede descubierto.

EC - Vamos a la última opinión para completar una primera serie.

OSVALDO ERNST:
Me gustaría enmarcar el fenómeno que estamos abordando desde la perspectiva de ubicar al auditorio en dónde está el problema o la ventaja de lo que estamos discutiendo. Para ello me voy a tomar algunas de las consideraciones que hizo el productor argentino [Miguel García] que nos precedió, que habló del cambio de cultura del productor agropecuario al empresario. Ahí tenemos que ubicar el problema, porque cuando nos definimos como empresarios agrícolas o cuando definimos a la producción agropecuaria como un negocio más, tenemos que analizar cómo se arma ese negocio. Para tratar de entender qué discutimos, yo diría qué produce y qué utiliza la agricultura y dónde se generan las ventajas y los problemas. ¿Qué utiliza la agricultura? Lo único que hacemos acá es fotosíntesis que vendemos y el producto son granitos; para producir esa fotosíntesis usamos cosas gratis: energía solar, anhídrido carbónico, y recursos naturales, que es lo que el país está poniendo para producir soja, esos recursos naturales los metemos dentro de una caja que es el suelo. Pero en definitiva el suelo aporta agua y nutrientes. Y a ese proceso de producción que combina energía, anhídrido carbónico y lo que nos da el suelo, lo combinamos con tecnología, que, como reconoció quien nos antecedió, había disponible en Uruguay antes de que se generara este boom; se combinan insumos, la mayoría importados, en el caso de la producción agropecuaria, y se combinan conocimientos y recursos humanos.

Ese es el negocio, es una empresa que produce grano utilizando recursos; de todos esos recursos algunos son renovables y otros no. El problema del suelo, que discutimos acá, es que es el recurso que está poniendo el país en esta empresa para producir, que es no renovable en los términos que lo estamos considerando y por lo tanto es necesario cuidarlo. Además es un bien que hoy es cada vez más escaso; no solo en Uruguay, en el mundo es escaso, sobre todo para la producción agrícola. Por lo tanto, definir una estrategia para que esa infraestructura sobre la cual se produce pueda mantenerse y seguir produciendo a través del tiempo es el problema que nos tiene hoy preocupados, para lo cual se genera la discusión de si va a ser posible hacerlo o no.

EC - Estrategia hasta ahora no existe.

OE - Sí, existe. En Uruguay sabemos qué es lo que no se puede hacer y qué es lo que se puede hacer.

EC - ¿Y por qué usted decía “definir esa estrategia es lo que hoy nos tiene preocupados”?

OE - Porque tomando lo que se comentó antes de nuestra participación, algunos conceptos que hacen a la sustentabilidad de la producción agrícola, que fueron muy bien manejados, difieren entre el discurso y la realidad, entre el planteo y la realidad, entre querer hacer una rotación, mantener el suelo cubierto y hacer todo lo que sabemos, y lo que realmente vemos cuando recorremos las carreteras. Algunas de esas cosas son intenciones –hablando de grandes números, no hablamos de casos particulares que hacen las cosas muy cerca de lo que hay que hacer–, hay una gran diferencia entre el planteo teórico y el reconocimiento de que algunas de estas cosas que mencionamos son así y la estrategia para plasmarla en la realidad.

EC - ¿Qué dicen los demás integrantes de la mesa? ¿Ustedes también están preocupados por el riesgo de deterioro del suelo?

RB - Sin duda, estamos preocupados por los recursos naturales, el suelo es uno de ellos, el agua es otro. Y además hay aspectos que no están en el concepto tradicional de recursos naturales pero que también tienen que ver con el ambiente y el ecosistema en que se desarrollan los cultivos, que se refieren, por ejemplo, a los equilibrios biológicos y a la entomofauna, poblaciones de insectos que son capaces de interactuar con poblaciones de plagas, entonces seguramente se está lesionando el ambiente natural. Existe la base teórica, existe investigación, existe conocimiento académico para abordarlo, pero no en todas las áreas hay una estrategia concreta planteada. Y mucho menos un programa de acción.

