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Los peligros de las adicciones en el embarazo

07.12.2005 | 11.43

Estudios sobre adicciones durante el embarazo señalan que todas las drogas, incluidas el alcohol y el tabaco, son peligrosas para una mujer embarazada, dado que aumentan del riesgo de malformaciones congénitas, restricción de crecimiento intrauterino y de daños embrionario-fetales.
Los peligros de las adicciones en el embarazo

Tener un hijo es una decisión personal, como lo es la forma en que la mujer se cuidará durante este periodo. Sin embargo, las embarazadas que hacen abuso de drogas durante los meses de gestación pueden provocar daños irremediables en el desarrollo normal del feto , informó Terra.com.

Las investigaciones que se llevaron a cabo sobre adicciones durante el embarazo señalan que si el desarrollo del feto es expuesto a la droga, se producen cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro, en particular en lo relacionado a un comportamiento exitoso en la etapa escolar y superior, representados en la habilidad de bloquear distracciones y la concentración a largo plazo.

El ginecólogo Jorge Carvajal explica que todas las drogas son peligrosas para una mujer embarazada, "ya que aumentan del riesgo de malformaciones congénitas, de restricción de crecimiento intrauterino y de daños embrionario - fetales, lo cual es empeorado por el uso simultáneo de varias drogas, cuyos efectos serían aditivos".

En este sentido el especialista señala que dado que generalmente las mujeres adictas usan más de una droga, "resulta difícil determinar el peligro específico de una droga en particular sobre el feto y las consecuencias de su consumo para ambos". Además, sostiene que algunas sustancias son dañinas durante todo el embarazo y otras sólo cuando se consumen en un periodo específico. Sin embargo, todas aportan efectos negativos.

Las bebidas alcohólicas en las mujeres embarazadas se transforman en sustancias dañinas que son absorbidas por el feto. Su ingesta es catalogada como una de las drogas más peligrosas durante el embarazo, especialmente al principio de éste. Según Carvajal  "contribuye a un amplio rango de efectos en el hijo como los trastornos cardiacos y articulares congénitos, incluyendo problemas de hiperactividad e irritabilidad persistente durante los primeros años".

En el caso de que la futura madre consuma bebidas alcohólicas, aumenta el riesgo de que su bebé nazca con defectos, como el "Síndrome Alcohólico Fetal" (SAF), que incluye distintos trastornos como formación de un cráneo pequeño, anomalías faciales, retardo en el crecimiento y problemas de aprendizaje.

A pesar de que no se ha logrado determinar cuál es la cantidad de alcohol que produce este efecto, lo que ha quedado demostrado es que todo tipo de consumo representa un riesgo. Por eso, el especialista, recomienda que la mujer se abstenga de tomar bebidas alcohólicas desde que decide embarazarse, o por lo menos en el momento de saber que está embarazada.

La cocaína y las drogas estimulantes en general, como las anfetaminas y sus derivados, reducen el apetito de la madre. Hay muchos factores que dificultan determinar el impacto directo del uso de estimulantes durante el período de gestación, tales como la cantidad y número de drogas que usa, el estado socioeconómico, mala nutrición de la madre, otros problemas de salud, y la posibilidad de haber sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual.

En lo que respecta al uso de la cocaína, no se conocen los efectos del uso prenatal de la droga en los niños, sin embargo, Carvajal, explica que la mayoría de los bebés cuyas madres la consumieron durante el embarazo, nacen antes de tiempo, con bajo peso neonatal, con cabezas de circunferencia menor y un tamaño más pequeño.

En el mismo sentido, Carvajal advierte que "esta adicción podría cuadruplicar los posibles desprendimientos placentarios, aumenta el riesgo de malformaciones del aparato urinario en 4,39 veces, produce peligros de infarto de miocardio, arritmias, ruptura de la aorta, accidentes cerebrales, convulsiones, isquemia intestinal y muerte súbita".

En lo que respecta al tabaco eleva el riesgo de un parto prematuro y de problemas de desarrollo del feto. La nicotina disminuye el apetito de la mujer durante la etapa en que debe subir de peso. Además, "el humo del cigarrillo reduce la capacidad de los pulmones para absorber oxígeno, por tanto, el feto privado de suficiente alimento y oxígeno, duplica las posibilidades de que nazca con bajo peso; y hay mayor riesgo de malformaciones congénitas que involucren el corazón o el sistema nervioso central, o de gastrosquisis", revela el especialista.