El reloj está ubicado en un lugar tan hermoso como simbólico: Rambla y Puesta de Sol. Además de su belleza estética está cargado de mística, ya que sólo funciona con la presencia humana; marca una hora diferente dependiendo de la persona: no se trata del tiempo real, sino del de cada uno. Se lo conoce como Reloj Analemático y para su construcción fue necesario tomar en cuenta la orientación, el eje Norte/Sur y los puntos cardinales Este/Oeste. Ubicándose sobre el eje de la elipse, cada persona se convierte en aguja de su propio tiempo.
A lo largo de su vida, Agó ha trabajado con Mandalas y ha perseverado en la búsqueda del brillo y la luz interior. Para esta obra eligió colores azules y anaranjados. Ambas partes representan el día y la noche, el sol y el espacio. Di Mauro, por su parte, se especializa en relojes solares desde hace seis años. Para esta construcción eligió hormigón lustrado con colores y acero inoxidable grabado, materiales nobles y perdurables que no se verán alterados por el paso del tiempo.
Con este homenaje al sol, Dove quiere recordar a todas las mujeres que es fundamental vivir a su compás y de perseverar en la convicción de que, así como el tiempo, la belleza es un concepto subjetivo, que no tiene edad, ni medida, ni un peso determinado. |