Y hay otro aspecto que nos preocupa en el sentido de abordar el diagnóstico que define un plan de acción, no como para poner una barrera al desarrollo del negocio; todo lo contrario. Me refiero al impacto social, todavía no hemos entrado en esa área, pero nos preocupa la fuerte expansión de un agronegocio que, entre otras cosas, ocupa recursos humanos y áreas geográficas y puede implicar el desplazamiento o el reacomodo.

EC - Ya que estamos, enumeremos cuáles son los riesgos implícitos en este avance de la producción de la soja. Ya hablamos de riesgos ambientales, riesgo de deterioro del recurso suelo y el recurso agua; acaba de aparecer ahora una referencia a riesgos desde el punto de vista social. ¿Qué otras preocupaciones existen?

RE - Hay otras actividades que quizás estén amenazadas por el avance de la agricultura; se le llama soja a la agricultura de secano, pero hay también otros cultivos. En muchos casos se ha demostrado lo contrario, hemos ido a zonas alejadas, donde la agricultura no existía, y se está haciendo agricultura, se está generando comida para el ganado y están cambiando las prácticas. Eso está cambiando con el propio valor de la tierra, antes un campo valía bastante menos que ahora y una renta también, entonces hay que hacer otras prácticas empresariales que permitan la sustentabilidad.

EC - Por ejemplo, la ganadería para producción de carne, la lechería, ¿están comprometidas? ¿Son producciones que están acorraladas por el desarrollo de la soja?

RE - Yo creo que no, lo que cambia es la manera de producir.

EC - Lo digo por el comentario que todos hemos hecho al venir por la carretera hacia acá: qué poco ganado se ve. No es el paisaje de años atrás.

GD - El paisaje ha cambiado en el litoral, y está cambiando en otras zonas del país, porque las 500.000 hectáreas de agricultura son mucho más que las 200.000 que había hace seis años, y eso ha generado intensificación en el litoral y expansión de la agricultura a nuevas zonas. Ha cambiado la forma de hacer ganadería, se ha intensificado, porque ha cambiado la forma de producir, de animales básicamente criados y engordados a pasto a otras formas en que el grano adquiere gran importancia. Pero eso también tiene, desde el punto de vista estratégico del país y desde el punto de vista del desarrollo de la ganadería, implicancias en el tipo de carne, en la comercialización; no conozco bien el detalle, pero sin duda no es neutro.

EC - Esas variaciones en la forma de producir carne implican que se requiere menos tierra, menos extensión de tierra.

RB - En menos cantidad de tierra se puede producir más ganadería.

GD - Más intensificación. Pero la pelea por este bien social que es la tierra no se da solo en Uruguay, se da en el mundo. Todo el mundo cambió a partir de 2001, después de las torres, y en el caso de Uruguay después de la crisis de 2002. Hemos tenido una recuperación muy rápida y muy fuerte, ayudada por la suba de los precios de los commodities y por la llegada de toda esta gente que vino a despertarnos y a movernos, como decía muy bien el productor argentino que nos antecedió. Es obvio que hay una amenaza para la ganadería y para la lechería con estos precios de los commodities agrícolas, no solo de la soja, también del trigo, del maíz, todo, y con los precios del petróleo subiendo día a día –ya está a 110–, seguramente se va a complicar.
 
EC - Se va a complicar porque cultivos como el de la soja también tienen utilidad a los efectos de los biocombustibles.

GD - Correcto, y también el maíz, para el etanol. En estos días se va a jugar la siembra de soja y de maíz en el hemisferio norte, en Estados Unidos concretamente, y hay que ver qué pasa. No creo que cambien mucho los precios, pero están subiendo fuertemente los costos. Lo otro es un tema es que la gente cree que porquela soja valga a ir 500, 450 o lo que esté valiendo en el momento, está muy bien, pero los costos han subido y mucho en dólares.

