Las noticias sobre la eventual recesión global, que ahora parece inevitable, pegaron de lleno en los mercados mundiales que están cerrando una nueva semana de pérdidas consecutivas.
El papel de los organismos multilaterales empieza nuevamente a ser considerado como importante, tras un período en que parecían haber perdido el peso que tuvieron hasta hace unos cinco años.
El Fondo Monetario Internacional anunció este viernes un acuerdo en su Directorio Ejecutivo y estableció líneas de crédito de emergencia para financiar a los países hasta por cinco veces el valor de sus respectivas cuotas. En otras palabras, son líneas diferentes a las de hace algunos años, de rápido desembolso, y la disponibilidad inicial del FMI es de unos 200 mil millones de dólares.
Las líneas están pensadas más para los países emergentes y en desarrollo, porque fueron los que se quedaron fuera de los acuerdos que alcanzaron los desarrollados para proveer liquidez ilimitada en los mercados de crédito.
Es una cifra que adquiere su relevancia, dada la magnitud de las economías en desarrollo. Son créditos de hard currency loans, a plazos de tres a seis meses que no tendrían condicionamientos de política.
A efectos de tener una referencia sobre la pérdida de valor para las economías, ya por cinco semanas consecutivas, es que en promedio, los principales mercados han perdido más de 45% en lo que va del año.
Y esta semana se está agregando una pérdida que, en el caso de Nueva York, anda por el 7% en el caso del Dow Jones de Industriales, 10% para el Nasdaq de las tecnológicas y 8,7% para el Standard & Poor's 500. Este último, que refleja el valor de las acciones de las 500 principales industrias estadounidenses, lleva perdido 30% solamente en las últimas cinco semanas.
Con el derrumbe generalizado de este viernes la Bolsa de Sao Paulo bajó a sus menores niveles desde 2005. Previo al cierre perdía casi 7%, y mientras Buenos Aires se desplomaba un 8,2% y México un 5,6%.
En cuanto a las monedas regionales, cayeron en el caso de Argentina y Brasil, y se mantuvo estable en Uruguay. En Argentina el peso bajó 0,92% hasta 3,29 por dólar; en Brasil el real bajó 0,95% hasta 2,327 por dólar. Y en Uruguay el peso se mantuvo estable, tanto el interbancario como en pizarras, cotizando en estas últimas a 22,40 pesos por dólar para la compra, y 23,20 para la venta.