MVD el tiempo º humedad % Ampliar El Clima
Newsletters
Mi Cuenta
Podcast
Radio en vivo
Quiénes Somos
Programación
Webcam
Celulares
Ultimo momento:
Buscar:

La elección de Sebastián Piñera en Chile y sus posibles impactos en la política exterior de Uruguay

22.01.2010 | 12.30

Análisis político de Oscar A. Bottinelli
página 1 de 2
(Emitido a las 8.33 horas)


EMILIANO COTELO (EC):
Después de sus vacaciones, el politólogo Oscar A. Bottinelli, director de Factum, retoma sus habituales análisis políticos de los viernes.

Hoy toma como centro la elección del centroderechista Sebastián Piñera como nuevo presidente de Chile y los posibles impactos en la política internacional del continente y, en especial, sobre la política exterior de Uruguay.

***

EC – ¿Cómo es, exactamente, el enfoque de hoy?

OSCAR A. BOTTINELLI (OAB):
En Chile tenemos sin duda un cambio significativo: desde el fin del pinochetismo ha gobernado siempre la Concertación, una coalición de partidos políticos de centro a centroizquierda, donde los elementos básicos han sido de ideología demócrata cristiana, socialdemócrata, socialista y sus presidentes han sido Aylwin, Frei, Lagos y Bachelet.

Gana la centroderecha por primera vez; logró superar ese techo histórico, 45-46%, que no lograba hacerlo. Gana muy apretadamente, pero Chile es un régimen presidencial; aunque no tenga mayoría en la Cámara de Diputados, la impronta del presidente de la República -mucho más en política exterior- es muy alta. Es un régimen mucho más presidencialista que el uruguayo.

En cuanto a la región, nos vamos a centrar no en la elección chilena, ni aspectos comerciales ni económicos de las relaciones internacionales, sino en las relaciones de tipo político, a partir de lo que es la configuración del continente sudamericano, particularmente en estos últimos años.

EC – ¿Cuáles dirías que son los modelos o alineamientos en las relaciones políticas internacionales de los países sudamericanos?

OAB – Cabe aclarar que estamos hablando de los 10 países sudamericanos clásicos, sin incluir estos nuevos que están funcionando en la Unasur, como Guyana y Suriname.

Respecto a esto, podemos hablar de tres espacios. ¿Qué quiere decir espacios? Que no son necesariamente coaliciones de países, no son bloques en el sentido de conjuntos que funcionan armónicamente, ni ejes.

Uno es el espacio que puede considerarse más radical, más latinoamericanista o más anti-norteamericano, que tiene como elemento central ahí sí un bloque que es el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), y está constituido a nivel sudamericano por Venezuela, Bolivia y Ecuador.

En este espacio gira a veces Argentina, sobre todo en el último período de Néstor Kirchner y ahora de Cristina Fernández.

Por otro lado, hay un espacio que se puede llamar más moderado, más conservador, claramente con Colombia y Perú.

Y un espacio intermedio, que se fue delineando básicamente en los últimos tres años –repito, no es un bloque, no implica que haya juegos, consultas y coordinación entre ellos-, es el de Brasil, Chile, Uruguay y, en cierto modo, Paraguay.

Ahora bien, no son cosas fijas y por lo tanto, cualquier movimiento puede impactar en esta configuración.

EC – Y con el triunfo de Sebastián Piñera, ¿hacia dónde puede cambiar Chile? A su vez, ¿qué efectos puede producir en la región?

OAB – Lo que es esperable que pueda ocurrir, no estamos diciendo que necesariamente ocurra (repito: no hablamos de lo económico, de la inserción económica internacional, de lo comercial, donde Chile tiene una línea muy estable), es que Chile deje de tener este juego de cierta equidistancia entre Colombia, de un lado, y Venezuela, del otro, y pase a jugar más cercano a este espacio que le hemos llamado más moderado o más conservador. Este es el cambio mayor que se puede producir, lo cual prácticamente debilita el espacio intermedio. 

Uruguay, si bien es un país que tiene un peso internacional muy por encima de lo que es su tamaño y su población, es muy pequeño.

Brasil tiene un juego muy complicado, de querer jugar como “global player” (jugador mundial), pero no termina de jugar como líder de una región, que le preocupe estar en permanente consulta con sus miembros para sentirse liderados por él. Es un jugador difícil.

Además, Brasil tiene la inminencia este año de elecciones presidenciales. El régimen en el país norteño es también bastante presidencial, sobre todo en política exterior importa mucho el presidente. Está la continuación de Lula o está la elección de José Serra, que es un hombre que hoy está a la cabeza en las encuestas y  se caracteriza por una línea anti Mercosur. Además, tiene una actitud claramente muy anti uruguaya. Más allá de que es el hombre de Fernando Henrique Cardoso, a Uruguay no le deja mucho espacio una presidencia de Serra. Entonces, el espacio intermedio prácticamente podría diluirse.

Esa es una de las posibilidades, no es que sea inexorable, pero es uno de los impactos fuertes que podría tener la elección de Piñera en Chile.

EC – ¿Y cómo puede impactar ese cambio de la política chilena sobre la política exterior uruguaya?

OAB – Veamos primero cómo ha sido la política exterior de este gobierno.

No era un tema de que porque estaba Reinaldo Gargano, Uruguay seguía una política determinada, sino que fue una política que definió el presidente Tabaré Vázquez apenas fue elegido. Hubo señales muy fuertes de acercamiento a Venezuela: el papel estelar de Hugo Chávez en la transmisión del mando el 1º de marzo -cuando todavía no se sabía quién iba a ser el canciller se definió eso-; el embajador en Venezuela, el brigadier Gerónimo Cardozo, un hombre, en ese entonces, muy próximo a Hugo Chávez desde el punto de vista personal; los contactos a nivel petrolero, luego los contactos a través de Ancap por parte de Daniel Martínez; las vinculaciones a través de la búsqueda de venta de software… Es decir, hubo un relacionamiento muy fuerte hacia Venezuela impulsado por el presidente de la República y naturalmente también por el ex canciller Gargano, un hombre muy convencido de una línea fuertemente latinoamericanista y regionalista.

Se produce un cambio no sólo de canciller, sino con un giro que va tomando Tabaré Vázquez, de alejamiento a Venezuela. Recordemos como un hecho simbólico cuando Tabaré Vázquez recibe muy cálidamente al presidente norteamericano George Bush. Bush pasó dos noches en Uruguay, prácticamente tuvo una jornada en Anchorena (estancia presidencial San Juan) y simultáneamente Chávez realizó un acto público de repudio a la visita de Bush, en Buenos Aires. Es decir que era un acto claramente de agresión hacia el presidente Vázquez. No digo que esta sea la causa, sino más bien la fruta que decora un alejamiento de Uruguay respecto a Venezuela. No es un alejamiento para volcarlo en contra, sino para ponerle una línea más distante. Esto se materializa muy claramente con las líneas de Gonzalo Fernández y luego con la sucesión de Pedro Vaz.

EC – Con esos antecedentes, ¿cómo puede pensarse que vaya a plantearse la política exterior al asumir José Mujica?
[anterior]
página 1 de 2
1 2