EC - Para empezar ha subido el precio de la tierra.

OE - Sin duda, ese es uno de los componentes.

EC - El aumento del precio de la tierra ha estado sobrevolando algunas de las consideraciones anteriores, pero hasta ahora nadie lo había mencionado expresamente. ¿Qué dicen sobre ese impacto en especial?

RB - Rozamos apenas lo social, el impacto sobre la estructura agraria del país, y nos fuimos directamente a lo económico, que es otro eje. Cuando hablamos de desplazamientos del sector productivo, de vuelta estamos haciendo un análisis económico, hablamos de la competitividad de la cadena y de cómo una cadena puede tomar el espacio de otra. En este caso focalizábamos un poco más en el recurso suelo, pero tenemos que generar una óptica. Eso en el sistema cooperativo agrícola nos aflige mucho, en CAF es un tema en el que hemos trabajado, hemos desarrollado seminarios con mucha participación, no solo de los agricultores cooperativistas, sino de las entidades, de los institutos de investigación como el INIA, la Universidad y otros gremios.

De hecho, en este momento estamos trabajando en una articulación entre varios gremios para tocar este punto, porque estos fenómenos deben partir de definir qué estructura agraria queremos en el país. Tenemos la convicción de que queremos una economía de mercado y de decisión libre en el ámbito empresarial; entonces, ¿hasta dónde, en esa libertad de puertas plenamente abiertas, una situación eventualmente transitoria, porque puede durar dos años o 20, puede afectar estructuras que de repente queremos como estables y sostenibles en el país?

EC - ¿A cuáles se refiere, por ejemplo?

RB - Me refiero, por ejemplo, a la participación en la economía de productores medianos y chicos, el sector lechero como tal, pero concebido con los tamberos de mediano tamaño, de pequeño tamaño, con esa estructura de participación en la explotación que no siempre es idéntica a la agricultura de secano extensiva.

EC - ¿Por qué un pequeño tambero se ve desplazado o se ve comprometido en una competencia por la tierra con la soja y con otros granos? Si arrienda el campo, no puede pagar por ese campo lo que está dispuesto a pagar un productor de soja.

RB - Incluso puede ser un desplazamiento dentro del mismo sector. Las grandes superficies, de empresas muy grandes, que eventualmente manejan capitales también muy grandes, logran una economía de escala que en la agricultura de secano es bastante importante, entre otras cosas porque establecen su propio portafolio de cultivos y de regiones, de manera que disminuyen riesgos, incorporando elementos que son idóneos para la rentabilidad de un negocio, pero el productor, en la medida que no se organice, que no se articule, no accede a ellos y entonces pierde competitividad.

EC - ¿Qué dicen los otros integrantes de la mesa?

EO - Es un tema central en la lechería también, y la lechería hoy también es un negocio muy bueno, por los precios que tiene. También existe el problema de concentración en tamaño para la lechería y se está asistiendo a un fenómeno similar al que pasó con la soja.

Pero volviendo al tema del negocio soja o agrícola, hoy se mencionó el porcentaje de la soja que producen productores extranjeros; más allá de eso, entre el 70 y el 90% de la agricultura que se hace hoy en Uruguay, lo están haciendo productores de tamaño grande que no son dueños de la tierra, utilizan la tierra como un insumo en esta fábrica que está desparramada en todo Uruguay, por lo tanto es una fábrica que genera efectos positivos y negativos en todo Uruguay. Los positivos los podemos referir después, son bien interesantes de analizar.

