Allí impartió una clase de narrativa basada en Carpentier y dictó una conferencia sobre Onetti
Según El País de Madrid, el literato quiso iniciar el dictado de sus clases sin comentar su galardón pero su intento fue en vano, ya que sus alumnos no pararon de felicitarle y entregarle regalos.
"Ya era hora", le dijo un incondicional dando a entender que la Academia Sueca había sido tacaña con el escritor peruano en los últimos 20 años. Vargas Llosa aprovechó la ocasión para bromear al respecto: "Lo bueno que tiene que te concedan el Nobel es que ya no tengo por qué explicar por qué no me lo daban".
Entre los regalos más extraños que recibió el autor de “La Tía Julia y el escribidor” se destacó el de una joven mexicana que le obsequió un hipopótamo de peluche, ya que el escritor siente una curiosa predilección por este animal.
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