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En honor al idioma español

13.04.2007 | 15.42

La escritora uruguaya Claudia Amengual, quien recientemente participó en Cartagena (Colombia) del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, estuvo en Asuntos Pendientes contando sobre esta experiencia, que tuvo como uno de sus ejes un homenaje a Gabriel García Márquez, y sobre su particular forma de escribir.
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JUAN MIGUEL PETIT:

Muy fresquita de su llegada de Colombia, está con nosotros la escritora Claudia Amengual, tan fresquita que trajo hasta una bolsita de café, autora, entre otras, de la novela La rosa de Jericó, del año 2000; El vendedor de escobas, de 2002; y también participó en la antología La vida te despeina, del 2005, con un fragmento de La rosa de Jericó; en 2006 obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz por su novela Desde las cenizas, obra que publicó con Alfaguara y que narra temas como el exilio y la realidad latinoamericana desde una mirada de lo doméstico y lo familiar.


Claudia, bienvenida a Asuntos Pendientes.


CLAUDIA AMENGUAL:

Gracias Juan Miguel.


JMP – Habíamos tenido algún intercambio por otros temas e los informes, sabemos que has estado del otro lado del micrófono, y cuando nos enteramos que habías estado en Cartagena, en el 4° Congreso Internacional de la Lengua Española, que se realizó allí el mes pasado, nos parecía interesante recoger una crónica sobre la palabra en vivo de lo que allí se vivió, y que tuvo en uno de sus ejes al homenaje a Gabriel García Márquez.


CA – Sí, y yo te mencionaba fuera de micrófono que quizá fue el corazón del congreso. Este es el 4° congreso, se hacen cada tres años y es una instancia de encuentro y reflexión para ver el estado de salud del idioma español. Pero como se trabaja todo el tiempo, la Real Academia está muy activa y las academias de los países también, hay congresos permanentemente, nunca hay demasiadas novedades, en realidad lo pintoresco es el encuentro de todos estos hispanohablantes de 23 países, por lo menos. Entonces el homenaje fue un poco la nota de color y original, porque llamaba la atención que un escritor levantara esas pasiones y ese fervor como fue García Márquez, había que estar ahí para verlo. Había gente que quería tocarlo nada más, como si fuera un ser divino. Y de hecho, Cartagena es muy mágica, a mí no me llamó la atención que de pronto el mayor cultor, no el creador sino el mayor cultor del realismo mágico, haya tenido las raíces en esa zona. Porque todo lo que pasa en Cartagena tiene un poquito de real y un poquito de mágico.


JMP – O sea que mejor lugar para homenajear a García Márquez que en ese lugar, en ese espacio, es difícil. Pero tú decías también que había ido para matarlo, ¿qué querías decir con eso?

CA – Sí, yo escribí una nota que ...


JMP – En Galería


CA – Sí, en galería, que creo que todos fuimos a matar a "Gabo", pero no con esa tesis del parricidio, de que es necesario atar a los padres para que los hijos crezcan, sino, de alguna manera para rendir un homenaje, pero quizá para cerrar un ciclo. Incluso se lo notó cansado a "Gabo", un poco apabullado de tanto cariño, no podía devolver las demostraciones de afecto que a veces eran muchas y a veces se pasaban un poco de calor humano. Eran hasta físicas por momentos.


Yo tengo la sensación del boom latinoamericano, que fue muy bueno, que todos le debemos tanto, escritores y lectores, porque nos cambió la forma de ver la literatura, es una etapa, y una etapa pasada que correspondió también con una historia de nuestros pueblos, sobre todo la década de los 60 que fue tan efervescente. Ahora somos herederos agradecidos, pero hay que empezar una etapa nueva, no podemos seguir presos o con esas tapas tan fuertes sobre nosotros. Insisto, lectores y escritores. Vamos siempre a ser deudores de lo que fue esa camada de grandísimos escritores comprometidos con su realidad, pero seguir sus pasos intentando parecernos a ellos es un error. Tenemos que crear una impronta nueva, por eso yo creo que también el macondo ha terminado y es la época nueva de otra ciudad que tendremos que encontrar, fundar y crearles sus propias reglas.


Carlos Vives lo dijo también en una de las reuniones plenarias, dijo: "las épocas de macondo ya están pasando", cosa que no a todo el mundo le gustó, pero hay que entenderlo de una manera no necia sino con una manera positiva y con un afán progresista.


JMP – Cuando decís que están pasando las épocas de macondo, te referías, a esa magia de lo cotidiano, encontrar cosas surrealistas en lo más sencillo, ¿o a qué? Porque perder eso puede ser como perder una sensibilidad y una capacidad de disfrute.


CA – No, y de hecho esas referencias tienen que estar siempre. Yo lo que creo es que no se debe escribir más bajo la sombra de esos escritores, se debe escribir con esos escritores como respaldo, pero no a su sombra. Fijate que tenés a Fuentes, que está escribiendo y con gran vitalidad, tenés a Vargas Llosa, se nos ha ido Cortázar, Rulfo, Donoso, pero son todos nombres demasiado grandes e innegables, a los que todos debemos estar agradecidos. Yo creo que también ellos apreciarán, y lo hacen cuando estimulan a los nuevos creadores, que venga algo nuevo. Además, hablábamos de esto en Cartagena y el año pasado en México, lo que cambió la visión de los latinoamericanos en Europa, a raíz de todo este boom latinoamericano que luego pasó a ser rebautizado como realismo mágico, aunque no todos los escritores del boom hacían realismo mágico. En Europa muchas veces la condición de lo latinoamericano está ligado a lo exótico, a las plumas, a las cosas extrañas que pueden pasar, que la gente se eleve del piso como lo más natural.


JMP – Vas caminando por la calle y te van pasando cosas inesperadas, insólitas.


CA – Exacto, de hecho, el fenómeno de la globalización, en el cual, nos guste o no, estamos todos inmersos, ha cambiado esa realidad. Yo leí hace unos días un libro de un escritor japonés, Murakami, un escritor muy bueno además, donde habla de Uruguay como un país que está lleno de escorpiones, lagartos, excrementos de burro y enjambres de moscas y qué va ir uno a hacer a Uruguay. Eso es un señor que evidentemente, de hecho ya le escribí una carta, ni siquiera se tomó el trabajo de entrar al Google (www.google.com) para ver que Uruguay ni siquiera es eso, es otra cosa, pero además muchísimo más que eso.


JMP - Hay otros problemas quizá peores pero lagartos no hay.


CA – No, es una visión anquilosada de lo que es Latinoamérica.

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