Hay una altísima proporción de agricultores que utilizan la tierra pero no son dueños, porque una altísima proporción de productores uruguayos dueños de la tierra prefirió no correr el riesgo de embarcarse en este negocio, o no pudieron, y ponen a la tierra al servicio de este fenómeno productivo a una renta que no daba ningún negocio antes de 2002. Por lo tanto el recurso suelo, que está en la línea de quiebre, porque es el recurso que hace posible que haya agricultores sin tierra y es el que está haciendo posible que gente que no es agricultora tenga agricultura y acceda a la renta que da hoy la agricultura, es el centro del problema para los próximos años, porque es por él que compiten todos los negocios agropecuarios, la lechería, la carne, la agricultura. Todos tienen una renta fijada por un rubro que tiene un altísimo valor, eso es lo que desplaza la posibilidad de otros rubros de acceder a la tierra, pero ponen en cuestión de quién es la responsabilidad de cuidarlo.

EC - ¿La responsabilidad es del que viene, arrienda y planta, o del propietario de la tierra?

EO - Es compartida, pero ahí está el centro del problema.

GD - En mi opinión es compartida, pero básicamente quien tiene que tener las reglas del juego es el dueño del establecimiento, el dueño del campo que cede y que puede perfectamente, y más en este momento, en que hay una competencia muy grande y valores muy grandes, poner condiciones para eso.

RE - Hay, de hecho, diferentes tipos de rentas de campo, hay propietarios que proponen una rotación con una renta menor, lo económico condiciona el cuidado.

RD - Me gustaría hacer la misma pregunta que le hice al colega argentino. Me sonó como llamado de atención cuando Osvaldo decía que la responsabilidad es compartida. ¿Hay una conciencia? O es algo así como: “el negocio es bueno, que lo haga otro, dame los 300 dólares y hacé el negocio sin preocupación por el recurso suelo”. Lo que importa de esto es lo que estamos pasando a la audiencia, que está preocupada por el tema pero no necesariamente está metida en el negocio de la soja. ¿Hay una conciencia país o no hay una conciencia país? ¿Hay alguien que esté enmarcando este proceso que vivimos?

RB - Probablemente la responsabilidad primera es compartida entre esos dos actores. Pero hay una segunda responsabilidad que es la de todos nosotros.

***

RD - Dice un mail de la platea: “Se debe focalizar el fenómeno de la expansión de la agricultura de secano y el incremento de la demanda sobre el recurso suelo. Si estamos de acuerdo en que es el hilo conductor del análisis, entonces, ¿hay que regularla? ¿Cómo se regula?”

EC - La pregunta estaba flotando desde hace rato.

RB - Terminamos la tanda anterior con esa cuestión, si hay una responsabilidad compartida, en el caso de la soja, entre el arrendatario y el arrendador. Y decíamos que la responsabilidad primaria es esa, pero va más allá y la responsabilidad es de todos nosotros. Caemos en lo que sigue: de quién es y qué es lo que hay que hacer. A quienes estamos en el agronegocio y somos productores agropecuarios, la palabra “regular” nos da primero cosquillas y después escalofríos. Pero tal vez sea un término semántico, tal vez haya cicatrices con relación a la regulación. Regular o no debe ser consecuencia de algo que todavía no está hecho, porque si bien existen las tecnologías, si bien existe el conocimiento, todavía hay que trabajar en el diagnóstico claro de la situación. Hay que desarrollar foros que ya existen o generar algún otro para discutir los elementos que hoy estamos manejando en esta mesa y otros más, entre los actores privados, entre los institutos de investigación, la academia y quienes son responsables de gobernar, para profundizar el diagnóstico y para establecer líneas de monitoreo, porque sabemos cosas pero no las estamos monitoreando adecuadamente.

RD - ¿Qué sabemos?

RB - Sabemos muchísimo sobre erosión, sobre impacto de la gota de lluvia, sobre los efectos de la cobertura vegetal, sobre la estructura de los agregados. Sabemos mucho, pero no sé cuánto estamos monitoreando. Sabemos sobre los efectos de los insecticidas, de los carbamatos, del endosulfán en la entomofauna y sabemos los efectos sobre el trabajador cuando no se aplican las medidas de seguridad adecuadas. Pero ¿los estamos monitoreando? Diagnostiquemos un poco más, sentémonos quienes debemos estar o quienes deben estar alrededor de la mesa, empecemos a monitorear para generar datos objetivos de la cosa y después definamos si hay que intervenir, regular, moderar, articular o la palabra que sea.

