(Emitido a las 9:05)
EMILIANO COTELO:
En los últimos 30 años el mundo ha vivido una transformación impresionante, impulsada por las tecnologías de la información y las comunicaciones, las llamadas TIC.
Una revolución que ha afectado transversalmente todas las actividades humanas, desde el entretenimiento a la medicina, desde las finanzas a la producción y el comercio, desde la educación al periodismo y a los medios de comunicación. Una revolución cuyos avances vivimos todos los días, en un despliegue imponente de nuevos servicios online, de nuevos dispositivos inteligentes y conectados, de nuevas formas de comunicarse y de socializar, de intercambiar información y de educarse.
Uruguay, aunque no es un líder mundial en estas tecnologías, ha sabido aprovechar algunas ventanas que esta movida les abre a las sociedades que cuentan con recursos humanos calificados.
Así, nuestro país se ha transformado en desarrollador y exportador de software, y al mismo tiempo ha captado inversiones importantes de productores globales de software y servicios informáticos. Los resultados no lucen nada mal: el año pasado las exportaciones de software habrían superado los 160 millones de dólares y el sector ha llegado al desempleo cero.
Por otro lado, en comunicaciones Uruguay muestra uno de los índices más altos del continente en cuanto a penetración de telefonía celular y de Internet, y ha experimentado un crecimiento notable del teletrabajo, exportando servicios a través de las redes.
Pero como esta movida de las TIC sigue a ritmo de vértigo, cabe preguntarse si Uruguay podrá mantenerse “a tiro” de las nuevas “oleadas” o quedará relegado, no solo perdiendo oportunidades futuras, sino además debilitando las conquistas que se alcanzaron hasta ahora.
Por ejemplo, nuestra industria de software, ¿puede mantener su impulso exportador cuando ya sufre una restricción fuerte por falta de recursos humanos y se resiente por el aumento de los costos internos en dólares?
¿Los operadores de telecomunicaciones podrán enfrentar una competencia que cada vez es más fuerte y diversificada? Pensemos, por ejemplo, que la venta de minutos de telefonía fija o telefonía celular se enfrenta a plataformas como Skype, que son accesibles a través de Internet y se ofrecen a costos muy bajos o directamente gratis.
Y nuestros canales de televisión ¿podrán competir en el futuro con la televisión y el video por Internet, que no conocen fronteras? O ¿cómo se posicionarán ante la televisión para celulares? Si la atención del público se diversifica y se mira cada vez más Internet y menos televisión, ¿qué ocurrirá con los ingresos por publicidad que sustentan el modelo de la televisión abierta?
Más en general, está claro que nuestro país no crece hoy basado en su producción de tecnología sino, sobre todo, en los commodities agroindustriales. La nuestra no es una producción intensiva en conocimiento, y nos falta mucho camino por recorrer para emular a países como Irlanda o Finlandia, que en pocas décadas se transformaron de agroexportadores en referentes globales de la tecnología.
¿Qué se puede hacer desde el Estado para que Uruguay potencie al máximo sus oportunidades y sepa enfrentar los desafíos que todo esto representa? En particular, ¿qué pueden aportar las empresas del Estado en esta materia?
Sobre estas y otras cuestiones les proponemos discutir esta mañana en esta mesa redonda que ha organizado la Universidad Católica en el marco del ciclo 2008 de Aportes al Debate Nacional. El tema de esta jornada es: “Situación del sector de las tecnologías de información en Uruguay. Cómo consolidar el crecimiento”.
***
EC - Participan en el debate el ingeniero Nicolás Jodal, director de Artech, la empresa creadora de Genexus; el ingeniero Jorge Moleri, director de Cybernet y secretario general de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI); el ingeniero Marcelo Erlich, gerente de la División ANCEL de ANTEL y presidente de la Asociación GSM para Latinoamérica; el ingeniero Omar de León, consultor en temas de telecomunicaciones y director de Teleconsult, y el ingeniero Fernando Brum, director de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII).
En primer lugar, cada uno de ellos realizará una exposición, luego abriremos una instancia de debate a partir de algunas preguntas y finalmente habrá un espacio para redondear la discusión, en el que se podrán incluir algunas inquietudes que lleguen del público.
Invito al ingeniero Nicolás Jodal, director de Artech, a presentar el tema: “Los nichos en el mercado global para la industria del software uruguaya”.
NICOLÁS JODAL:
Me toca hablar sobre los nichos en el mercado global para la industria del software uruguaya. Es un tema que me gusta mucho y está bien planteado, yo no elegí el nombre pero está muy bien hecho. Normalmente cuando me invitan a hablar me preguntan cuáles son los obstáculos y cómo hay que resolverlos. Es un discurso bastante típico de Uruguay, que servía en otros momentos, se buscaba progresar y la forma era identificar los obstáculos y tratar de resolverlos. Pero en un mundo basado en la innovación no es el paradigma correcto. Yo tengo una frase de Henry Ford, que en sus primeros años de vida fue un innovador nato, un emprendedor nato, y decía: “¿Qué son los obstáculos? Son todas las cosas difíciles que uno ve cuando aparta los ojos de su meta”. Así que mucho más que preocuparme por cuáles son los obstáculos –el título de la charla está claro–, voy a referirme a cuáles son las oportunidades, es el orden correcto. No quiere decir que en algún momento no haya que preocuparse por los obstáculos, pero el orden correcto es primero ver las oportunidades y una vez que se tiene la meta ver cuáles son los problemas.
Hoy voy a hablar de oportunidades, y para eso tenía otra frase, esta vez de Bernard Shaw, que dice: “El hombre racional se adapta al mundo que lo rodea; el hombre irracional se obstina en intentar que sea el mundo el que se adapte a él. Por lo tanto todo progreso se debe al hombre irracional”. Espero ser bastante irracional en lo que voy a decir y espero que no concuerden para nada conmigo.
Me corresponden las generales de la ley: no vengo a hablar aquí como un consultor que mira una visión lejana de Uruguay y ve qué posibilidades podría haber, sino como una persona que está en el campo de batalla y que todos los días persigue alguna de estas oportunidades que voy a plantear.