OE - El diagnóstico puede mejorarse, pero está. Faltan algunas cosas sobre el impacto en otros sectores, pero el diagnóstico está claro. Tengo un sticker aquí que dice: “Uno acepta lo habitual como natural”. Es decir: agricultura siempre hubo, en especial en esta zona, así que no lo vamos a discutir.

Si voy a la idea que planteé originalmente, ¿de quién es esta fábrica? El diagnóstico dice que hoy hay ocho o diez empresas que son responsables de la mayor parte del área de siembra. Los dueños de este negocio son relativamente pocos, ocupan mucha gente, usan un recurso cuya necesidad de conservación estamos discutiendo sobre, y utilizan tecnologías determinadas. La magnitud de esto –que es habitual y por lo tanto no la discutimos mucho– es comprable a la de la forestación; lo que pasa es que la forestación no es habitual, entonces sí la discutimos. Pero armar un proyecto de producción que coloniza áreas agrícolas, en las que puede desarrollarse agricultura pero que tradicionalmente fueron ganaderas, supone plantearse un megaproyecto cuyo impacto debe ser evaluado, cuantificado. Lo que se está haciendo hoy es el producto de estrategias comerciales que valoran algunas cosas –que para mí distan bastante cuando se ven en la realidad– y que se enmarcan en la ley del libre mercado, pero el libre mercado también establece límites, las empresas se mueven dentro de lo que se puede y lo que no se puede.

RD - ¿No hay límites?

OE - Los hay, pero no se están aplicando. La magnitud del problema hoy amerita no sé si regular, pero sí que el desarrollo de emprendimientos como los que estamos viendo hoy ocurra en el marco de proyectos que cumplan mínimos que alguien tiene que poner. Esos mínimos son conocidos, sabemos cuáles son, hay herramientas para evaluarlos, y tendremos que decir: este proyecto se puede hacer porque cumple con todos los requisitos…

RD - ¿Como la forestación?

OE - Es similar, con el mismo marco.

Pasando la responsabilidad a quienes organizan esos planes de producción, que son los asesores. Los asesores tienen la responsabilidad de lo que se hace, el precio que tiene hoy la tierra se negocia en función de la limitante que se le pone al agricultor, si tiene un marco regulatorio se reduce la cantidad de puntos que pueden estar negociados. La responsabilidad es del dueño de la tierra, la comparte con quien hace el proyecto, pero cuando ninguno de los dos asume esa responsabilidad, la responsabilidad es social, y cuando es social es del gobierno y es sobre ellos que tiene que regular y armar estrategias que permitan que todo lo positivo que tiene este fenómeno se mantenga dentro de 20 años.

RD - ¿El Ministerio de Ganadería?

OE - Supongo que las pautas sí, el control tal vez no.

EC - ¿Qué dicen los demás? ¿Qué dice Diéguez? ¿Qué dice Ramón Erro?

GD - No es tan fácil de ejecutar lo que plantea Osvaldo. Me pregunto por qué regular una actividad cuando en otras no se hace. Muchas veces en Uruguay tendemos a castigar el éxito, con este cultivo tenemos una oportunidad los países del Mercosur referente al resto. Hace unos años hablábamos de que no podíamos producir porque había subsidios, porque Europa no nos dejaba entrar, por lo que fuera. Recuerdo que el primer interés que tuve en el cultivo fue un editorial de una productora en un diario de Rosario, Argentina, que decía, en 1999: “estamos subsidiando a los ganaderos europeos”. Me llamó la atención el artículo, lo leí de una manera allá y cuando vine lo razoné de otra. ¿Por qué estamos subsidiando? Porque les estamos vendiendo proteínas baratas, decía. Si realmente es una ventaja comparativa que tenemos para producir, lo mejor que le puede pasar al país, sobre todo a esta zona y a otras a las que está llegando el fenómeno de la agricultura, es no cortar esos incentivos.

OE - De ninguna manera quiero que se tome que esto es castigar el éxito. Pero si el éxito es a costa de recursos naturales no es éxito, si el éxito de hoy lo tienen que pagar las generaciones siguientes no es éxito. Esto ya lo vivimos, Canelones vivió el éxito de la agricultura de los años cincuenta, y las generaciones actuales todavía están pagando ese éxito. Es lo mismo cuando el éxito es producto de recursos naturales.

RE - No es comparable. Es muy bueno el comentario para ver el desastre que se hizo en un momento, pero hoy en día, gracias a la investigación que ha habido en este país y gracias a la trayectoria de los últimos años, no casualmente ahora con esto de la soja, sino antes, se tiene muy en cuenta no incurrir en ese tipo de errores y por eso hablábamos hoy de rotaciones y demás. Regular no va, primero, con lo que yo no creo que regular sea la palabra, hay que tener conciencia de que este es un bien social, todos los actores, también los técnicos, saben perfectamente bien hasta dónde pueden influir en un momento en el cual muchas veces se mira más la parte económica. Si bien todos tenemos que estar concientizados –para eso este tipo de reuniones, de comentarios son muy buenos–, básicamente pasa por el propietario del suelo y por quien viene. Si quiere permanecer en el país y seguir trabajando no va a tener más remedio que cuidar ese bien. De todas maneras, me gustaría empezar a ver la parte positiva de esto y no sólo la negativa.

RD - Un ejemplo puntual: cuando se hacían los proyectos para los créditos del Banco República se exigían medidas conservacionistas. Para otorgar el crédito se pedía que se cuidara el recurso suelo. Volvemos al punto, es el recurso no renovable y es el que importa. Si lo dejamos liberado que los asesores de cada lado, unos más comprometidos y unos más responsables, lo resuelvan, podría ser un poco al azar.

RE - No puede tener mucha influencia sobre quien maneja, no siempre tienen influencia los asesores.

RD - Excepto que haya un marco.

RE - Correcto; si no, le estás dando una responsabilidad a alguien que no puede manejar los hilos.

EC - Un mensaje que llega desde la audiencia retoma el caso de Canelones, que mencionaba Osvaldo, pero de esta otra manera: “Acá se está hablando de regular la forestación, ya se ha hecho, y eventualmente de regular esta agricultura avasallante. ¿Y quién dice que nuestros chacreros son mejores? ¿Por qué no se regula la forma como se trabaja la tierra en lugares como Canelones y proximidades, donde se produjeron los desastres que se han producido?”. ¿Es un tema de las producciones a gran escala, o también habría que regular a pequeña escala?

OE - Es un problema de cualquier escala. La diferencia central está en que cuando había 15.000 productores agropecuarios en el negocio se tomaban 15.000 decisiones, cada uno hacía su análisis. Pero cuando hay 10, hay solo 10 decisiones, con un mismo marco de referencia y eso lleva a la homogeneidad.

RB - Sin ánimo de interrumpir, me parece que nos está quedando muy poco tiempo para hablar de lo bueno de todo esto, porque esto básicamente es bueno. Y además qué hay que hacer cuando uno está en un buen escenario. Me gustaría arrancar por ahí. Hay dos cosas que son muy buenas…

EC - Tengo aquí un mensaje, entre varios, que destaca un aspecto positivo de este empuje de la agricultura y en especial de la soja. Dice Pablo: “No olviden que estas empresas salvaron a mucha gente que estaba por perder sus campos, gente que ha podido arrendar esos campos y obtener, y por supuesto, que además está dando trabajo a muchos uruguayos”.

RB - Ese salvataje tal vez lo hizo el mercado, transfiriendo altos precios al producto que genera esa tierra, y no tanto las empresas, pero es un matiz. Ha habido, hay una generación de riqueza muy importante, hay un negocio rentable para los productores y hay oportunidades para abordar en esos escenarios de bonanza. Y desde el punto de vista del Estado, está mejorando sus ingresos, hay que encarar mejoras en la infraestructura del país, en la logística y un montón de cosas que apalanquen aún más el negocio agrícola. Después veremos cómo lo orientamos, cómo lo preservamos y cómo lo hacemos tan amigable como merecemos como país. Y a nivel empresarial lo mismo, son momentos en que hay que rediseñar las empresas, reconsiderar los programas de inversión y de articulación con otras actividades u otros negocios dentro del mismo predio, para tornar más sostenibles y más proyectables en el tiempo estos escenarios.

EC - ¿Cuáles son los aspectos positivos de este empuje de la soja en Uruguay?

OE - Hay un enorme impacto en la generación de trabajo, mucho mayor en las ciudades chicas del interior y en las zonas que no eran agrícolas que en las capitales departamentales, por ejemplo, a las cuales llega casi como residuo. Es un impacto muy fuerte y mal cuantificado, porque hoy quien maneja un camión lo hace porque hay forestación, porque hay agricultura, porque hay lechería; el que está arriba de un avión lo hace porque está esto; el sector servicios ha crecido porque existe este fenómeno; hay un impacto muy fuerte en mano de obra que nunca dio la ganadería tradicional, que nunca dio la invernada tradicional en las zonas donde la agricultura lo está dando. En esas zonas hay un impacto positivo muy fuerte, hay una demanda de mano de obra calificada muy fuerte, se ha hablado reiteradas veces de que en agronomía hay desocupación cero, desde el profesional hasta cualquiera que se ocupe en este sector.

EC - ¿Eso es efectivamente así?

OE - Es así, y la calidad del empleo ha mejorado sustancialmente, hoy es muy difícil encontrar un tractorista sin la cabina. Hay un impacto muy positivo en todo lo que rodea a la agricultura, no hay que desconocerlo.

GD - Además tenemos que adaptarnos, la preparación de gente para todo esto es un debe del Estado, hay que formar gente capacitada para eso. Es muy positivo todo lo que ha habido, pero es muy difícil dimensionar los beneficios hoy, los vamos a ver en el futuro. Probablemente la dinámica que yo comentaba que va a traer la agricultura se traslade a la ganadería, a la lechería, a todo el resto del país. Esta intensificación que nos trae la agricultura se va a contagiar al resto de los rubros y eso va a tener un beneficio importante para el país, va a generar más empleo en todos los lugares, no solo en el litoral, como ocurrió tradicionalmente, sino en el resto del país. Porque también se ha dado un desplazamiento de gente que estaba en esta zona, que ha vendido, que ha arrendado, que ha comprado en otro lado, que se ha cambiado de zona y sigue produciendo; lamentablemente hay algunos que no, que han quedado en el camino y han formado empresas de servicios, lo que también es bueno, están trabajando también.

RE - Porque también ha habido una reconversión. Productores que eran productores y que ya no tenían viabilidad por su situación económica se han convertido en contratistas y algunos en grandes contratistas, o en empresas de camiones u otro tipo de servicios.

EC - Han dejado de ser productores pero han seguido en el sector.

RE - Se ha generado una red.

RD - De hecho se ha generado una Cámara Uruguaya de Contratistas.

GD - Además con un trabajo genuino, en buenas condiciones económicas también, porque antes estaban en una situación muy precaria.

EC - ¿Qué más? Estaban preocupados porque quedaba poco espacio para lo positivo de este boom. ¿Lo hemos agotado ya?

RE - La incorporación de tecnología, que está implícita en lo que decía Gustavo. Cuando él dice que el desarrollo del sector de agricultura de secano va a reflejarse en otras áreas, está implícito el concepto de la incorporación de tecnología. Que a veces es bajar a tierra tecnologías que ya existían, pero lo cierto es que se plasman y se convierten en herramienta de rentabilidad y de desarrollo.

EC - ¿Qué quiere decir tecnología? Algunos ejemplos.

RE - Quería ir a eso; por la palabra soja nos hemos olvidado de usar las palabras siembra directa, biotecnología, mercados de futuro. Tenemos una producción con cobertura de precio –qué importante es eso, toda la vida la agricultura fue criticada porque más allá de ser un negocio a cielo abierto, cuando estaba la cosecha no había a quién vendérsela ni a qué precio–, hoy la vendemos con anterioridad, hemos bajado los riesgos del negocio; no los hemos bajado nosotros, hay elementos para bajarlos y los estamos usando. Esto hay que destacarlo, sobre todo para la audiencia que no conoce del negocio.

GD - Eso además ha venido de la mano de unos productores argentinos que al principio decían: “¿Cómo que ustedes no tienen cobertura? ¿Cómo que no podemos vender a futuro?” Eso se ha generado, pero también todo lo que es servicios, camiones, puertos, ha dinamizado mucho. Si nos ponemos a enumerar seguramente hay mucho más que dejamos en el camino. Uno quizás por conocerlo y estar en el día a día a veces no lo pone, tenemos que tener claro que estamos hablando para una audiencia que muchas veces no conoce.

RE - El propio manejo de cosecha y poscosecha.

GD - Ni que hablar. La cantidad de plantas de silo nuevas que hay, gente que se está capacitando para el manejo de las bolsas en el campo, que va a terminar ayudando a la suplementación en lechería, en ganadería. Por eso yo decía que hoy es muy difícil prever los cambios que vamos a tener.

EC - De algún modo, venir a la Expoactiva permite ver buena parte de estos adelantos.

GD - Una reflexión: la Expoactiva no se hizo durante cuatro o cinco años, porque no había público, porque no había empresas, porque no había negocios. Es muy lindo ver hoy cómo se ve, con un negocio genuino, intercambiando tecnologías, ideas y demás.

RD – Y con una actividad floreciente...

RB - Cambió todo el interior, sobre todo esta zona.

OE - Hay un impacto mayor en lo que se denomina generación de empleo indirecto que en el directo. Es mayor el impacto, y ahí sí falta cuantificar bien cuánto es el impacto en lo indirecto. De todas maneras, esto, que es todo positivo, hay que mantenerlo en el tiempo. Cuando venimos a la Expoactiva vemos lo que se puede comprar, y cuando el recurso no se mantiene no se compra más. En todo esto se gasta y se compra, y se amortiza y se vuelve a comprar. Conservar el recurso productivo con la capacidad de reproducir el fenómeno es similar a la amortización. Hay que mantenerlo de manera de incorporar ese costo en el del que arrienda la tierra o en el de quien puede hacer las cosas de la mejor manera, aunque no sea en ese momento el mejor negocio, para hacerlo viable en el largo plazo, eso es lo que tiene que estar arriba de la mesa. Hoy en el planteo de quien habló antes que nosotros ese concepto estaba en la palabra sostenibilidad. Pero ese concepto tiene por definición el tiempo como variable para medirlo. Es sostenible si dentro de 20 años podemos repetir el proceso; para hacerlo no podemos descuidar las medidas que tomamos hoy.

***

RD - Preparando esto en conversación con el jefe de Programa de Cultivos de INIA, él me decía, sobre todo para la audiencia urbana, que para 2008, desde la Mesa Tecnológica de Oleaginosos se impulsa el Encuentro Nacional de Soja, que no es solo para los actores de la cadena agroindustrial, sino para la sociedad toda, en general. Y que será una oportunidad para analizar todo esto que estamos diciendo, impactos sociales, económicos y ambientales.

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Edición: Mauricio Erramuspe
Fotos: Javier Castro

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